Archive for julio, 2010


Me han pedido en varias ocasiones que abra un tema dedicado a la catedral de La Asunción de la Virgen de Jaén con motivo de apoyar su candidatura a ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Después de estudiar sobre el tema debo reconocer que es muy interesante, no sólo por la grandiosidad de la construcción, sino también por todos los grandes misterios y curiosidades que la catedral encierra.

Pero sería un artículo interminable si expusiera en él todo lo que hay que decir al respecto; así que he decidido dedicarle varias entradas en Ecos de la Distancia. De este modo espero dar la oportunidad a otras personas de aportar sus conocimientos y colaborar conmigo.

Yo por mi parte comenzaré hablando un poco de la historia de su construcción; pero como ya sabéis las leyendas y los misterios son lo mío, así que guardo alguna cosilla curiosa  para las futuras entradas, por lo tanto no me perdáis la pista.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

La catedral de la Asunción fue edificada, como otras muchas catedrales andaluzas, sobre el solar de la antigua mezquita mayor musulmana. Fue convertida en iglesia mayor, cuando Fernando III, el santo, en el año 1249 reconquistó la ciudad de Jaén.

En un principio se proyectó su construcción en estilo gótico, pero, tras sufrir graves desperfectos por la incursión árabe en el año 1368, se tiene que derribar para continuar otra nueva.

Comenzó a construirse la nueva iglesia en 1492 bajo el obispado de don Luis de Osorio. Las obras continuaron hasta 1510, pero en 1525 hubo de derribarse parte de la construcción por amenaza de ruina.

Las obras se fueron realizando en diferentes fases, de ahí los diferentes estilos que en ella se entremezclan. Pueden observarse incluso resto de la catedral gótica inicial, principalmente en la parte baja de su cara oriental, perteneciendo a ellos la famosa «Mona» o «Bafumet», que, tocada con un turbante, se observa sentada sobre una esquina del friso gótico.

Por encargo del obispo Esteban Gabriel Merino, Pedro de Vandelvira se hizo cargo del proyecto inicial en 1534 y el comienzo de las obras en 1540. A su muerte en 1562, lo sucedió su hijo Andrés de Vandelvira.

La magnitud de tal construcción obligó a Vandelvira a trasladar su residencia a Jaén, donde trabajó en sus obras hasta que falleció en 1575 y le sucedió su discípulo Alonso Barba.

Vandelvira comenzó los trabajos por la cabecera del templo, conservando algunos muros y basamentos de las obras anteriores a cargo de P. López.

No me extenderé en describir la genialidad de su construcción arquitectónica ya que podemos encontrar los detalles en cualquier enciclopedia o web (y principalmente porque no entiendo nada de arquitectura y me sentiría como una farsante hablando de ello).

La Sacristía se acabó en 1556, y junto a la Sala Capitular, se convirtieron en dos grandes obras maestras de la arquitectura renacentista de Andalucía. También a Vandelvira debemos la cripta de la catedral; y además se le atribuye la realización del Ecce Homo que se encuentra en el testero de la parte derecha del crucero.

Posteriormente, Juan de Aranda y Salazar, en 1634; y Eufrasio López de Rojas, en 1659, desarrollan una importante actividad artística, representando a la tradición manierista y los comienzos del barroco, respectivamente.

A López de Rojas debemos el diseño de la grandiosa fachada principal que acaba de construirse en el año 1688, destacando su magnífica conjunción entre arquitectura y escultura, tanto de estatuas como de relieves; que se convierte en una de las obras más importantes de toda la arquitectura española del s. XVII.

José Gallego es el encargado de culminar las obras.  Suyo es el grandioso coro de la catedral, en medio de la nave central, con magnífico testero y bella sillería. El trascoro, es muy notable y en su centro hay una hermosísima “Sagrada Familia” de Salvador Maella.

A pesar de los diversos arquitectos que pasaron por su construcción, la catedral se realizó siguiendo las trazas que dejaron los Vandelvira, de ahí esa sensación de unidad y equilibrio.

