A petición de mi amiga y nuestra colaboradora Mari Tere, ahí os dejo lo que he encontrado de esta historia que aconteció en la Alhambra, acreditada tan sólo por una placa conmemorativa, y que ha traspasado el tiempo gracias al boca a boca.

Gracia, Tere, por hacerme sugerencias, que sabes que me encanta, además con esto me he enterado de cosas muy curiosas sobre la guarda del recinto de la Alhambra. Espero haberte ayudado y que ganes tu particular apuesta ;D

 

Según cuentan, a finales dela Guerradela Independencia, cuando las tropas de Napoleón ya se retiraban de Granada sometieron a la ciudad a un cruel expolio, como hicieron en todos los lugares que fueron dejando atrás. Saqueaban y destruían monumentos, colocando explosivos en los lugares más emblemáticos, con el fin de destruir el patrimonio español y saquear cuanto pudieran. Aunque esto es más bien una mala publicidad de los “patriota”, ya que existen datos histórico que nos dicen que en realidad los franceses no fueron tan “demoníacos” como se los pintó. Sin embargo, nuestra leyenda es así.

El mariscal francés Soult, decidió dar el golpe de gracia a Granada, destruyendola Alhambra (si no es para nosotros, no es para nadie).

Los franceses cargaron de pólvora todo el recinto nazarí y prendieron las mechas para deleitarse viendo como una tras otra, las maravillosas torres dela Alhambraeran reducidas a escombros y polvo. Y lo cierto es que de este modo lograron destruir muchas de las maravillas de la fortificación.La Torredel Cabo dela Carrerafue casi totalmente destruida, y algunas otras, comola Torredel Agua, sólo parcialmente.  

Sin embargo, cuando la mecha ya se acercaba a los palacios nazaríes, el cabo de Inválidos, José García, consiguió interceptar el reguero de pólvora a tiempo de salvar el mayor tesoro arquitectónico dela Alhambra.

Por este motivo, en el Patio de los Aljibes, a la entrada dela Alcazaba, hay una placa conmemorativa recordando a este personaje del que poco se sabe, a penas algunos datos transmitidos gracias a la tradición oral.

El cronista e historiador granadino Francisco de Paula Valladar, en un artículo publicado en 1912, se refiere a este heroico hecho y a su protagonista, resaltando la importancia de recordarlo mediante una placa enla Alhambra. Alparecer, esta fue la causa de que colocaran dicha placa poco tiempo después.

Sin embargo, los datos son tan escasos, que es difícil saber si el hecho pertenece a la leyenda o a la realidad. Lo cierto es que los historiadores dedicados ala Guerradela Independenciaconfiesan no haber encontrado ninguna referencia a este héroe en los archivos.

Al parecer, y siempre según la tradición oral, José García quedó cojo en la batalla de Bailén. Llegó a ser cabo del cuerpo de inválidos, antiguo cuerpo de las tropas españolas en la que ingresaban todos los soldados que tuviesen heridas o mutilaciones en batalla. Nuestro héroe ingresó en dicho cuerpo, siendo destinado junto con el resto del batallón al sitio de Granada. El principal cometido de este cuerpo era el de vigilancia. El cabo García murió en 1834 tras una larga convalecencia al haber contraído cólera.

Sin embargo, más allá de la leyenda, tal como os comentaba antes, los franceses al parecer no fueron tan crueles con nuestro patrimonio.

El comandante militar en Granada, Horace Sebastiani se enamoró de la Alhambra en 1810, quedando tan fascinado por estas ruinas que dominaban la ciudad que decidió instalar allí su comando. Él dio la orden para que el edificio fuera restaurado, convirtiendo las solitarias y descuidadas ruinas en una de las mayores maravillas del mundo.
Además, José Bonaparte, “Pepe Botella”, dotó a la Alhambra de un presupuesto para su conservación y restauración.
Los franceses restauraron la Alhambra y la fortificaron, convirtiéndola en un bastión militar. Las baterías de artillería se situaron en los Alixares, y especialmente se reforzó la zona de Santa Elena, la más alta del recinto nazarí.
De este modo es de entender, que la intención de volarla Alhambra se debiera al protocolo habitual seguido por el ejército napoleónico, que consistía en destruir las fortificaciones que abandonaban. Se volaron, siempre según los historiadores, los lugares puramente defensivos: diez torres de la zona alta yla Torre de los Siete Suelos.

Sin embargo, es bonito pensar en este héroe, casi anónimo, que salvo ala Alhambrade la destrucción arriesgando su propia vida.

Como curiosidad añadir que desde esa época, la vigilancia de los recintos dela Alhambrase encomendó al cuerpo de inválidos, concretamente se encargaron del cuidado de los bosques, parques y jardines. Este trabajo fue pasando de padres a hijos una vez fue disuelto el Cuerpo de Inválidos.

En 1996 María Victoria Carrasco, esposa del último vigilante dela Alhambraquién había nacido en esas mismas estancias, fue la última habitante del recinto monumental dela Alhambra.

 ESTEFANÍA JIMÉNEZ