“Habitando la eternidad: El lamento del chacal”


Otra reseña preciosa de “El lamento del chacal”. Esta vez de Books in Neverland. Me encantan las reseñas de Guadalupe, me parto de risa con ellas jajajaja

Books in Neverland

51GF9w2Ag3L._SX331_BO1,204,203,200_Título:Habitando la eterninad: El lamento del chacal.

Autora: Estefanía Jiménez.

Número de páginas: 384

Tipo de libro: ¿Duología?, 1/2

Publicación original: Mayo de 2017

Fuente: Enviado por la autora.

Puntuación: 5 / 5

Sinopsis:

Ellos eran atlantes, los seres más evolucionados sobre la tierra, pero sus ansias de poder provocaron la destrucción de su gran imperio.

No obstante, el hundimiento de la Atlántida no logró erradicar el orgullo y la soberbia. Seth tiene sus miras puestas en Egipto, la tierra que los cobijó y los convirtió en dioses; pero no es la ambición lo que mueve al dios del desierto y el caos, sino el resentimiento y los deseos de venganza.

Iris, conocida por los hombres como Sejmet, diosa de la guerra, luchará para evitar que se repitan los errores del pasado. Sin embargo, su inmortal percepción del mundo cambiará al conocer a Khamuni, un astuto prófugo ansioso por…

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Esta entrada fue publicada el 17 julio, 2017, en Sin categoría. 2 comentarios

El lamento del chacal (Habitando la eternidad 1) – Estefanía Jimenez


Reseña del blog Paraíso de los libros perdidos de “El lamento del chacal”. Muero de amor!!!!!

PARAÍSO de los LIBROS PerdidoS

El último libro de Estefanía Jimenez es una autopublciación, se titula El lamento del chacal y da inicio a la saga Habitando la eternidad. Una novela romántica histórica ambientada en el antiguo Egipto, donde los faraones y los dioses eran seres superiores.

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Sinopsis:

Ellos eran atlantes, los seres más evolucionados sobre la tierra, pero sus ansias de poder provocaron la destrucción de su gran imperio. No obstante, el hundimiento de la Atlántida no logró erradicar el orgullo y la soberbia. Seth tiene sus miras puestas en Egipto, la tierra que los cobijó y los convirtió en dioses; pero no es la ambición lo que mueve al dios del desierto y el caos, sino el resentimiento y los deseos de venganza. Iris, conocida por los hombres como Sejmet, diosa de la guerra, luchará para evitar que se repitan los errores del pasado. Sin embargo, su inmortal percepción del mundo cambiará al…

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Esta entrada fue publicada el 17 julio, 2017, en Sin categoría. 2 comentarios

¡AY, ESAS ESCENAS IMPACIENTES!!


¡Hola de nuevo!!

Antes de nada, os recuerdo que, al comentar en esta entrada, podéis tener premio 😉 Más abajo os lo explico mejor.

Os dije que os informaría un poco de los avances en mi nuevo libro. La novela está muy avanzada ya. Me propuse comprobar si era capaz de tomarme la escritura aún más en serio y exprimir más mis días. Para ello tuve que hacer un horario para no perderme. De ese horario os hablaré otro día, solo deciros que lo cumplo… más o menos jejeje

Lo que sí es cierto es que mis días se han vuelto mucho más productivos, en lo que a escribir se refiere, al menos.

También hay que decir que la historia tiene algo que me está atrapando como hacía tiempo no me pasaba, hasta el punto de que no quiero leer otra cosa, quiero saber cómo sigue mi libro jajajaja En fin, locuras mías 😛

Y esta ansia por escribir es la que me ha dado la idea de esta entrada. ¿Qué me decís, compañeros escritores, de esas escenas chachis, de las que llevamos esperando durante toooodo el libro, de las que nos morimos por escribir? 😛

Una vez leí algo sobre esto, que escribir un libro es como leerlo, que tienes que tragar todo un proceso, y hasta paja a veces, para llegar a lo que te mueres por contar (y vivir, tanto escribiendo como leyendo, las escenas se viven).

