Categoría: CASTILLOS


La leyenda de Doña Mencía es una bonita historia sobre una de las muchas mujeres que jugaron un importante papel en la Reconquista y de la que se sabe muy poco.

Se puede decir que fue una mujer muy inteligente capaz de salvar una plaza tan importante como lo era Martos. Doña Mencía López de Haro, era hija de una noble familia de Vizcaya, nieta del rey Alfonso IX y casada con Don Álvar Perez de Castro.

A Doña Mencía le tocó vivir en una época muy importante de nuestra historia, la que corresponde con la conquista por parte del rey Fernando III el Santo, de las tierras de Jaén que todavía pertenecían al Reino Nazarí de Granada.

En el año 1224, Martos pertenecía al reino de Baeza, cuyo rey era un musulmán aliado, tras un pacto que se hizo despúes de la victoria de Fernando III de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. En este pacto, este rey musulmán se hizo amigo del rey Fernando y le cedió las plazas de Martos y Andújar porque estaban situadas en sitios muy importantes, para así poder continuar conquistando territorio a los moros.

En éstas estaban cuando el rey Aben Alhamar de Granada, que por cierto era de Arjona y ya había hecho tratos con Fernando III anteriormente, se enteró que el alcaide de Martos, que era Don Alvar Pérez de Castro, el esposo de Doña Mencía, estaba tratando unos asuntos con el rey en Toledo, y quiso conquistar de nuevo Martos porque a él le venía muy bien este territorio, además se enteró de que en Martos apenas había soldados para defenderlo porque el que se había quedado al mando se había ido con todos a luchar a otro sitio.

Imaginaos al rey Alhamar frotándose las manos cuando se enteró de que en Martos sólo había 40 hombres armados para defenderlo. Ya se veía él en su castillo de la peña cómodamente instalado. Con lo que él no contaba es que, quizá en Martos no había hombres, pero sí que había mujeres y muchas, a la cabeza de todas estaba la mujer del alcaide, Doña Mencía, que como bien dice el refrán:”Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”.

Pues a esta gran mujer, que por cierto sería muy lista pero era un poquito fea, cuando se vio rodeada de moros por todas partes y sin hombres que las defendieran,se le ocurrió la fantástica idea de vestir a todas las mujeres de hombres. Con los trajes de soldados de repuesto que tenían los hombres en los armarios, disfrazó a todas las mujeres de Martos y las colocó en todas las torres y en todas las almenas.

Cuando Alhamar vió desde lejos las murallas de la ciudad llenas de soldados se asustó, le echó una bronca monumental a su visir que le había dicho que no había hombres en la ciudad , dio media vuelta y salió corriendo como el perro que trepó la olla, como dicen en mi pueblo.

Así que, una vez más, las mujeres les han salvado el pellejo a los hombres. Aunque sean más conocidas las hazañas caballerescas de los hombres medievales, tambien hubo en esta época tan oscura y a la vez tan bonita de nuestra historia,mujeres inteligentes y valientes.

BELÉN JIMÉNEZ

"CASTILLO DE CAZORLA" - BELÉN JIMÉNEZ

 

 

Esta es una leyenda muy popular en Jaén, está narrada por muchos autores entre ellos Juan Eslava Galán en el que me he inspirado un poco para escribir mi versión. En el propio castillo se puede leer la historia en un panel que hay junto a la entrada de la torre. Todo el que vaya a Cazorla y visite su bello castillo puede comprobarlo.

Yo me he limitado a narrarlo a mi manera, no soy escritora pero he intentado no copiar otras narraciones que hay de la leyenda, pero la historia es la misma.

Recomiendo que lean la versión de Eslava que es preciosa.

 BELÉN JIMÉNEZ

 LEYENDA DE LA TRAGANTÍA

Cuenta la leyenda que vivía en el castillo de Cazorla un rey moro junto a su bella hija. En sus tierras reinaba la paz y las personas vivían pacíficamente dedicadas a sus labores.

Tenía el rey la esperanza de que las huestes cristianas de Toledo no atravesaran el valle y llegaran a Cazorla pero se equivocaba. Un día al amanecer, un enviado le llevó las malas noticias, los cristianos se acercaban peligrosamente con intención de devastar y ocupar las tierras que el rey tanto amaba por lo que dio orden a sus hombres de que avisaran a todos los vecinos para que pudieran huir a través de las montañas hasta Baza.

