"RUINAS DE LA IGLESIA SANTA MARÍA"- BELÉN JIMÉNEZ

Tengo costumbre de ir de vez en cuando a Cazorla porque me gusta la naturaleza y disfrutar de los paisajes y del aire puro que se respira allí, pero como apasionada de la historia del arte que soy, me gusta sobre todo visitar el casco histórico de Cazorla que es precioso, el castillo, los callejones sus iglesias…y entre ellas las ruinas de la Iglesia de Santa María.

Siempre me han llamado la atención estas ruinas, aunque no sabía su historia, tienen algo que las hace misteriosas. Hace poco hemos estado por allí y hemos hecho una ruta que se llama del río Cerezuelo, que aconsejo a todo el que lea esto que lo visite pues merece la pena porque es precioso, y entre las visitas está incluida la de la iglesia de Santa María donde un guía muy amable explica de manera resumida la historia de la iglesia.

Entre esta explicación y un poco que he investigado yo en internet, tengo una ligera idea de los acontecimientos que le sucedieron a este templo a lo largo de su historia y los voy a contar aquí.

La llamo la iglesia maldita porque a pesar de los esfuerzos empleados en su construcción y el interés que se puso en ella, por muy poco tiempo estuvo dedicada al culto ya que no paraban de pasar cosas que impedían que esto se hiciera.

Hay poca documentación existente sobre esta iglesia debido a la misteriosa desaparición de sus libros de fábrica y a material escrito, sin embargo, por las características arquitectónicas, se atribuye su construcción a Andrés de Vandelvira aunque no es seguro que él la terminara, sino que quizás continuara con su construcción, al igual que ocurrió con la Catedral de Jaén entre otras, su discípulo favorito Alonso Barba. Ordenó construirla el segundo hombre más poderoso del mundo en ese momento: D Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos I de España y V de Alemania, que procedía de Úbeda. Este hombre estaba rodeado de los mejores artistas y arquitectos del momento a los que encargaba la construcción de sus palacios y de las obras propagandísticas de la época como iglesias, hospitales, conventos etc … Francisco de los Cobos era propietario de varias villas en el entorno de Úbeda como Sabiote, Torres o Canena. Sin embargo estaba obsesionado con unas pequeñas tierras sin importancia, ni siquiera estratégica al estar Granada ya en manos cristianas, que era ni más ni menos que el Adelantamiento del Arzobispado de Toledo en Cazorla. No dudó en enfrentarse a la Iglesia hasta conseguir del Emperador ser señor de estas tierras y para colmo lo consiguió con carácter sucesorio lo que a la Iglesia no gustó mucho.

Las tierras del Adelantamiento con Cazorla a su cabeza era reflejo de lo que había supuesto la conquista cristiana de los territorios musulmanes. Eran lugares poco urbanizados con edificaciones pobres en torno a un castillo y su población estaba dedicada a labores agrícolas, forestales y al pastoreo. Cuando Francisco de los Cobos consiguió hacerse con Cazorla decidió que debía modernizar el urbanismo medieval con un gran templo a la cabeza pero se encontró con un inconveniente muy importante. Cazorla sólo era el castillo y pocas casas alrededor. A los pies de este castillo había un gran barranco por el que fluía el río Cerezuelo y que hacía la urbanización de la zona imposible. Por suerte para Francisco de los Cobos, disponía de los mejores arquitectos, ingenieros y técnicos, entre ellos Andrés de Vandelvira; al que encargó la construcción de una gran bóveda de medio cañón que se adaptara a la orografía del río y permitiera la construcción sobre ella de un extenso espacio planificado urbanísticamente donde se situaran, además de la Iglesia de Santa María, las nuevas dependencias públicas. Como podréis imaginar era una obra de gran envergadura, el que conozca Cazorla sabe lo escarpado del terreno, y no reparó en medios económicos y técnicos para conseguirlo, se ve que tenía gran interés en estas tierras.

Según las fechas que aparecen en la fachada de la iglesia, los años de construcción fueron 1580-83-89, aunque la iglesia nunca se terminó de construir.

A la construcción de la iglesia se unió otra dificultad más y es que había que picar en la misma roca de la montaña para ganar espacio. En la zona sur del edificio sí se hizo esto, es más, es la única zona que se terminó de construir: la que corresponde al crucero. El resto de la iglesia, las tres naves, la torre del campanario y la fachada principal nunca se terminaron. Los pilares centrales de las naves sólo están en planta y la misma roca de la montaña llega hasta el centro del templo, lo que hace suponer que no se molestaron ni en picar la roca para construir las fachadas. Se cree que no se terminó por los continuos desprendimientos de piedras de la montaña muy erosionada debido al pastoreo; a las crecidas del río Cerezuelo ya que haciendo de presa la bóveda inundaban el templo; y a los acontecimientos políticos religiosos del momento (los pleitos de la casa de Camarasa con el Arzobispado de Toledo, que finalizarán en los primeros años del s XVII volviendo las tierras del Adelantamiento de nuevo a las manos de la iglesia toledana).

Lo que queda de la parte que se construyó de la iglesia es un apunte de crucero, el presbiterio, la sacristía y una pequeña capilla dedicada en su momento al Cristo del Consuelo, patrón de Cazorla, que estaba cubierta con unos bellos retablos barrocos. De las dos torres proyectadas en la cara norte del templo sólo se construyó una de espacio rectangular en su interior, se conserva un pequeño altar y los restos de una pila bautisma. Está coronada por una bóveda muy bonita hecha en un material poco común: Toba. Se trata de un material orgánico fosilizado, son restos de moluscos y plantas que con el paso del tiempo se petrificaron, es lo que conocemos como travertino pero en bruto, sin pulir. Adosada a esta torre se encuentra la escalera de caracol que da acceso a la parte superior donde hay unas vistas de Cazorla preciosas. La escalera es de diseño helicoidal y tiene 64 peldaños. La decoración escultórica es una maravilla. Como he dicho antes, la única zona que se dedicó al culto es la que se terminó de construir, donde se situaba la imagen de Santa María y la pequeña capilla del Cristo del Consuelo.

Pero las desventuras de esta iglesia no terminaron aquí. Durante la invasión francesa y ante la negativa del pueblo de Cazorla de ponerse de su parte, las tropas napoleónicas incendiaron parcialmente a modo de advertencia la iglesia, a los pocos meses volvieron y preguntaron a los vecinos si se lo habían pensado mejor a lo que estos respondieron que no rendirían pleitesía a José Bonaparte jamás, entonces los franceses volvieron a incendiarla, esta vez por completo, desapareciendo así toda su cubierta con su bello artesonado.

Pero como no hay mal que por bien no venga, al quemar los retablos barrocos de la capilla del Cristo del Consuelo, aparecieron debajo unos frescos del s XVI; por lo que se supo que en su momento la capilla estuvo dedicada a San Cristobalón, también aparece una representación del sueño de Jacob y del milagro de los panes y los peces, por desgracia la pintura está tan degradada que no se puede reconstruir.

La pequeña capilla está coronada con una bóveda baída simulando un doble círculo y cuatro ménsulas entre ellos y debió estar pintada en su totalidad. Hoy en día y después de muchos trabajos de restauración se emplea como auditorio y se representan obras de teatro.

Así pues ésta es más o menos resumida la historia de este templo en el que tanto interés se puso en construir y que tantas vicisitudes pasó. Aconsejo a todo el mundo que lo visite así como la bóveda de medio cañón que cubre el río y de paso que se tomen unas cervecitas en la preciosa plaza de Santa María, donde se recrean todos los sentidos.

BELÉN JIMÉNEZ

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