En las naves laterales hay diecisiete capillas con pinturas y esculturas de los siglos XVII y XVIII.

En la catedral podemos encontrar el Museo Catedralicio con piezas exquisitas y de gran valor; así como el Archivo Diocesano, en las galerías altas del templo, donde aparte de sus tesoros documentales, podemos contemplar el templo y sus alrededores desde sus balcones.

La catedral custodia además entre otras obras de arte y objetos religiosos, la reliquia del Santo Rostro o «La Verónica», alojada en la capilla mayor, y que se expone ante el público todos los viernes.  

La tabla de la Santa Faz se encuentra colocada en un marco de plata con piedras preciosas engastadas. A su vez este se custodia en un arca dorada.

Esta joya fue realizada por el platero cordobés José Francisco de Valderrama en 1731. En ella se incluyeron 191 rubíes, 193 diamantes y 210 esmeraldas. En 1814, la duquesa de Montemar donó un lazo de brillantes que desapareció en la Guerra Civil, por lo que fue sustituido por otro, donado por la marquesa del rincón de San Ildefonso. En la parte posterior la tabla lleva una inscripción en latín alusiva al autor y a la fecha de realización.

Como dije al principio, en la actualidad, el Ayuntamiento de Jaén y la Junta de Andalucía, están trabajando para lograr anexionar la Catedral al expediente de Patrimonio de la Humanidad de Úbeda y Baeza.

Para ello se ha contratado a un equipo multidisciplinar que elabora un estudio de la catedral jiennense. Esperemos que lo consigan, porque realmente es una obra de arte digna de ser reconocida mundialmente, aunque esto haya dado lugar a que ahora para visitarla haya que pagar entrada (esto ha sido muy criticado, pero hay que recordar que no es la primera catedral que cobra por ser vista, ahí tenemos la Mezquita de Córdoba, la catedral de Burgos, etc, etc).

 

ENTRADAS RELACIONADAS:

LEYENDA DE NUESTRO PADRE JESÚS (JAÉN)-EL ABUELO

Con esta expresión se aconseja tener precaución a la hora de decir algo porque nunca se sabe si alguien puede estar escuchando.

Se dice que la frase procede de Francia, de la época de las persecuciones de los hugonotes, en la segunda mitad del siglo XVI. A continuación explicaré brevemente dicho contexto histórico.

El calvinismo tuvo un fuerte impacto en las ciudades, las universidades y la nobleza de la Francia de principios del siglo XVI, aun a pesar de las persecuciones a las que se veían sometidos sus adeptos. La evangelización protestante era coordinada por un grupo de predicadores procedentes de Ginebra, enviados por Juan Calvino.

El rey Enrique II prohibió el protestantismo, pero tras su muerte el número de conversiones se multiplicó. El trono pasó a su hijo Francisco II, que estaba manipulado por la católica familia de Guisa, quienes decidieron continuar con la campaña de persecución protestante iniciada por Enrique II, sin embargo no pudieron evitar la que se denominó “conjura de Amboise”, un intento de secuestrar al rey, preparada por la nobleza en marzo de 1560, que acabó en fracaso. Desde entonces y de forma despectiva, a los nobles protestantes responsables de la conjura se les comenzó a llamar hugonotes.

Después de la muerte de Francisco I y de su hermana, los reyes de Francia trataron de restaurar el catolicismo romano. Entre tanto los hugonotes se habían convertido en partido político. Pronto los hugonotes contaron con algunos nobles destacados y en 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa que duró hasta 1594. El acontecimiento más destacado de ella fue la sangrienta matanza de San Bartolomé, en agosto de 1572.

Cuando los dirigentes de los hugonotes fueron a París para asistir al matrimonio de su rey Enrique de Navarra, miles de ellos fueron asesinados. Este triste día se conoce como: La Noche de San Bartolomé.

Al parecer en aquellos tiempos de persecuciones y violencia, Catalina de Medicis, una de las grandes instigadoras de la matanza, mandó realizar en las paredes de sus palacios una serie de conductos acústicos secretos que le permitían escuchar todo cuanto se hablaba en las distintas estancias. De este modo controlaba todo cuanto acontecía y podía desbaratar cualquier conjura contra ella y sus intereses.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ.