El rey que tan confiado estaba en que Cazorla no caería en manos cristianas, asumió resignado la desgracia que se le avecinaba y desalojó del castillo todo cuanto allí había: bellos muebles, magníficos tapices, obras de orfebrería… y los escondió, convencido y sin asumir del todo su futuro, de que en pocos días volverían después de que sus soldados vencieran a los cristianos.

Temía el rey por su bella hija, no podía permitir que las huestes cristianas los alcanzaran y ultrajaran y torturaran a la princesa antes de asesinarla, por lo que esperó a que todo el mundo estuviera fuera del castillo para bajar a los oscuros pasadizos de los sótanos y mover una pesada losa que escondía una habitación secreta que sólo el rey conocía. Allí dejó alimentos, lucernas, y mantas con la intención de que la bella princesa se escondiera hasta que todo hubiera pasado y el rey junto con lo que quedara de sus soldados volviera varias semanas después a por ella.

Así lo hizo, la princesa quedó encerrada en aquella húmeda y tenebrosa habitación donde la luz del sol no llegaba ni siquiera varios pisos por encima.

Cuando la mañana de San Juan, el rey abandonó el castillo, echó la vista atrás y no pudo impedir que una lágrima cayera por su mejilla, en lo más profundo de su corazón sabía que algo malo iba a ocurrir.

En eso estaba cuando una lluvia de flechas cayó desde el cielo acribillando al rey y a los cuatro soldados que lo acompañaban, el secreto de la cueva y de la princesa se perdió para siempre.

Los cristianos llegaron al castillo y se establecieron en él pero al contrario de lo que el rey moro había creído no devastaron las tierras sino que las poblaron con gentes de otros reinos y la vida volvió a la aldea.

Las semanas pasaban y la princesa pasaba de estar asustada a estar esperanzada al ver que los nuevos inquilinos no habían descubierto su escondite. Esa esperanza dio paso al hambre pues los víveres empezaron a escasear y la princesa tenía que alimentarse de los insectos que correteaban por el podrido suelo de tierra y a beber el agua que se filtraba por entre las piedras de la habitación, luego vino el pánico al quedarse sin luz y el frío hizo que no saliera del pequeño lecho donde dormía.

Así pasaron los meses y llegó el invierno, el río Cerezuelo bajaba las nieves de las montañas y la princesa no salía de su lecho. Un dia, el frío se le clavó en las piernas y fue incapaz de moverlas, intentó frotárselas pero en su lugar no encontró sus extremidades sino una fría y escamosa especie de cola, húmeda y babosa.

La princesa se había convertido en una serpiente, se adaptó a su nueva forma y reptaba por las lúgubres mazmorras del castillo, por las noches los soldados cristianos escuchaban gritos espeluznantes y lamentos que decían:

 

Yo soy la Tragantía

hija del rey moro,

el que me oiga cantar

no verá la luz del día

ni la noche de San Juan.

 

Desde entonces todos los niños de la localidad, las vísperas de la noche de San Juan, se van a dormir antes de la medianoche para no escuchar a la desdichada Tragantía.

ENTRADAS RELACIONADAS:

LA IGLESIA MALDITA- RUINAS DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA

 

 

"TORRE DE LONDRES"- LUIS MOLINA FUILLERAT

Se trata de la fortaleza medieval británica mejor conservada y según mi parecer es inevitable quedar impresionado con ella. Sólo el estar cerca de sus muros… Aquella sombra inmensa casi acariciándote, como si te atrapase, y aquella sensación helada… Realmente se respira un aire triste y siniestro entre esos gruesos muros llenos de historia. Al menos esa fue la sensación que yo tuve.

Es cierto que La Torre ha tenido una larga historia repleta de capítulos de toda índole; sin embargo, los tristes pesan mucho sobre ella, es difícil no pensar en el sufrimiento  y el miedo cuando se contemplan todas aquellas inscripciones sobre la piedra helada de sus muros, tratando de capturar los gritos de aquellos que allí fueron encerrados durante su etapa de prisión, tratando de alcanzar la eternidad.  

Larga historia…

Fue una de las numerosas fortificaciones que Guillermo el Conquistador, construyó por toda Inglaterra durante sus campañas. Guillermo II de Normandía, fue duque de Normandía desde 1035 y conquistó Inglaterra en 1066.

Comenzó  la  construcción de la Torre ese mismo año. Fue levantada entre sus murallas sajonas y las romanas junto al Támesis como fuerte provisional.