Muchas veces se trata de un beso. ¡Aaahh el primer beso!!! Esa escena parece que no llega nunca, tanto la ansiamos que a veces nos precipitamos y creamos lo que llaman “instant love” (odio el término, por cierto, qué cursi me parece :P). ¿Y qué me decís de la primera escena de cama? (Si hay escenas de cama, claro). Eso sí que apetece escribirlo, ¿eh, pillines?

Karen Marie Moning tuvo que escribir una escena de sexo entre Mac y Barrons en su saga Fiebre porque se moría de ganas de que esos dos se acostaran y, claro, eso no podía ocurrir tan pronto sin cargarse la historia. La escena se incluye en el último libro de la saga como curiosidad.

Me encantó leer eso, porque demuestra que hasta lo más grandes son ansiosos.

Otras escenas impacientes son las de acción. Esas batallas, esas emboscadas, ¿Y los crímenes? ¡Pero qué difícil es esperar para matar a alguien, por Dios!!!!

Muchos autores hacen como Karen Marie, escriben esas escenas que desean para poder seguir con la historia sin que les afecte. A veces, las escenas podrán incluirse sin problema en la historia en su momento justo, pero otras, como en el caso que os he contado, eso no es posible y pasan a formar parte del contenido especial, o quizás nunca salgan a la luz. ¿Os habéis parado a pensar qué habrá en el cajón secreto de Stephen King? Yo salivo al pensar en eso jajaja

Sea como sea, mi consejo es que, si sientes demasiada ansiedad, lo mejor es que te la quites cuanto antes como mejor te parezca, porque si no lo haces, tu novela puede verse afectada negativamente. Puede que transmitas esa impaciencia sin darte cuenta y que toda la trama se vea acelerada o precipitada, o, aún peor, hueca y poco creíble. Vale, seguro que la escena impaciente la bordas y te queda genial porque las musas te cantan al oído, pero recuerda que un libro está compuesto de muchas más escenas, quizás no tan gratificantes pero igual de necesarias 😉

¿Cómo lo hago yo? Bueno, recordad que yo soy la loca que disfruta con las sagas largas cuyos libros se publican de año en año, así que… Pues eso, que me gusta sentir impaciencia, así que lo que hago es seguir escribiendo, deseando cada segundo acercarme más a esa escena que me muero por crear, pero sin prisas. Esto me ayuda a seguir un ritmo constante en la escritura, a no aburrirme y estar en todo momento ilusionada con mis avances. Así, cuando al fin llega el momento… ¡Uf, cómo lo disfruto! Me pueden dar las once de la noche y no me entero. ¿Os he comentado alguna vez que en casa me llaman Carbonilla? No es por mi moreno de piel, os lo aseguro. Los tengo acostumbrados a comer carbones porque se me va la olla demasiado a menudo.

Y ahora, contadme vosotros, los escritores, ¿cómo lo hacéis? ¿Cómo sobrelleváis esa ansiedad por escribir una escena concreta? ¿Cuáles son las que más os apetece escribir?

Y a los lectores, ¿os pasa algo parecido cuando leéis un libro? ¿Qué hacéis, leéis más rápido, saltáis páginas? ¿Cuáles son vuestras escenas favoritas?

Os recuerdo que este mes de julio, vuestros comentarios pueden tener premio. Desde hoy, martes 4 de julio de 2017, hasta el martes 11 de julio, entre todos los que comentéis en esta entrada se sorteará un lote de marcapáginas y un llavero artesanal de mi novela “Hecho en el Cielo” 😉 (Mínimo tres participantes para que se realice en sorteo).

¡Hasta la próxima!!!!

 

 

EN JULIO, LOS COMENTARIOS PUEDEN TENER PREMIO ;)


Holaaa, curiosos y creativos!!!

