BRUJAS, SU ORIGEN E HISTORIA (2º PARTE).


¡¡Hola curiosos y creativos!! ¿Qué tal habéis comenzado el año? Yo, como cada año, con ganas de hacer un millón de cosas. El problema es que las ganas se van aplacando con el tiempo 😛

En cualquier caso, vamos a aprovechar el momento 😉

Hoy os traigo un nuevo post sobre brujas, completando el que publiqué hace un tiempo, ya que parece que os ha gustado bastante 🙂 ¡Allá vamos!

BRUJAS, SUS ORÍGENES E HISTORIA PARTE 1

 

Continuamos la historia de la brujería hablando del antiguo Egipto, donde la magia se encontraba en los nombres, las palabras y los sonidos. El Faraón gozaba de un gran poder mágico pues Horus, hijo de Osiris, se lo prestaba para reinar con justicia y proteger a su pueblo.

Por cierto, os recomiendo mucho mi última lectura: El Faraón, de Pauline Gedge, publicada por editorial Pàmies en España. Trata sobre la historia de Akhenaton y, si queréis saber a qué me refiero con esto del poder de los nombres y las palabras, ahí encontraréis el mejor ejemplo 😉

En Grecia se celebraban los Misterios Eleusinos, ritos de iniciación anuales a las diosas agrícolas Deméter y su hija Perséfone (podéis leer el mito de Perséfone que publiqué en Ecos de la Distancia AQUÍ). Estos ritos se celebraban en época de cosechas en la ciudad de Eleusis, cerca de Atenas. En estos misterios aparecía la idea de un mundo inferior y de la vida tras la muerte (haciendo alusión al rapto de Perséfone).

Ciertamente en las antiguas Grecia y Roma la magia era una creencia bastante extendida. Los augures romanos eran funcionarios del estado y se encargaban de la magia benéfica. La magia maléfica, por el contrario, era perseguida y castigada.

Son los autores clásicos como Ovidio, Horacio o Teócrito los que nos dan la imagen de las hechiceras malvadas capaces de transformarse en animales, volar por las noches y practicar magia maligna en su beneficio propio o por contrato.

Hécate

 

Con respecto al cristianismo, resulta curioso ver cómo, aunque la persecución de las brujas fue terrible durante la Edad Media, con anterioridad la Iglesia aceptaba las ceremonias populares de carácter pagano pues consideraba que no se oponían al cristianismo. Era difícil luchar contra estas ceremonias ya que se llevaban realizando desde siempre, por lo tanto, la Iglesia decidió cristianizarlas. De esta manera, los ritos cristianos tuvieron que convivir con los paganos, y esta confusión de lo sagrado y lo profano fue algo que duró hasta muy entrado el s. VII.

Sin embargo, poco a poco el cristianismo fue ganando terreno a lo largo de Europa y los antiguos paganos fueron sustituyendo sus amuletos por crucifijos. 

Sin embargo, siguieron existiendo las curanderas que lo sabían todo de las hierbas y los festivales para celebrar cada estación del año y pedir por la fertilidad y la abundancia de las cosechas. Pero llegó el día en el que todo esto se consideró una amenaza para la religión católica y a aquellos que seguían celebrando estas prácticas comenzó a considerárseles brujos. Aquí comienza la famosa caza de brujas en la que todo aquello que supusiera una amenaza para la supremacía de poder de la Iglesia era erradicado y «purificado» en la hoguera.

Relicarios en la iglesia de San Pedro, Ayerbe (foto de Wikipedia).

Al perder sus ancestrales amuletos, la gente comenzó a venerar reliquias sagradas: cruces, cabellos de santos, esquirlas de la cruz de Cristo… Parece obvio que la necesidad de creer en la magia y los amuletos era demasiado fuerte para ser erradicada del todo.

No obstante, a pesar de que la Iglesia se empeñara en borrar todo lo que pudiera hacerle alguna sombra, las creencias y costumbres populares continuaban existiendo.

En esta época se llegaron a publicar varios tratados como el “Malleus Maleficarum” (El martillo de los brujos), escrito en 1484 por dos frailes dominicos, Jakob Sprenger y Heinrich Kramer.

En plena lucha de poder entre Catolicismo y Protestantismo, las brujas y las prácticas demoníacas aparecían en todos los rincones. Sus conflictos fueron excusa suficiente para dar lugar a una terrible e injusta masacre excusada con la famosa «caza de brujas».