Más tarde, en 1078, añadió la hermosa White Tower, completada por Guillermo II y Enrique I. Se convirtió en una lujosa residencia para reyes con varios pozos, salones de gala, bellas capillas y salas de reuniones; además de una cárcel y un calabozo. Sin embargo fue el último rey normando, Esteban, el primero en vivir allí.

En conjunto, la Torre es un complejo de varios edificios situado dentro de dos anillos concéntricos de muros defensivos y un foso. El castillo se amplió en varias fases, sobre todo bajo el mandato de Ricardo Corazón de León, Enrique III y Eduardo I en los siglos XII y XIII. La disposición general de finales del siglo XIII se ha mantenido a pesar de la actividad posterior.

La torre ha servido como armería, tesorería, casa de fieras, Real Casa de la Moneda, registros públicos, y casa de las Joyas de la Corona del Reino Unido.

Fue testigo de capítulos alegres y terribles horrores.

Reservada por lo general para reclusos de alto nivel, la torre fue la prisión real más importante del país, sin embargo no puede decirse que fuera del todo segura pues a lo largo de la historia, muchos prisioneros sobornaron a sus guardias para que les ayudasen a escapar, como es el caso de Roger Mortimer, primer conde de March, que en 1322 escapó ayudado del subteniente de la torre. Para ello cortaron un agujero en el muro de su celda y Mortimer escapó hasta un barco que le estaba esperando.

Durante este periodo, la Torre de Londres mantuvo retenidos a muchos nobles prisioneros de guerra.

Durante la Revuelta de los Campesinos de 1381, la Torre de Londres fue sitiada con el rey dentro. Cuando Ricardo salió al encuentro del líder rebelde, una multitud irrumpió en el castillo sin encontrar resistencia, y saqueó la Casa de las Joyas. El arzobispo de Canterbury, Simon Sudbury, se refugió en la capilla de San Juan, esperando que la muchedumbre respetase el santuario; sin embargo, lo sacaron de allí y lo arrastraron hasta la Tower Hill donde lo decapitaron.

Bajo el reinado de Enrique VI (1421-1471), el duque de Exeter introdujo la rueda de la tortura que años más tarde Edmun Campion (1540-1581), mártir jesuita inglés, probaría en su cuerpo tres veces.

También se celebraron picnics y juegos en su césped durante el reinado de EduardoIV

Pero poco después de su muerte en 1483, se cree que tuvo lugar el asesinato de los Príncipes de la Torre, uno de los eventos más tristes y crueles asociados con la Torre de Londres. El tío de Eduardo V, Ricardo, Duque de Gloucester, fue declarado Lord Protector cuando el príncipe era demasiado joven para gobernar. Eduardo, de 12 años de edad, fue confinado en la Torre junto con su hermano pequeño Ricardo. El Duque de Gloucester fue proclamado rey Ricardo III en julio.

Los príncipes se vieron en público por última vez en junio de 1483, sin que nunca se llegara a conocer qué había sido de ellos. Los buscaron durante mucho tiempo por el castillo aunque el motivo más razonable para su desaparición es que fueran asesinados. En 1674 se descubrieron unos huesos, al demoler la entrada de la Torre Blanca, que se cree que eran los de los dos jóvenes príncipes.

Bajo el reinado de los Tudor, la torre se usó menos como residencia. Enrique VIII hizo ejecutar aquí a dos de sus esposas: Ana Bolena y Catalina Howard. Sin embargo no fueron las únicas. Thomas Cromwell, el arzobispo Laud y muchos otros se convirtieron en espectáculo público al  ser decapitados en la Tower Hill.

El heredero de Enrique VIII, su joven hijo Eduardo VI (también anglicano), prosiguió tras su coronación con las brutales purgas. Seis años más tarde murió y fue sucedido por María Tudor (católica).

La princesa Isabel entró como prisionera de su hermana por la Puerta de los Traidores montada en barco, pero salió de allí en carruaje dorado para convertirse en la reina Isabel I. Después encarceló a sus oponentes y los ajustició.

La mayoría de los criminales comunes eran ejecutados en sitios públicos como el cadalso de la cercana Colina de la Torre, a la vista de multitudes alborotadoras. También se hicieron públicas las ejecuciones de algunas personalidades de clase alta como Tomás Moro. Sin embargo, los nobles y, sobre todo, las mujeres, eran ejecutados de forma privada en la Torre Verde, en el interior del complejo, y enterrados en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula. Algunos de los nobles ejecutados en el exterior de la Torre están enterrados también en esta capilla.