Fuentes: “Del dicho al hecho”, Gregorio Doval; Kalipedia; Wikipedia.

PENTALOGÍA DE RAMSÉS

 

AUTOR: Christian Jacq

Hace unos días, os hablé de los libros de Christian Jacq cuando publicamos el artículo sobre Osiris. Bien, no he leído aún “Los misterios de Osiris”, pero sí he leído varias obras de este autor y me gustaría recomendaros ésta en especial, pues es mi favorita.

La colección consta de cinco libros titulados:

Ramsés, el hijo de la luz.

El templo de millones de años.

La batalla de Kadesh.

La dama de Abu Simbel.

Bajo la acacia de occidente.

En mi opinión todos ellos son soberbios.  Sólo Christian Jacq es capaz de sumergir al lector tan completamente en la vida del antiguo Egipto. Lo que más me gusta de su forma de escribir es que no se limita a narrar un hecho histórico, o lo que pudo haber sido según su punto de vista; este hombre cuenta la historia tal y como debieron vivirla y sentirla los propios protagonistas. Así, lo que a nosotros en la actualidad nos parece que era superstición y fantasía, para los personajes se convierte en su forma de vivir, en su cultura e identidad como miembros de uno de los imperios más fuertes y prósperos de la historia de la humanidad.

La obra se inicia con la infancia de Ramsés; su formación como hijo del gran faraón Seti I, sus relaciones de amistad con los hombres que posteriormente pasarían a formar parte importante de su gobierno, así como con  Moisés, que acabará traicionándolo; y por supuesto sus amoríos de juventud, hasta conocer a la que será su gran amor, la gran reina Nefertari, que completará el equilibrio para la estabilidad del imperio.

Ramsés deberá someterse a numerosas pruebas y superar innumerables dificultades para lograr hacer de su país el más rico y próspero de la historia.

Pero cada día surgirán nuevos retos que deberá afrontar con la ayuda de su esposa y el apoyo de los dioses.

El rey construirá obras y templos que sobrevivirán miles de años y su nombre llegará a ser venerado como el de los propios dioses.

Deberá enfrentarse él sólo con hordas de bárbaros que amenazan la seguridad de Egipto; pero al estar bendecido por los dioses, logrará alzarse con la victoria.

Ramsés se convirtió en el faraón más famoso de la historia por lograr en su largo reinado, hacer de su país un lugar rico, en el que todo el mundo gozaba de alguna riqueza y donde no existía la injusticia y los crímenes eran duramente castigados.

Construyó muchas de las grandes obras que hoy podemos admirar en Egipto, logrando con ello el favor de sus dioses.

Volvió a dotar de vida una tierra que se creía maldita, aquella que antaño había servido de refugio a los crueles hicsos que invadieron Egipto; convirtiéndola en la gran Pi Ramsés, nueva capital del imperio.

Luchó con fervor por conservar la paz y lo logró, a pesar de encontrar mezquinas traiciones, amenazas, atentados e incluso brujerías contra él y su familia.

Ramsés murió alrededor de los ochenta años (edad nada común  en aquellos años), lo que nos lleva a comprender que debió sufrir la peor de las torturas: ver morir a sus grandes amigos, a su propio hijo y a su amadísima esposa.

Si tenéis la oportunidad de haceros con esta gran obra no lo dudéis un instante; os la recomiendo muchísimo, es magnífica.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

El otro día, por casualidad, encontré este artículo en el diario Ideal Digital de Almería. Me sorprendió mucho porque,  aunque yo conocía la canción de las “Tres Morillas” que Belén nos envió  hace unos días, confieso que desconocía por completo la leyenda.

Sabéis que en Ecos de la Distancia no nos gusta copiar nada, pero la leyenda me pareció muy interesante; así que la pongo tal y como aparece en el artículo de MANUEL RODRÍGUEZ ARÉVALO, sin variar nada, con el fin de respetar siempre la autoría de este señor; también añado el enlace con la página en concreto por si queréis echar un ojo al original.