Los campesinos habían mantenido los antiguos cultos durante la Edad Media y ahora eran cazados y quemados bajo la acusación de ser brujos. La misma suerte corrieron muchas personas de letras y ciencias que hablaban de cosas impensables para el orden que la Iglesia quería imponer.

Un buen ejemplo de ello son los estudios de Paracelso, que usaba pociones con sus pacientes y creía que el médico no solo debía tratar la parte del cuerpo enferma, sino que debía restaurar el equilibrio de la salud en toda la persona.

Fue una terrible época en la que se quemaba a personas inocentes debido a la obsesión por la brujería y la adoración a Satanás, especialmente a mujeres. La gente era denunciada por sus propios vecinos o familiares que utilizaban falsas acusaciones para librarse de ellos o bien, porque al ser capturados y torturados deseaban acabar cuanto antes con los tormentos a los que estaban siendo sometidos y confesaban cualquier cosa que el inquisidor quisiera escuchar. La caza se convirtió en un círculo vicioso.

 

En mi novela Aquel diciembre podéis encontrar un claro ejemplo de esto que os cuento. También podréis conocer un poco más sobre la historia de los moriscos, que también fueron considerados una amenazada, llegado el momento, y que, tras muchas luchas y sangre derramada, acabaron siendo expulsados de España.

 

 

Hay que apuntar que, a partir del s.XVI, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y el auge de las conquistas y posteriores colonias, volvió a tenerse en cuenta a los alquimistas. ¡Se necesitaba oro!

Pero esa es otra historia y os la contaré en otra ocasión 😉

 

Espero que os haya gustado 🙂  Seguiré con la historia de la brujería en futuras entradas, siempre que siga generando vuestro interés, claro 😉

 

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¡¡¡¡Hola, curiosillos y creadores!!! No necesito muchas palabras para contaros esto, ¿no? Para eso tenemos la imagen 😉

Solo por este fin de semana (24 y 25 de noviembre 2018).

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BRUJAS, SUS ORÍGENES E HISTORIA (1ª PARTE)


¡¡Buenas tardes!!

Hoy os traigo una entrada de las que me gustan, de las que hablan de cosas curiosas y misteriosas. En verdad  no es un artículo nuevo, esta entrada ya estaba en el blog desde hace mucho, pero ahora la he rescatado, corregido y reestructurado en entradas más cortitas y amenas de leer. He decidido hacer eso con todas las entradas con más éxito del blog, porque hay mucha gente nueva por aquí y yo he cambiado mucho desde que Ecos de la distancia se creó, así que… ¡Renovarse o morir!

Como se acerca Halloween, y sabéis que me encanta, he decidido comenzar por esta. Espero que os guste.

Para aquellos que me preguntáis por las fuentes os comento que toda la información la he sacado de la red, de muchos blogs y webs y también de la gran cantidad de libros que tengo sobre el tema 🙂 Yo solo me limito aquí a hacer un pequeño resumen de aquello que más me ha llamado la atención. Si alguna información es equivocada, os animo a participar y sacarme de mi error 😉

¡Comenzamos!

Las brujas han tenido una gran importancia en el folclore y han suscitado a lo largo de los siglos fascinación y terror en igual medida. También en la actualidad, a pesar de que la lógica nos diga que las brujas son “creaciones” de las personas para buscar la causa de sus males y desgracias. De siempre se han relacionado los oscuros periodos de carencia y desgracias con la aparición de la brujería y los espíritus a los que adorar y servir.
Curiosamente, y contrario a lo que muchos creen, la idea de la brujería no apareció en la Edad Media, aunque es cierto que, a quien más y a quien menos, al hablar de brujas, le viene a la cabeza la caza, la Inquisición, hogueras, sótanos húmedos y llenos de instrumentos de tortura… Sin embargo, la brujería ya existía en la prehistoria.
Antes de la aparición de la religión cristiana, el hombre adoraba al cielo, la luna, los bosques, el sexo y los antepasados. Todo en el mundo estaba poseído de un espíritu benévolo o malvado. Ya desde el comienzo de la humanidad ha existido el miedo a la muerte, lo que dio lugar a la necesidad de creer en la continuidad de la vida más allá.