En cuanto a los Estuardo, fue Jacobo I el último rey que habitó la torre. Éste contemplaba a sus leones y osos  luchando desde la Lion Tower.

En resumen, un largo etcétera de acontecimientos que no siempre fueron sangrientos. Lo cierto es que a pesar de su reputación como lugar de tortura y muerte, popularizada por los religiosos del siglo XVI y los escritores del siglo XIX, las ejecuciones normalmente se llevaban a cabo en la colina (Tower Hill), en el norte del castillo.

Hoy en día, la Torre de Londres es una de las atracciones turísticas más famosas del país y fue declarada en 1988 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Y como en todo castillo, especialmente con un pasado sangriento como este, no podían faltar sus leyendas e historias de fantasmas.

Es sabido por todos que Ana Bolena fue acusada de adulterio e incesto por su esposo el rey Enrique VIII. Fue apresada en la Torre y decapitada junto a sus supuestos amantes.

Se cuenta que en 1864, un joven centinela que hacía guardia debajo de la Casa de la Reina, aseguró haber visto aparecer de la niebla una figura blanca que se dirigía con rapidez hacia él, el soldado relató que aquel espectro lo atravesó.

Pero al parecer no fue el único, pues dos soldados más dijeron haber observado la escena. Al parecer aquel ser de brumas ha sido visto en más ocasiones e incluso hay quien afirma haberla visto sin cabeza.

Pero  la Torre ha “alojado” a otros notorios personajes como la reina de los nueve días: Lady Jane Grey, una pobre marioneta junto con su esposo en las luchas de poder entre Maria Tudor e Isabel, que fue sentenciada y decapitada el 12 febrero de 1554 a los 16 años, en la explanada enfrente de la torre y que se convirtió de este modo en otro de los fantasmas de la Torre. En 1957, en el aniversario de su ejecución, dos guardianes dijeron haber visto una masa blanca que formaba la imagen de una dama.
Pero no son ellas las únicas, desde luego. Al parecer los gritos de Catalina Howard pidiendo auxilio son escuchados a veces silbando como el viento en los recovecos y pasillos del castillo.

En octubre de 1817, Edmund Lenthal Swifte, guardián de las joyas de la corona, estaba cenando con su familia en la torre donde se guardaban las joyas cuando de repente, levantaron la cabeza de sus platos, vieron un cilindro de cristal lleno de un líquido turbulento de color azulado y blanco que daba vueltas en su interior, estaba suspendido en el aire y fue oscilante de un comensal a otro hasta colocarse detrás su esposa. La escena duró unos dos minutos hasta que la mujer comenzó a gritar diciendo que la estaba agarrando. Cuando Swifte arrojó una silla contra él, éste desapareció y no se volvió a ver de nuevo.

«Incluso ahora siento el terror que sentí entonces. Salté de la silla y golpeé la aparición, golpe que fue a parar en el revestimiento de madera situado detrás de ella. Entonces, la «cosa» cruzó el borde de la mesa y desapareció por la ventana.», relató el guardián.
Tomas Beckett también ha sido visto golpeando el muro de la que fuera su prisión con un crucifijo. En el aniversario de la ejecución de Margaret Pole, condesa de Salisbury, y madre de Enrique VIII, a la que el verdugo tuvo que golpear con el hacha tres veces para darle muerte, se ha podido ver una procesión espectral.

Como he dicho antes, la Torre fue durante bastantes años casa de fieras, y al parecer también se han producido fenómenos paranormales relacionados con animales fantasmales. En una ocasión, un centinela de la torre que hacía guardia en el recinto reservado a las joyas de la corona, escuchó a eso de la medianoche un rugido a su espalda, al girarse encontró un enorme oso negro mostrando sus dientes, de pie sobre sus patas traseras. El soldado aterrado trató de herir al animal que iba a atacarlo con su bayoneta, pero el arma lo atravesó y el espectro desapareció en ese momento. Poco después encontraron al soldado desmayado y la bayoneta de éste clavada en la puerta de madera. El médico confirmó que no dormía y tampoco parecía estar ebrio. Tres días después el pobre chico murió al parecer de puro miedo.