Comienza la semana y a mí se me ha ocurrido una idea. Julio es un mes algo apagado por las redes porque estamos de vacaciones o demasiado agobiados con el calor, sea como sea, la cuestión es que en los meses de verano la cosilla se apaga, o eso me parece a mí 😛

Se me ha ocurrido una idea para activar un poquito el blog y también premiar a todos los que me seguís y comentáis.

Durante todo el mes (julio, 2017) cada vez que publique una entrada en el blog, haré un sorteo entre todos los que hayáis comentado, ¿qué os parece? Esta no vale, eh?, esta es solo informativa jajajaja Empezaremos con la de mañana, ¿vale?

¿Y qué se sorteará? Bueno, eso lo iré decidiendo cada vez que programe una de las entradas y os lo comunicaré en cada una.

Espero que la idea os guste y os animéis a participar. ¡¡Feliz inicio de semana!!!!

¿ME VES O NO ME VES? ESCRIBO O PUBLICITO


¡¡Hola de nuevo!!

Llevo más de una semana sin actualizar y eso va completamente en contra de mis nuevos propósitos para Ecos de la Distancia.

 

No es que hoy tenga algo muy intenso que contaros, pero llevo toda la semana pensando una cosilla y me apetecía soltarla por aquí. Y es que desde que José de la Rosa escribió su post sincerándose, explicando por qué llevaba desaparecido un año, se ha hablado mucho del tema, de lo trabajoso y estresante que es para un escritor mantenerse activo en las redes y en la vida pública para alcanzar visibilidad y conseguir lectores.

Yo ya os hablé de algo parecido un día, en el post “El estrés de caer bien”, y no puedo estar más de acuerdo con José en todo lo que dice. La cuestión es que, si quieres que te conozcan, no hay otra, al parecer.

¡Ah, la invisibilidad del escritor! Qué cosa tan desesperante. Yo me siento invisible a veces y, sí, me desespero, como muchos. Y eso que soy afortunada, tengo muchos lectores que me siguen y que les gusta mi trabajo, y puedo decir que cada día me descubre gente nueva.

La desesperación llega cuando crees que no avanzas en ese sentido, que tu visibilidad es escasa y tu número de lectores no crece 😛 ¡Qué tontos podemos ser a veces! Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos aunque esto sea mucho.

Por fortuna, de un tiempo a esta parte he comprendido que, realmente, para escribir, eso carece de importancia. No digo que ahora todo sea bonito y maravilloso y me sienta flotando en las nubes todo el tiempo. No, ni mucho menos, mis momentos de bajón y frustración vienen de vez en cuando.

Pero sí he entendido que lo que más feliz me hace es escribir, y tratar de trabajar en mis novelas para mejorar cada día más. También me hace muy feliz que la gente me lea, que les guste lo que hago, por eso es tan importante para mí que me digáis qué os ha parecido mi libro. Pero entiendo que, igual que a mí me cuesta relacionarme, a otros les cuesta dejar un comentario o escribirte para decírtelo, eso no significa que no te lean o no les guste tu trabajo.

El problema está en cómo están estructuradas las cosas ahora mismo, ¿no? Si no te comentan, eres invisible, con lo cual vendes menos, si no vendes demasiado, a las editoriales no les interesas.

La cuestión es que, convertir el tema de vender en una obsesión, puede acarrear consecuencias. Lo primero para mí es el estrés, uf, me supera. Yo escribo un libro con todo mi amor, volcando en él todo lo nuevo que he aprendido, lo saco a la calle y, como todo el mundo, deseo que conecte, que la gente lo lea, que lo compre, claro que sí, esto es un trabajo, después de todo. Pero a veces nos obcecamos tanto con las ventas, las posiciones, los comentarios, que dejamos de ver todo lo demás que hay detrás de escribir y publicar. Hasta tal extremo que hay quien descubre un lado oscuro y se dedica a hacer cosas para pisotear el trabajo de los demás, también los hay que ensalzan más de lo que se merece el de otros, y un montón de prácticas más de las que no voy a hablar, nunca me ha gustado participar en este tipo de polémicas 😛

Y eso es lo que he aprendido. Hay que vender, pero nadie puede hacerte sentir que no vales como escritor en función de tus ventas, eso sí que no. Presiónate para ser mejor escritor cada día, por tener contentos a tus lectores fieles y llamar la curiosidad de los nuevos, PERO CON TUS LIBROS! escribiendo, trabajando, mejorando.