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El aquelarre, Goya

Así nació el dios cornudo, aquel que sería el dios Lug de los celtas, el Pan de los griegos, o el archiconocido Satanás de los cristianos. Y aun así, todos estos dioses son “jóvenes”, teniendo en cuenta que ya en la cueva de Ariège en Francia, puede verse una pintura representando a un dios cornudo, perteneciente a la cultura magdaleniense (al parecer la pintura es de hace unos 12000 años).
Este dios personificó a la muerte, lo tenebroso, la guerra, lo masculino. Y él dio lugar a la aparición de su antítesis: la representación femenina, la diosa de la fecundidad, fuerza creadora y regeneradora. Ella es la compañera del Cornudo y se aparea con él para dar forma al mundo. El culto a esta pareja de dioses consistía en representar su unión sexual y glorificarla.

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En estas primitivas comunidades se empezó a hacer una división entre los líderes religiosos: observadores de las estrellas, curanderos, profetas… Conocían los secretos de las raíces y las plantas para curar enfermedades y tratar cuestiones como la esterilidad, impotencia, etc. Debían mantenerse en contacto con los espíritus, y con las fuerzas de la naturaleza, de este modo aseguraban la protección para los suyos así como la fertilidad de sus mujeres y sus tierras.
La mujer era parte fundamental de la comunidad, y las diosas madres eran veneradas y adoradas. Sin embargo, con el transcurso de los años, se produce un giro radical, los hombres someten a las mujeres y las antiguas diosas acaban siendo diosas sumisas, esposas de los nuevos dioses guerreros.
Pero el culto a las diosas madres siguió activo, si bien oculto y secreto. Ellas aparecerán siempre como una deidad creadora de vida.

Esta es la figura que me gusta identificar con las brujas y a la que siempre he admirado: aquellas personas que conocían las plantas, las piedras, el cielo, el mar… Fue a ellas a las que quise rendir mi peculiar homenaje en “Aquel diciembre”. Tanto Diego, el protagonista, como su madre y su hermana, conocían los secretos de la naturaleza y, en el siglo XVI, en Granada, ese gran don debía mantenerse oculto.

 

 

Ninguna religión monoteísta fue capaz de destronar a las diosas madre. Ni Atón, ni Jehová, ni Ahura- Mazda; Isis, Anahita, Ma, Asarté entre otras siguieron siendo adoradas, especialmente por los campesinos, dependientes de la naturaleza y la tierra.

 

 

Los que habéis leído mis libros sabéis que esto de las diosas mujeres es algo que me fascina. Así, podéis encontrar una versión muy especial de Sejmet, la diosa leona de la mitología egipcia, en “El lamento del chacal” 

 

Y, cómo no, también podréis encontrar algunos datos curiosos sobre Morrigu, la diosa celta de la muerte y la destrucción, en la trilogía “Scherzo”.

 

¿Os habéis dado cuenta de una cosa? En definitiva, tanto Sejmet como Morrigu, son la misma diosa interpretada por culturas distintas 😉 Si queréis que os hable algo más sobre ellas, solo tenéis que pedírmelo en los comentarios 😉

Y hasta aquí la entrada de hoy. En la próxima os contaré un poquito sobre la brujería en las distintas civilizaciones. Espero que os haya gustado.

Y, ya sabes, si sientes curiosidad por mis libros publicados, podrás encontrar toda la información AQUÍ o pinchando la imagen. También puedes descargar, completamente gratis, mi novela breve: “Deseos”.

SEXO O NO SEXO, ESA ES LA CUESTIÓN.


MIS NOVELAS PUBLICADAS (2018)

 

¡¡Hola!!! ¿Cómo va el verdadero comienzo del otoño? Verdadero, ya me entendéis, cuando por fin hay lluvia, frío y el cielo se pone oscuro. ¡Me encanta el otoño!

Sin embargo… ¿será por culpa del otoño que ya no me apetezca el sexo? Espera, espera… esa frase puede inducir a error, aclaremos. No me apetece LEER ni ESCRIBIR sexo 😛 ¿Más claro ahora? Creo que sí. (Supongo que mi índice de lectores acaba de caer con esta aclaración xD ).

El otro día lo planteaba en Facebook y me sorprendió el aluvión de respuestas y el debate tan interesante que se generó, pero, en general, fuisteis la mayoría los que me dijísteis que, o bien también estábais cansados de sexo, o bien os gustaba solo si la historia lo pedía, y que había novelas en las que sobraba; justo lo mismo que pienso yo 🙂

Es curioso cómo al parecer yo tenía una visión equivocada con respecto a las preferencias de los lectores de novela romántica, porque en ocasiones me he sentido un pelín forzada a escribir el sexo de manera explícita (eso sí, siempre con mucha elegancia, o eso me dicen, cumplido que yo acepto con mucha satisfacción jajaja).  Y ¿por qué sentía que debía hacerlo? Solo porque estaba convencida de que era lo que esperaba la mayoría de los lectores. Así, confieso que en “Hecho en el Cielo”, publicada con Ediciones Kiwi, metí escenas de sexo que no me apetecían y no me pegaban para nada (a mi más fiel lectora cero tampoco le gustaron, pero yo no la escuché porque creí que debían estar).