Según parece, la Torre Blanca parece ser el único lugar de toda la fortaleza libre de espectros. Cuentan que en una obra de restauración se encontró entre sus muros los huesos de un gato y que tal vez esa sea la causa: quizás un ritual al construir la torre.

Leyenda o realidad, lo cierto es que todas estas increíbles historias no hacen sino agrandar el halo de misterio del lugar, ya de por sí cargado de historia y encanto.

Para finalizar os hablaré de una leyenda más de la que los ingleses se sienten muy orgullosos.

Según la leyenda céltica, Bran el bendito, uno de los grandes héroes de la mitología celta británica e irlandesa y rey de los Bretones (del que os hablaré en otra ocasión), al ser malherido pidió a sus hombres que le cortaran la cabeza y la enterraran el la Colina Blanca en Londres, pues mientras permaneciera allí sin ser desenterrada lograría proteger a la isla de cualquier invasor. Bran se traduce como “cuervo” que además era su animal totémico.

Se dice que la Torre fue construida en este mismo lugar para proteger Londres de las invasiones por el Támesis.

Desde hace siglos una colonia de seis cuervos anida en la torre. Según la profecía, el día que los cuervos abandonen la Torre de Londres la Torre caerá y será el fin de la monarquía británica.

Y lo curioso es que en esta época en la que ya nadie cree en leyendas ni profecías, cuando la población de cuervos desciende se repuebla rápidamente con ejemplares nuevos y saludables. Al parecer fue Carlos II quien protegió a estas aves por real decreto al conocer la profecía.

A los cuervos que mueren se les hace un funeral con honores y los entierran en un cementerio. Incluso existe un registro de nacimientos y muertes y un monumento en honor de estos animales tan típicos de la Torre, que se pasean a su antojo por los jardines con sus pelajes brillantes y preciosos, pero eso sí, no se te ocurra intentar tocarlos, porque además de ser un grave delito en Inglaterra, los animalitos son capaces de arrancarte los dedos de un mordisco.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

http://es.wordpress.com/tag/estefania-jimenez/

http://es.wordpress.com/tag/luis-m-fuillerat/

Jaén es por excelencia tierra de castillos. Los hay de todo tipo y con cientos de leyendas que nos hablan de caballeros medievales, dragones, princesas encantadas etc…

Estos son los castillos más conocidos, los que las personas visitan y que en mejores o peores condiciones aún están ahí, en su lugar original. Sin embargo, también en Jaén existen otro tipo de castillos, aquellos de los que quedan solamente ruinas o ni siquiera eso, sólo el mero recuerdo de nuestros padres y abuelos y que poco a poco con el paso del tiempo y debido a las nuevas prioridades que tenemos, están desapareciendo no sólo físicamente sino también de nuestra memoria.

He intentado recopilar la historia y las anécdotas que sucedieron en estos misteriosos castillos así como leyendas, su situación estratégica, su evolución y su destrucción.

Toda la información la he recopilado de internet así que cualquiera puede acceder a la red y comprobarlo.

BELÉN JIMÉNEZ

 

CASTILLO DE JAMILENA

 

Jamilena es una localidad de la provincia de Jaén, que pertenece a la comarca de Martos y que dista de la capital 15km. Se sitúa al pie de la sierra sur y está rodeada de olivares que son su principal fuente económica.

Se conoce que en Jamilena hubo un castillo, pero no se sabe exactamente cuál era su localización ni su extensión pues fue destruido a mediados del siglo XX. No se sabe a ciencia cierta quienes fueron sus constructores si musulmanes o calatravos.

Jamilena, por pertenecer a la comarca de Martos, está rodeada por numerosos castillos y torreones de la orden de Calatrava (sucesores de la orden del Temple). Así están el castillo de la Peña de Martos, el Cortijo de la Torre de García, donde se encuentra una torre del homenaje de la orden Calatrava del s.XIV, el castillo de Torredonjimeno y el del Molino del cubo, también calatravo, del sXIV.

A su vez, Jamilena se encuentra a una cercana distancia de otros castillos como el de la Floresta de Torredelcampo, el del Berrueco o el de Jaén (más adelante entraré en la historia de estos castillos). Como he dicho, Jamilena tenía su propio castillo y por su situación estratégica (está rodeado de las estribaciones de Jabalcuz: la Peña Blanquilla, La Grana y Era de la Mesa con una altitud aproximada de 1200m) tendría que ser un castillo relativamente importante debido a la proximidad de Martos, pero de dimensiones reducidas.