Espero que  os guste tanto como a mí.

 

Cuenta la leyenda que cuando estaba la fortaleza mora de Abrehui, la anterior al actual castillo de Santa Catalina, al mando del capitán Solimán, que gozaba con la confianza del rey jienense Alhamar, tuvo que sufrir la pérdida de su esposa tras el parto de tres niñas gemelas: Aixa, Fátima y Marien.
Conforme el tiempo pasaba aquellas niñas se convirtieron en unas hermosas damas, de cuya belleza se hablaba fuera de las fronteras de Jaén. Por ello, su padre, cuidaba de tenerlas en un lugar seguro, fuera de las miradas de los hombres.
Quiso la fortuna que un buen día llegara a Jaén un emisario del rey de Castilla, para entregar al rey moro una carta de su señor.
Alhamar dispuso que el soldado cristiano se alojara en el castillo los días que permaneciera en la ciudad, mientras meditaba la respuesta a la propuesta castellana.
Honores

Por tratarse de un noble caballero, pariente del rey de Castilla, le fueron tributados toda clase de honores y deferencias, y ello hizo que Solimán le invitara una noche a cenar. Cuando estaban sirviendo los postres, las tres hermanas entraron jugando a la estancia y al observar el invitado quedaron ruborizadas de tal manera que salieron del comedor con la misma destreza que habían entrado.
No obstante, Solimán, creyó necesario dar una explicación al comensal y presentárselas de una manera oficial, lo que provocó una gran admiración en el caballero, que en sus días restantes de visita buscaba afanosamente el momento para volver a ver a las tres morillas. A los cinco días Alhamar preparó la respuesta para el monarca castellano y el enviado tuvo que volver a Burgos, aunque con el pensamiento ocupado por aquellas muchachas que había conocido en Jaén.
Pasaron varios meses y el caballero no pudo olvidar los rostros de aquellas moras, y con la esperanza de volver a encontrarse con ellas emprendió el camino hacia Yayyán.
Cuando llegó a las puertas de la ciudad pensó que la mejor forma de acercarse a ellas era acceder a un huerto, adosado a los muros de la parte posterior de la fortaleza, que tenía un fácil acceso. Para burlar los centinelas incendió unos matorrales del otro extremo y aprovechando la alarma sembrada subió por un pequeño muro que daba al huerto, donde las tres morillas, muy asustadas, corrían a refugiarse en el castillo.
Mientras tanto, el caballero se escondió en un rincón del huerto, a la espera de que apagaran el fuego y las tres hermanas volvieran a su lugar de juego.
Al poco tiempo, Aixa, Fátima y Marien salieron de la fortaleza entonando una canción: «¿Do estarás ahora hermoso galán, /que solo pude verte un día? /¿Qué triste se tornó mi vida, /desde que te perdiste en la lejanía!».
El caballero se acercó a ellas sigilosamente y les preguntó si ese caballero era él, porque desde que las vio se enamoró de cada una de ellas.
Amor imposible

Aixa, con lágrimas en los ojos, le dijo que su amor era imposible porque su padre les había desposado con un poderoso señor de Granada, pariente del rey Alhamar, y que ella misma también había sufrido su amor por él.
Apresado
En ese preciso momento las hermanas, entre gemidos, decidieron entrar en el castillo y el caballero cristiano al intentar seguirlas fue localizado por la guardia que le apresó y fue conducido ante Solimán, que al reconocerle le preguntó por el motivo de su visita inesperada, a lo que el doncel no respondió, provocando la ira en Solimán, que no la reprendió contra él porque recordó que era pariente del rey de Castilla, y de esta manera quedó pendiente de la decisión de Alhamar.
A los pocos días llegó el monarca nazarí y se entrevistó con el caballero cristiano, que le contó lo que le había ocurrido. El rey decidió conocer a las tres moras y después convocó al pariente granadino, que pretendía casarse con ellas, al caballero cristiano y a Solimán.
Alhamar se dirigió primero a su capitán y le dijo que los tres hombres allí presentes estaban enamorados de sus hijas. Que como el caballero cristiano tiene preferencia por Aixa, quedaría Fátima y Marien, «y deberán ellas mismas decidir con quién de nosotros dos quieren casarse», indica el rey moro.
Añoranza
Solimán confundido le dice a su señor que si tuviera cien hijas, las cien se las entregaría, pero si solo desea una que por supuesto no se va a negar. Tampoco puede hacerlo con tu primo al que anteriormente le había concedido las tres, «pero mi corazón se acongoja al tener que dar mi Aixa a un cristiano, no por su religión, porque sé que es buen caballero, de hombría y linaje, sino porque se irá lejos y no volveré a verla jamás».