Cuando escribía “Aquel diciembre”, publicada por Harlequin Ibérica, me planteé la misma duda, pero, en esta ocasión, decidí arriesgar y seguí mi instinto. Sexo sí, y amor del bueno, pero no había necesidad de describirlo, me bastaba con decir que había exisitido porque así me lo pedía la historia.

(Por favor, mirad qué carita tiene Inés, ¿cómo la iba yo a poner a hacer guarreridas???? xD ).

Pues bien, os confieso que tenía mis dudas sobre si llegaría o no a calar en el lector solo por ese detalle, y me daba una pena tremenda, porque es una historia preciosa en la que he invertido mucho tiempo y trabajo (no veas la de documentación que lleva 😛 ).

Por suerte, no fue así. “Aquel diciembre” está gustando bastante a aquellos que se están adentrando en él 😉 Y no sabéis bien cómo me alegro de ello. Se ve que, aunque el sexo siempre venda y sea un tema recurrente y, por supuesto, apetecible, no siempre es el patrón a seguir para elegir leer un libro romántico.

Bueno, supongo que hay que tener en cuenta que mi cuenta de Facebook no es precisamente una población objeto de estudio muy amplia, pero a mí me valió como ejemplo.

Aun así, a pesar de todo, las novelas eróticas o con sexo explícito se siguen vendiendo muchísimo (no sé si más, tampoco es que me haya puesto yo a hacer un estudio al respecto).

Maestro Roshi Mareado En El Suelo GIF - Mareado Mareo Borracho GIFs

Sea como sea, a mis 41 años recién cumplidos (¡y qué estupenda estoy, oigan!), he decidido que, aunque siempre hay que dejarse llevar un poquito por las preferencias del lector, voy a tratar de seguir mi instinto y creer un poquito más en mí 😉

¿Y vosotros, qué opináis? ¿Sexo o no sexo? 😉

¡¡¡Hasta la próxima!!!

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AQUEL DICIEMBRE


A LA VENTA EN TODAS LAS PLATAFORMAS DIGITALES.

“Aquel diciembre” es mi nueva novela, publicada el 8 de julio. Y es nueva en un montón de sentidos: nueva porque es la primera vez que no encontraréis nada de fantasía en ella (aunque se habla de brujas, pero de otro tipo 😉 ), nueva porque es mi primera novela que publico con editorial Harlequin y nueva porque es la primera vez que solo publicaré en digital.

Se trata de una historia de aventuras, injusticias, locura y, por supuesto, amor en la Granada de 1568, en aquel diciembre en el que dio comienzo uno de los espisodios más sangrientos de nuestra historia: La rebelión de los moriscos en las Alpujarras.

No me voy a poner cansina en esta entrada, si me seguís en facebook podéis conocer mucho más de esta historia pues estoy mucho más activa en ese medio. Os dejo la sinopsis y espero que os pique el gusanillo 😉

Os dejo también el enlace de compra en Amazon, aunque lo podéis conseguir en todas las plataformas digitales del mundo mundial 🙂

Y, recordad, si leeis un libro y os gusta, recomendadlo;  y, tanto si os gusta como sino, no os olvidéis de dejar vuestra opinión donde otros lectores puedan verla, así ayudaréis a que los libros no mueran (y los autores no nos perdamos en la invisibilidad de internet 😉 ). ¡Gracias!!

AQUEL DICIEMBRE EN AMAZON

 

SINOPSIS:

Tras recibir un mensaje urgente, Diego Narváez parte desde Motril hacia el pequeño pueblo granadino de Tablate para reunirse con su hermana y su madre. Alguien ha acusado a esta de brujería, complicando aún más su ya delicada situación como morisca en aquellos años de represión.

Para ponerla a salvo de aquella falsa acusación, Diego se verá en la necesidad de ocultar a su hermana en un convento, donde conocerán a Inés, una patosa postulante que se convertirá en una gran amiga para la muchacha, y en una contrincante de divertidas batallas verbales para el malhumorado Diego.