Por falta de documentación y de restos y solamente basándonos en lo que los vecinos de Jamilena cuentan, podría estar situado en la zona alta de la localidad y podría tener una torre que la llamarían de la “mazmorra”. Según los vecinos, era de época árabe, aunque no se sabe con seguridad (según Juan Eslava Galán, Arjona, Jaén, es musulmán y según los hermanos Castillo Armenteros, Torredelcampo Jaén, es calatravo). Hay que tener en cuenta que muchas veces la sabiduría popular es más fiable que las investigaciones que se puedan hacer sobre el tema en cuestión.

El muro norte podría corresponder con  los corrales de la calle Cuquillo, y a esto hay que sumar que los vecinos dicen haber encontrado en varias ocasiones monedas, cerámica y puntas de flecha; sin embargo habría que estudiar estos hallazgos para situarlos cronológicamente. También las casas de la calle del Pilar en la parte occidental no trazan un orden en su situación; hacia mitad de la calle hay una especie de entrante donde se ve que se aprovecharon los muros de una antigua fábrica de aceite para hacer las casas. Esta fábrica podría estar lindando con los muros del castillo. Algunos investigadores piensan que por la situación algo extraña de las casas del barrio del Pilar, éste podría estar situado sobre un foro romano.

Según José Carlos Gutiérrez Pérez, con la invasión árabe en el año 711, los restos de fortificaciones romanas se usaban como pequeñas alquerías que aprovechaban los manantiales de agua provenientes de ciertos lugares de la cordillera Bética.

Todas estas alquerías se situaban en torno al camino que unía Yayyan (Jaén) y Tuss (Martos).

Es en la baja Edad Media cuando las luchas entre reinos cristianos y musulmanes deja a Jamilena en un territorio fronterizo hasta que, por orden del papa Inocencio III y con la ayuda de tres reyes: Alfonso VIII de Castilla, el navarro Sancho VII y el aragonés Pedro I; se organiza una cruzada contra el musulmán comenzando con la victoria de las Navas de Tolosa en el año 1212. Según J.C. Gutiérrez Pérez, es en esta época cuando empieza la historia del castillo de Jamilena.

El rey Fernando III “el santo” se alía con el rebelde Abd Al Mun´min al Bayyasi que controlaba las plazas de Baeza y gran parte del territorio jiennense y estaba enfrentado al Califa, por esto le concedió a Fernando III las plazas de Martos, Andújar, Baños, Salvatierra, Capilla y Baeza.

Es entonces cuando aparece la orden de Calatrava a la que el rey Fernando le adjudica la defensa de Martos y de todos los territorios colindantes pudo ser entonces cuando los musulmanes que aún controlaban Aryuna (Arjona) y Yayyan (Jaén) decidieran construir fortificaciones en zonas estratégicas de la Campiña con el fin de controlar las comunicaciones además protegían pequeños núcleos rurales. El castillo de Jamilena fue una de estas fortificaciones, más tarde pasaría a formar parte de la orden de Calatrava.

Al situarse la frontera con el reino nazarí de Granada en el sistema prebélico (Sierra Mágina y Sierra Sur) estas fortificaciones se dedicaron a la defensa, a pesar de ello, las incursiones enemigas pervivieron durante todo el s. XIII llegando hasta el s. XV. El ejemplo lo tenemos en un enfrentamiento que tuvo lugar entre Torredonjimeno y Jamilena el 21 de Octubre de 1271 y que acabó con victoria de los Cristianos que iban comandados por Don Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya (más adelante publicaremos algo en Ecos sobre este hombre) y por el infante Don Sancho de Aragón, hijo de Jaime I, que fue muerto en la batalla. Posteriormente y debido a las guerras civiles, hubo otras batallas cerca de Jamilena donde participaron personajes muy importantes como por ejemplo Don Pedro Girón, maestre de Calatrava, y el Condestable Miguel Lucas de Iranzo.

Más tarde y con la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos, el castillo quedó obsoleto y por orden de Carlos I de España y V de Alemania se mandó construir un convento en el solar que hoy ocupa la iglesia de la Natividad de Jamilena. Dicho convento fue construido con las mismas piedras del castillo que estaba a tan sólo 20 metros, quedando únicamente la torre que hemos mencionado antes llamada “la mazmorra”.

FUENTES: José Carlos Gutiérrez Pérez,”El castillo de Jamilena, Jaén. Historia, evolución y nuevos datos”.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 778 seguidores