Resuelto este escollo por el propio caballero, prometiendo que le visitaría, al menos, una vez al año, decidieron que Fátima y Marien eligieran a sus esposos.
Al día siguiente, el rey moro envió un despacho a Fernando III dándole cuenta de todo lo que había acontecido y rey cristiano, que estaba en Úbeda, le comunicó que deseaba apadrinar la boda del caballero y Aixa.
Se trasladaron a la ciudad de Úbeda, donde se celebró el bautizo de la bella mora y a continuación los desposorios.

MANUEL RODRÍGUEZ ARÉVALO. Diario Ideal, Almería. 12 Marzo 2007

 http://www.ideal.es/jaen/prensa/20070312/vivir/tres-morillas-jaen_20070312.html

ENTRADAS RELACIONADAS:

TRES MORILLAS ME ENAMORAN EN JAÉN-CULTO A LA DIOSA MADRE

CUENTO DE LAS TRES HERMANAS 

Es muy antiguo y procede de la zona de Navarra y Aragón. Es un patronímico de Jimeno (hijo de Jimeno), una variante medieval de Simón, nombre bíblico.

Linaje e Historia:

 Según los cronistas, don Fortún Jiménez, conde de Aragón del que se asegura que derivaron muchos reyes, fue uno de los primeros que llevaron el apellido. Muchos de este linaje fueron señores de villas y castillos, entre ellos don Fernán Jiménez, señor y Alcalde del castillo de Segorbe, Castellón, allá por el año 1412.

Los Jiménez probaron repetidas veces su nobleza ante Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa; así como en las de San Juan de Jerusalén y Carlos III.

Por regla general, los Jiménez andaluces descienden del linaje navarro; y los extremeños, que también hay muchos, del aragonés.

El apellido estuvo también muy presente en la conquista y posterior colonización de América (lo que no dice mucho en favor de nosotros, es un comentario personal).

Otros significados del apellido Jiménez:

El origen del significado deja muchas dudas, pero algunos cronistas creen que puede derivar del nombre de Doña Jimena, que pasó a ser Ximénez hacia el norte de la península, Giménez en el centro y Jiménez en el sur.

Otra versión es que es uno de los apellidos más antiguos de origen vasco, ya que la primera referencia que se hace de él es del siglo VI; su posesor es Eneko Jiménez, alias “aritza” (el roble), primer rey de Navarra. En castellano se le conoce como Eneko Arista debido a una mal pronunciación. A la edad de 7 años presenció acompañando a su  padre la derrota a manos de los vascos del ejército franco de Carlomagno, el famoso sábado 15 de agosto de 778 en Roncesvalles. Reinó en Navarra del 824 al 851 fecha de su muerte.

Escudo de armas:

Los de Navarra traen escudo partido:1º de azur con tres veneras de plata. 2º de oro con dos fajas de gules.

Otros de Navarra traen: en campo de plata, dos lobos de sable puestos en palo. Bordura de oro con ocho eslabones de cadena de azur.

Los de Aragón traen: en campo de oro, una banda de gules. Otros traen: de azur, una torre de plata sumada de una cruz de oro de dos traversas con los remates trebolados y acostados de cuatro flores de lis de oro, dos a cada lado.

Azur: En Heráldica, color azul intenso. También celeste, turquí y zafiro.

Gules: En Heráldica, color rojo intenso.

BELÉN JIMÉNEZ.

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