Sin embargo, en lugar de encontrar la paz que buscaban, descubren que aquel convento guarda una oscura relación con el monstruo humano que lleva meses secuestrando personas y abandonando cadáveres a lo largo del Valle de Lecrín.

De la noche a la mañana, Diego, Inés y su amigo, el joven jardinero Rodrigo, se verán involucrados en una inexplicable caza de brujas que los llevará a emprender una constante huida por la turbulenta Granada de aquel diciembre de 1568, teniendo como telón de fondo el inicio de uno de los episodios más sangrientos de la historia de España: la rebelión de los moriscos en Las Alpujarras.

 

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ASMODEO, UN DEMONIO Y PERSONAJE INSPIRADOR :)


¡Hola, creativos y curiosos!!

Hacía tiempo que quería escribir esta entrada porque me gusta documentar un poco esos personajes que me han servido de inspiración para mis libros.

Hay pocos que me hayan tocado tanto la fibra como Asmodeo, tanto, tanto me la tocó, que no pude evitar darle un protagonismo especial y una preciosa historia de pasado en “Finale Appassionato”. Si ya en “Preludio” se nos presentaba como un poderoso rival, creo que en Finale es la pieza clave para darle a esta saga el final que se merecía 😉

Antes de nada, me gustaría aclarar, una vez más, que yo no soy experta ni estudiosa de nada, solo curiosa 😛 Muchos de vosotros me escribís pidiéndome datos más detallados de las entradas que publico en Ecos de la Distancia y, la mayoría de las veces, no os puedo ayudar. Yo solo me limito a escribir mis entradas con la información que puedo recopilar de webs y libros que consulto. Para eso que me pedís haría falta un trabajo de investigación y yo no me dedico a eso, como os digo, solo me gusta curiosear y saber cosas nuevas, dar respuesta a las preguntas que me surgen.

Ahora sí, ¿hablamos un poco de Asmodeo?

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Conocido por diversos nombres. Yo aproveché en “Finale Appassionato” uno en concreto, Chammadai, para referirme a su nombre como ángel, aunque en realidad no es más que otro de los nombres dados a este demonio.

Según el Libro de Tobías, Asmodeo se encaprichó de la hebrea Sarah, hija de Raquel, y por ello, cuando ella contraía matrimonio, él asesinaba a sus esposos antes de que estos llegaran a consumar el matrimonio (no tenía mala leche el tío ni ná 😛 ). Hasta siete veces le hizo esta faena Asmodeo a Sarah.

Tobías estaba destinado a ser su octavo esposo (si eso no es ser valiente…), pero el joven contaba con la protección del arcángel Rafael, que le reveló cómo librarse del demonio.

Así, tras tres días de continencia sexual, Tobías debía coger un brasero y poner sobre sus brasas el hígado y el corazón de un pescado. Asmodeo odiaba los peces, porque le recordaban a Dios al cual despreciaba.

La treta de Tobías dio resultado; no pudiendo soportar el humo, Asmodeo huyó a Egipto, donde fue atrapado por Rafael, que lo ató para evitar que escapara.

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Asmodeo también aparece en el Talmud (obra que recoge las principales discusiones rabínicas sobre leyes, tradiciones, leyendas, historias… hebreas). Según esta obra, Salomón atrapó a Asmodeo, lo encadenó y le obligó a ayudarlo a construir su templo; también se dice que le otorgó el secreto de la piedra chamir o samir, que cortaba metales y piedras.

Existen otras leyendas, una de ellas egipcia, en la que Asmodeo aparece como una serpiente, en absoluto maléfica. Pero su forma de serpiente también se identifica con la serpiente que tentó a Eva, y por ello en muchos textos de dice que fue Asmodeo, y no Satanás, el culpable del pecado original. También se le atribuye haber sido amante de Lilith, la supuesta primera esposa de Adán según algunas creencias (ahora vendrá el troll más cristiano que Cristo que siempre me comenta para insultarme cuando escribo cosas así, ¡hola, troll!).

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Esta cuestión de Asmodeo como amante de Lilith y manipulador de Eva me dio la idea perfecta para mi propio Asmodeo en “Finale Appassionato”. No voy a decir mucho más, porque hasta con los nombres podría hacer spoiler 😛

Según la demonología, Asmodeo es demonio de la lujuria y muy poderoso en el Infierno. Su apariencia es terrorífica, con tres cabezas: una en forma de ogro, otra de toro y la tercera de carnero, tiene cola de serpiente y patas de ganso ( un primor de los primores, vamos 🙂

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Otorga el anillo de las virtudes, es matemático, astrólogo, astrónomo, etc, además de maestro en las artes artesanales.

