Debido a un error en la programación, ayer salió la entrada que tenía prevista para hoy. Se trata del cuento de CUENTO DE LAS TRES HERMANAS que es realmente bonito.
Me hubiera gustado que el cuento saliera sólo para darle el protagonismo que se merece, pero ya no puedo dar vuelta atrás.
Sin embargo, me temo que la entrada puede haber pasado desapercibida. Por ello os hago bastante incapié en el enlace del CUENTO DE LAS TRES HERMANAS para que no dejéis de leerlo, ya que guarda estrecha relación con el artículo de hoy y con otros muchos que vendrán después.
Disculpad el error, espero que os guste el cuento y el artículo de hoy.
ESTEFANÍA JIMÉNEZ
Tres morillas me enamoran
en Jaén
Aixa, Fátima y Marién.
Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas
y hallábanlas cogidas
en Jaén
Aixa, Fátima y Marién.
Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén
Aixa, Fátima y Marién.
Tres morillas tan lozanas
iban a coger manzanas
en Jaén
Aixa, Fátima y Marién.
Una a uno y uno a una
se quieren bien
Aixa, Fátima y Marién.
(Canciocilla popular del sXV)
Según Eslava Galán, la Diosa Madre, solía representarse en forma de trinidad o Diosa triple.
En el dolmen que había donde hoy está la catedral de Jaén, no hubo una sino tres Diosas Madre distintas que dieron lugar a las tres Vírgenes históricas del periodo medieval hasta que la iglesia, como siempre, decidió suprimirlas convirtiéndolas en Cristos o en otras Vírgenes (véase “El enigma de la mesa de Salomón” de Juan Eslava Galán).
En la tradición cristiana, estas tres vírgenes, representación de la Diosa Madre en sus tres facetas, se convirtieron en las tres Marías que acompañaron a Jesús.
La triada de la Diosa Madre perdura todavía en los pedestales de algunas vírgenes mediante la representación de tres ángeles.
Esta cancioncilla del s XV nos recuerda a las tres Hespérides, éstas también eran tres hermanas y vino un héroe solar, Hércules, que les robó las manzanas que custodiaban. También recuerda al cuento que he contado anteriormente en Ecos de la Distancia sobre las tres hermanas que tenían que llevar las naranjas limpias para que no les cortaran el cuello. Quizá este cuento que a mi me contaba mi abuela, tiene un origen ancestral y esté relacionado con el culto a la Diosa Madre y ha llegado hasta nosotros de esta manera que yo he contado. Hay que recordar que el manzano es el árbol de la ciencia, del conocimiento, no sólo en el mito griego sino también en el Paraíso con la historia de Adán y Eva. Eva dio a probar a Adán el fruto del árbol del conocimiento.
Según Eslava, el manzano y el olivo representaban respectivamente al solsticio de verano y de invierno en las ceremonias del Gran Año, por lo tanto la cancioncilla alude a ritos agrarios (que a fin de cuentas en eso consistía el antiguo culto pagano a la Diosa Madre).
Hay otras canciones que aparecen en el libro de Eslava que también hacen referencia a este tema:
A la verde, verde,
a la verde oliva
donde cautivaron
a las tres cautivas.
De oro dorada,
dorada manzana
a las tres cautivas
cautivas llevaban.
Existen en la provincia muchísimas vírgenes negras convertidas por la iglesia en Vírgenes católicas a las que veneramos casi sin darnos cuenta, siguiendo como por instinto el antiguo culto a la Diosa Madre.
Cualquier patrona con su típica ermita y su romería casi siempre en primavera es, con toda seguridad, una virgen negra o una representación de esta Diosa Madre a la que los lugareños, desde tiempos inmemoriales, le rinden culto sin saber que, aunque ahora lo hagan como católicos, lo siguen haciendo porque la tradición está tan arraigada que no nos acordamos de dónde proceden estos cultos y estas devociones y porque ni la iglesia ha sido capaz de terminar con dichas tradiciones, asumiéndolas y disfrazándolas en fiestas católicas.
En Jaén, por ejemplo, está la Virgen de la Capilla, entre otras, que sin duda casi todos conocemos pues es muy venerada y celebra su festividad en Junio.
Otra virgen negra que levanta mucha devoción y de la que todavía hacemos alusión a su color es la “morenita” o la Virgen de la Cabeza, la Virgen del Rocío, aunque no es de la provincia, también es una virgen negra muy conocida.
No hay que olvidar que el culto a la Diosa Madre se hace en todos los rincones del mundo (Isis, Astarté, Cibeles, Inhursaga, etc…). Véase los himnos homéricos (siglos VII-VI a de C), hay uno dedicado a la Diosa Madre llamado “Himno a Gea, madre de todo”, así como las venus paleolíticas. Todas son símbolos de fecundidad y a casi todas se las representa amamantando. Cualquier virgen que conozcáis porque hayáis ido a su romería tiene la típica leyenda de que un pastor se la encontró en una cueva, hay que decir que las cuevas se consideran sitios sagrados por la cantidad de energía electromagnética que hay en ellas debido a las corrientes telúricas, no es de extrañar, pues, que nuestros antepasados eligieran las cuevas para erigir sus santuarios a la Diosa Madre y rendirle culto en ellas para que sus cosechas fueran buenas y sus animales y sus mujeres fértiles. En Torredelcampo, Jaén, tenemos a Santa Ana, abuela de Jesús según la iglesia católica, para mí, y no sé si me equivoco, no hay mayor ejemplo de culto a la fecundidad. Santa Ana es la madre de la madre de Jesús y su romería, no lo olvidemos, se celebra el día de la madre. Aunque, al darle la iglesia el nombre de Ana (habría que ver que significa “Triana”, Ana creo que significa “llena de gracia”), su festividad es el 26 de julio. También hay que decir que en el Biblia no se menciona a Ana como madre de María sino que aparece en un evangelio apócrifo (que no están reconocidos por la iglesia católica) el protoevangelio de Santiago, cosa un poco paradójica, habría que estudiarlo, ya que no estoy segura porque no he leído la Biblia, por supuesto.
En fin, que este tema da para mucho, si os gusta os aconsejo que leáis los libros de Juan Eslava “El enigma de la mesa de Salomón” o “La lápida Templaria”, junto con otros muchos de otros autores, ya que de este tema se ha escrito muchísimo.
BELÉN JIMÉNEZ
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