CHIVO EXPIATORIO
Esta expresión se utiliza para designar a la persona que carga con las culpas y a la que se imputan las desgracias que las demás sufren.
El origen de la expresión lo encontramos en un antiguo ritual judío. Los judíos llamaban Chivo Expiatorio o Chivo Emisario al chivo sobre el que el sumo sacerdote hacia recaer los pecados del pueblo de Israel.
Se trataba de la fiesta judía de las Expiaciones, en la que el rabino purificado y vestido de lino blanco, elegía, en nombre del pueblo, dos machos cabríos jóvenes.
Se echaba a suertes el sacrificio de uno de ellos y le imponía las manos a aquel que se había librado de la muerte. De esta forma, el rabino hacía cargar al animal con las culpas del pueblo.
Un acólito conducía al chivo, al que se le daba el nombre simbólico de Azazel, a los confines del desierto en calidad de emisario y allí se le abandonaba a su suerte.
CABEZA DE TURCO
Esta es otra expresión que viene a significar algo parecido a la anterior: Persona a la que se suele hacer blanco de inculpaciones por cualquier motivo o pretexto.
En el tiempo de las Cruzadas surgió un tremendo odio hacia los turcos que habían conquistado Constantinopla.
El Papa hacía continuas llamadas para que fueran combatidos; pero además los turcos eran culpados de todos los males que acontecían, incluso de catástrofes naturales, enfermedades o accidentes.
Para muchos cristianos suponía un gran placer cortar las cabezas turcas, ya fuera en batallas o en juicios en los que siempre eran condenados por algún que otro “delito”.
ESTEFANÍA JIMÉNEZ.
FUENTE: “Del Hecho al Dicho” de Gregorio Doval




1 Trackback or Pingback for this entry:
[...] Vía|Ecos de la distancia.wordpress [...]