Es difícil vender, para ti y para la mayoría, que te quede claro. Date con un canto si al menos logras que los lectores que ya tenías vuelvan a confiar en ti; a los nuevos hay que conquistarlos poco a poco, sin obsesionarse, sin estresarse. Hay que seguir trabajando en eso, sí, pero creo que nunca debemos agobiarnos con la cuestión de conseguir lectores. Muchas veces podemos llegar a ejercer el efecto contrario por plastas 😛

Parece que últimamente esto de llegar a la cima (como explicaba en un post hace poco) es como una carrera de fondo. ¡Venga ya, hombre! Se necesitan años para convertirse en un profesional experto en cualquier trabajo, escribir es lo mismo. Poco a poco, amigos, sin prisas, pero sin detenerse en el camino.

Resumiendo, obsesiónate con mejorar, con escribir, con terminar tus proyectos, las ventas ya irán viniendo. Piensa que los lectores tienen millones de opciones para elegir, tienes que intentar ponerte delante de ellos para que te vean, sí, eso es muy importante, pero no puedes abandonar lo que realmente importa por lograr visibilidad. ¿De qué te va a servir que se fijen en ti miles de personas si cuando vean tu trabajo se van a sentir decepcionados?

Lo ideal es conseguir las dos cosas, ¿verdad? Ya, y ahí es donde vamos. Es difícil lograr tiempo para todo. Esto es así: si escribo, no me publicito, si no me publicito, no vendo, si no vendo las editoriales no me publican, si no me publican, soy invisible. ¡Qué mareo!

Vale, que se me va la olla. Ahora vamos a abrirnos el corazón. ¿Os cuento mi caso? ¿Por qué me cuesta tanto todo esto de conseguir visibilidad y por qué me frustro tantísimo a veces? Pues venga, yo confieso 😛

Me frustro porque me lo curro mucho, porque no es un hobby para mí, sino un trabajo. Me frustro porque trato de mejorar cada día, aprender, y me desespera que la gente no me vea, que llegue a escribir algo bueno y nadie se entere, no porque no les guste, eso sería comprensible, sino porque ni siquiera sepan que existo. Eso es FRUSTRANTE!!!!!!

Y ahora despeloto un poco mi alma y os cuento por qué me cuesta a mí. (Ay qué corte!! 😛 ).

SOY UNA PERSONA ANTISOCIAL. Punto, sin más. Rara, rara de pelotas, vamos. Ya, ya sé lo que estás pensando, que tú me conoces, que nos hemos visto en persona y no soy antisocial. Es que soy una antisocial bien integrada 😉

Y me he dado cuenta de que hay muchos como yo entre el gremio de escritores, tela marinera.

A mí me cuesta relacionarme. Mucho, de hecho.  Puedo pasarme todo el día escribiendo delante del ordenador a 40º, con los ojos rojos, resfriada, con fiebre, etc y ser más feliz que una perdiz; pero, ¿relacionarme?

Vayamos por partes…

¿Los eventos literarios? Intento acudir a todos los que estén cerca, pero muchas veces me encuentro inventándome excusas de manera inconsciente para no ir, excusas tontas que a veces me ganan y logran su objetivo: que me quede en casa. No lo hago adrede, de hecho lucho contra eso porque soy consciente de que es un problema que tengo.