Se dice que formaba “equipo” con Belial, Gaap y Beleth, y que todos ellos fueron apresados por Salomón, cosa que, como ya sabéis los lectores de la saga “Scherzo”, también refiero (y aprovecho) en mis libros 😛

Creo que una de las leyendas más atractivas de Asmodeo es la que le atribuye la paternidad de Merlín. Aunque en algunos textos su padre sería un íncubo; pero esa es otra historia que me gustaría contar en otra ocasión (sí, me he copiado de la Historia Interminable, pero ¿a que he quedo genial?).

Y hasta aquí mi entrada sobre este demonio que me dio para una saga. Espero que os haya gustado. Si queréis que escriba una entrada sobre algo en concreto, algo que os produzca curiosidad u os apetezca saber, solo tenéis que decírmelo y haré lo que pueda 🙂 En principio seguiré contándoos de dónde saco las ideas para los libros que voy publicando.

¡Hasta la próxima!

 

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APLAZAR UNA NOVELA PARA ESCRIBIR OTRA. ¿DE VERDAD ES UN DELITO TAN GRAVE?


¡Hola de nuevo!

A los que me seguís desde hace tiempo os habrá chocado este título. Pero ¿qué le pasa a esta ahora? Porque, si algo he repetido hasta la saciedad como norma básica de mi trabajo, es que jamás, hasta que no haya terminado una historia, comenzaré a trabajar en otra nueva, por mucho que la idea intrusa presione y quiera hacerse un hueco en mi cabeza.

 

Y como norma está bien, hasta que te das cuenta de que pasan los días, las semanas, mientras tú te fuerzas a escribir la novela que crees que debes escribir ahora, pero en verdad la que te apetece es la invasora y no avanzas nada, porque no paras de procrastinar. Y así, mientras intentas escribir algo que te guste, te invaden las ideas de la otra y, claro, son buenas ideas, así que hay que parar para anotarlas para “cuando toque” y luego retomar el ritmo, ritmo que no es correcto porque es forzado.

Al final, después de dos horas sin que hayas logrado hacer nada en condiciones, te ves así, como Hannibal, pensando en lo que no deberías, es decir, la novela invasora 😛

Como soy más bien cabezona, me ha costado aceptar que la novela que toca escribir es aquella que quiere ser escrita (a menos que tengas un compromiso con la editorial o los lectores, claro).

Y, sí, desde que he aceptado el hecho de que dejar una novela para otra ocasión y empezar la que realmente te mueres por escribir no es un delito, ha comenzado a fluir el trabajo y ha regresado la inspiración que me empeñaba en atar.

 

Y esta es la conclusión de mi entrada de hoy. Hay que ser ordenados y responsables a la hora de escribir. No podemos pretender llevar diez proyectos a la vez y dedicarles el amor que cada uno se merece. Si te vas a comprometer con una novela hazlo hasta el final, no le seas infiel; pero, si por el motivo que sea, la historia se atasca y hay otra que te enamora… ¡la vida es corta, baby!

Recuerda que escribir es un placer y escribes porque te gusta (porque la recompensa económica la mayoría de las veces es ridícula). No estoy diciendo que vayas abandonando proyectos como norma, ojo. Quiero que quede claro que, para ser escritor, lo primero que hay que hacer es terminar proyectos; no vale eso de : soy escritor, estoy escribiendo…  Y así por los siglos de los siglos. No, señores. ¡Terminad proyectos! Pero si uno no sale ni a tiros y otro fluye como un río…

Pues eso, que una vez perdí un gran arrebato de inspiración con una historia (arrebato que aún no he vuelto a recuperar) por forzarme a escribir una novela que necesitaba sacar ya, y esta vez no quiero que me vuelva a ocurrir.

Y hasta aquí mi entrada de hoy. No sé si clasificarla de consejo de escritora, justificación, lavado de conciencia… Sea como sea, os aseguro que he vuelto a trabajar con ritmo, así que creo que ha merecido la pena, aunque no sea en la novela que en un principio tenía previsto 😉

Ahora, una preguntilla a mis seguidores escritores: ¿os ha pasado alguna vez esto? ¿Qué habéis hecho?

Ya me contareis 😉 ¡Hasta la próxima!

 

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