Como os dije ayer al hablar del Hilo del Destino, además del conocido hilo de las Parcas, existe otro producto de la tradición japonesa: el hilo rojo del destino o Akai ito.

En realidad se trata de una antigua leyenda china que cuenta que en la luna vive un anciano. Éste sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las une con un delgado hilo rojo  invisible que ata a la muñeca o al tobillo de cada niño que nace. A su vez ese hilo está atado a muchos otros, que sujetan las muñecas de todas aquellas personas con las que el bebé estará destinado a encontrarse a lo largo de su existencia.

Mientras el bebé va creciendo los hilos se van acortando conforme éste va encontrando a las personas relacionadas con su destino. Los hilos jamás se romperán, por muchas dificultades por las que pase la persona: podrá tensarse y enredarse, pero jamás romperse.

Uno de esos hilos será el que una a dos personas predestinadas a ser pareja. Según la versión japonesa, este hilo estará atado a sus dedos meñiques con el fin de que nunca se pierdan a pesar de las dificultades que deban sortear en sus vidas. Esas personas estarán conectadas con independencia del tiempo o el espacio; el hilo jamás se romperá.

A veces ocurre que el hilo está roto al ser atado o bien se suelta en ese momento, entonces jamás encontraremos a la persona predestinada.

Se creé que esta leyenda podría ser la causa por la que durante el periodo Edo era común la costumbre de amputarse el dedo meñique como símbolo de lealtad. Lo cierto es que siempre he creído que este acto se realizaba como castigo por un acto innoble, o como muestra de lealtad y sumisión ante un señor de la guerra o señor feudal. Intentaré averiguar más al respecto, pero sí que es cierto que la cosa tiene lógica: cortando su dedo meñique se cortaba cualquier vínculo personal que el destino tuviera preparado para el individuo en cuestión, excepto el vínculo que el vasallo estableciera en ese momento con su señor.

Tengo entendido que existen varias leyendas con respecto a este Akai Ito. Yo he encontrado dos, aunque os prometo que seguiré buscando. A continuación, para no extenderme demasiado, os expongo la más conocida, aunque en próximas entradas os contaré la otra.

“Hace mucho tiempo, el emperador de un rico y próspero país murió y dejó un nuevo heredero para gobernar. El muchacho era joven y solía actuar con impetuosidad.

Un día se enteró de que en su reino vivía una mujer que era capaz de ver el Akai Ito de las personas y la mandó presentarse ante él.

Cuando la bruja llegó ante el emperador éste le ordenó que encontrara el otro extremo del hilo rojo que unía su dedo meñique y lo condujera ante su futura esposa. La mujer accedió y comenzó a seguir el largo hilo del destino del emperador.

Tras un largo recorrer por el país llegó hasta un mercado; al final del hilo había una pobre campesina con un bebé en brazos.

Llevó al joven emperador hasta la mujer y le ordenó a esta que se pusiera en pie diciéndole: Aquí es donde  termina tu Akai Ito.

Al emperador no le agradó la respuesta y se enfureció tomando las palabras de la anciana como una burla hacia su persona. Entonces empujó con fuerza a la campesina haciéndola caer al suelo. El bebé comenzó a llorar debido a la herida que la caída le había provocado en la frente.

El emperador mandó entonces que ejecutaran a la bruja para aplacar su ira y decidió regresar a su castillo para olvidar el desagradable incidente.

Años después, la situación del país comenzó a requerir que el emperador tomara una esposa; su corte le recomendó que desposara a la joven hija del más poderoso general de su ejército para dar estabilidad al reino. El gobernante accedió gustoso pues la muchacha en cuestión tenía fama de ser muy bella.

Al fin llegó el día de la boda y el esperado momento de conocer a la novia. Cuando ella se presentó ante el emperador éste quedó ensimismado por su belleza; y entonces se percató de algo que ensombrecía ligeramente la perfección de sus rasgos: la joven tenía una gran cicatriz en su frente de marfil.”

Como os dije existe un dorama japonés que se llama Akai Ito. Está en “You Tube” completo y subtitulado al español, por si a alguno le interesa verlo.

Yo lo vi este fin de semana y la verdad es que me gustó bastante. Es una bonita historia de amor entre un chico y una chica que están predestinados a encontrarse desde que eran bebés. A pesar de las dificultades y lo complejo de sus vidas, ellos nunca dejan de quererse; estén juntos o separados, cerca o lejos, a pesar del tiempo…

Es una serie bastante dramática, la verdad, pero realmente bonita; os recomiendo que la veáis.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

 

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