Puedo parecer una persona muy extrovertida, sobre todo porque hablo por los codos, pero me cuesta horrores salir de casa. Para mí es un pequeño sacrificio, aunque pueda parecer absurdo. He de decir que luego, cuando al fin tengo perniles y salgo a cualquier evento, me lo paso genial y me doy cuenta de lo tonta que soy, pero para eso, primero tengo que salir 😛 Salir es el problema, lo asumo.

¿Que quedo contigo para tomar algo? Probablemente me caes genial, esté deseando de conocerte, lo pasemos de maravilla juntos, pero siempre, siempre, siempre, tengo que vencer un pellizco cuando alguien quiere quedar conmigo. ¡No es problema tuyo, que conste! Soy yo, que soy rara de pelotas, ya lo he dicho. Estoy mejorando, os confieso que antes siempre pulsaba el botón del “no puedo” y luego tocaba llorar y arrepentirme por haber perdido la oportunidad de conocer a alguien estupendo. Ahora ya no me pasa, de hecho, a veces creo que suelto el sí demasiado deprisa jajajaja Y es que me he propuesto no dejar ninguna oportunidad si puedo, y eso que muchas veces me he arrepentido de ir a sitios, eso también tengo que decirlo 😉

Así que, si tenemos la oportunidad de conocernos en persona, dame un toque que seguro me hará mucha ilusión, y si me presionas un poquito, mejor, probablemente lo esté necesitando.

Y hablando de confesiones… También me cuesta hablar por teléfono. Excepto con mi madre, hermanos, marido, en fin, los más cercanos. Soy de esas zumbadas (hay mucha gente con ese problema, no creáis), que cuando escuchan el teléfono sienten ansiedad y se tiran un rato pensando si cogerlo o no. ¿Ridículo? Totalmente, pero así es la mente humana a veces y yo siempre he dicho que no ando muy bien de la cabeza. Eso me pasa cuando el teléfono suena, pero tendríais que verme si soy yo la que tengo que llamar…

Tengo que repetir que es un problema mío, solo mío, y me consta que lo tengo que superar, de hecho, lo intento, pero sigo prefiriendo los mensajes 😛 (me queda mucho que trabajar).

Bueno, ya os he contado mis problemas de loca ermitaña que solo está completamente relajada en su casa y con su familia, espero haber explicado con eso el porqué a veces me cuesta ir a los sitios. ¿Comprendéis ahora un poco mejor por qué me frustro cuando me siento invisible?

Porque todo lo que hago para que me vean me cuesta el doble, como a muchos otros escritores o artistas les pasa. Somos personas introvertidas por lo general, que preferimos quedarnos en casa trabajando.

Para acabar, me gustaría sintetizar todo lo que he querido decir en este post, porque ya sabéis que se me va y me disperso 😛

  1. Me encanta conocer lectores y amigos nuevos, mi problema es salir y dejar a un lado mis miedos raros 😛
  2. Hay que vender y trabajar en ser visible, por supuesto, pero no obsesionarse. Las obsesiones pueden hacer que dejes de disfrutar de tu trabajo y es una pena si es realmente lo que deseas hacer en la vida.
  3. No dejes de lado la meta de convertirte en un buen escritor por convertirte en un escritor famoso. Nunca dejes de trabajar y aprender, si escribir es lo que realmente te hace feliz, ¡escribe jodío!
  4. Y por último, y siguiendo un consejo de una amiga escritora muy profesional, inteligente y con mucho que enseñar: haz lo que realmente te apetezca hacer. Eso me lo dijo la semana pasada, cuando yo estaba pasando por un momento raro como escritora (por teléfono, eh? soy una valiente jajaja) y desde que lo escuché lo he convertido en el punto número uno de mi decálogo sobre cómo actuar.

Espero no haberos aburrido, al final me ha salido una entrada muy larga y caótica, pero eso demuestra que es justo lo que pretendía ser: una limpieza de nudos que tenía dentro. Ahora están en Ecos de la Distancia y yo me siento mucho más ligera 😀

¡¡¡Hasta la próxima!!!

 

 

 

SORTEO DE UN EJEMPLAR DE “EL LAMENTO DEL CHACAL”


¡¡¡Buenas tardes!!!

Muy buenas tardes, en realidad 🙂 Porque después de un día algo rarito para mi ánimo, me ha pasado algo tan bonito que vuelvo a estar por las nubes.

Como dice el título del post, se sortea un ejemplar en papel de “El lamento del chacal”, pero no soy yo la que lo sortea esta vez, sino Eli, del canal de YouTube “Eli y sus historias”.

Aquí os dejo el vídeo para que lo veáis y sepáis cómo participar, es muy fácil.

 

Y, ¿qué es eso tan bonito que me ha pasado que me ha hecho regresar a mis nubes? Pues justo este vídeo, claro, porque es…. ❤

Me cuesta expresar con palabras lo que significa, no solo porque Eli es un amor y porque dice todas esas cosas taaaan preciosas de mí (creo que me la voy a comer cuando la conozca en persona 🙂 ), sino porque, para el que empieza en esto de escribir, como yo estoy haciendo, lograr llegar de esa manera a una persona, saber que ha conectado con los sentimientos que tu querías expresar en tu libro, lograr dejar esa huella en ella… Es que no hay palabras que puedan expresar lo que eso significa, de verdad.

Estoy tan emocionada ahora mismo que, como podréis comprobar los que me seguís, estoy teniendo dificultades para escribir el post.

Así que me voy con mis lágrimas, porque son de las buenas y quiero disfrutarlas 🙂

Y, ya sabéis, mirad el vídeo para saber cómo participar, es muy facilito 🙂 Tenéis que seguir a Eli en twitter, @blueberrylis, y en YouTube: Eli y sus historias (canal), y si me seguís a mí también pues os tendré en mis corazones eternamente y ganaréis un rincón en el Paraíso eterno, que lo sepáis 😛 @estefaniamirsa

¡Un millón de gracias por todo esto, Eli!!! Y gracias a vosotros por leerme una vez más!!

¡Hasta la próxima, curiosos y creativos!

 

LOS GRANDES NO DAN LAS GRACIAS


¡¡Hola!!

Por aquí ando de nuevo, esta vez con una especie de reflexión que me ha venido y que necesitaba escribir porque hay algo preocupante que vengo notando desde hace un tiempo.

El título es contundente, ¿no? Y  probablemente el que no lea la entrada no captará el sentido sarcástico del mismo 😛

Ya comenté en mi Facebook un día que mucha gente me dice que “debo de creérmelo más porque soy buena escritora”. ¡Oye que yo me lo creo! Sé que soy buena escritora, como también sé que aún me queda un mundo por aprender, que nunca dejaré de hacerlo.

Entonces, ¿cuál es mi “problema”? Quizás que me niego rotundamente a llevar a cabo algunas prácticas que veo en otros escritores y que aborrezco. ¿Ellos venden más y tienen más seguidores? Perfecto, cada cual tiene sus medios, pero no tiene por qué tener la fórmula perfecta.

Así pues, ¿a qué viene esta entrada? A que veo que hay mucha gente que considera necesario poner una frontera entre los que pretendemos ser personajes públicos y los que consumen nuestros productos (en mi caso, mis libros). He leído muchos consejos de esos de marketing que dicen que separes tus dos “yos”, el profesional y el personal (en fin, tengo mucho que decir acerca de estos artículos sobre cómo conseguir el éxito y sobre cómo proceder, pero a eso le dedicaré otra entrada larga y extensa jejeje).

Pues lo siento, entonces, nop, no voy a comportarme como ese tipo de escritora, y espero no hacerlo nunca, aunque eso implique que la gente crea que no confío lo bastante en mi trabajo, o que no desprenda esa aura de “Ey, miradme, soy una peazo de escritora” que derrochan muchos. (Oye, muy bien por ellos, no los estoy criticando, eh? Lo que quiero decir es que a mí no me va, pero a muchos les funciona y eso es genial).

Quiero aclarar que SÍ CONFÍO EN MI TRABAJO muchísimo, de no ser así no lucharía por él y me esforzaría tanto, de eso podéis estar seguros. Pero hay algo que he tenido claro toda mi vida: el ser buen escritor, dibujante, abogado, médico, etc, no hace a nadie ni mejor ni peor persona; una cosa es tu profesión y otra tu condición de ser humano. En ese sentido, señores, todos somos iguales, ¡fíjate tú qué cosas!

Y una vez más se me va la olla y no os digo a qué viene esta entrada jajajaja Sencillo. Siempre voy a tener presente que primero soy un ser humano y después una escritora (buena, eh? que creo que lo soy, lo repito jajajaja).

Entonces, si un lector gasta parte de su tiempo (que el tiempo es igual de valioso para todos, señores, aunque cada uno lo consume como le place) en leer mis libros, o mis locuras del blog o Facebook y me deja un comentario o una reseña, yo voy a corresponderle el gesto respondiendo (hasta los que son negativos, desde luego), aunque sea con un gracias o un besito, porque todos somos importantes y todos merecemos atención.

Vale, sí, esto de las redes te hace gastar mucho tiempo, gastar, que no perderlo, tened presente que son conceptos diferentes. (Aclarar que a veces no veo todas las reseñas, si no me avisáis se me pueden escapar, eso no me hace desagradecida, sino humana, solo tengo dos ojos… de ver, que ya sé que el chiste es fácil :P).

A mí, personalmente, me molesta de una manera salvaje dejar un comentario a alguien y recibir a cambio un mísero “like”. Vale, puede pasar, una vez, dos, tres… Tal vez pilles mal a esa persona, ¡que la vida no es internet, oigan!, pero cuando esa es la forma de proceder habitual de esa persona… Nop, lo siento, eso es ofensivo.

Puedo entender que los escritores que reciben 1000 comentarios lo tengan difícil, pero tampoco creo que cueste mucho trabajo poner uno en el mismo hilo dando las gracias a los que han comentado, ¿no? ¡Llamadme loca!

Otra cosa que hago “mal” es que, cuando alguien me escribe un mensaje o un  privado, le respondo como toda persona se merece, con un mensaje o charlo un poco por chat, no me limito a poner un sticker y ya. Hay que hacer un inciso aquí, a veces hay que cortar porque hay cada espécimen por ahí… 😀 Pero no es lo normal (al menos en mi caso, aunque con algún zumbado sí que me he topado jajaja).

Por otro lado, a veces quedo a tomar algo con lectores, aunque confieso que en este caso solo lo hago cuando hay confianza (soy algo cagueta a la hora de relacionarme en persona con gente nueva 😛 ).

Cuando estoy en un evento, hablo con la gente, río, cuento cosas personales, y procuro comportarme como una más, porque eso es lo que soy, ¡eso es lo que todos somos!

Y, ahora viene lo que ha generado el título de esta entrada. Una moda “preciosa” (no sé si es moda, yo la llamaría gilipollez, si me permitís el taco 😛 ) es evitar dar las gracias cuando te hacen un cumplido por tu trabajo. ¡Eh, que los grandes no dan las gracias!, que se limitan a estar ahí en su pedestal y recibir las flores. Pues mira, NO. Eso me parece de una poca vergüenza brutal, y mucho más si todavía te estás abriendo paso en este mundo.

Esa es una norma básica de humanidad, humildad y educación: cuando te hacen un cumplido SE DA LAS GRACIAS.

Y si yo te hago un cumplido y tú te limitas a darle “like” a mi comentario, o, peor aún, lo ignoras, pues lo siento, artista, pero, por bueno que seas, conmigo has perdido puntos.

Así que, sí, por mi parte, tal vez no lo esté haciendo bien como “escritora de éxito” (lo del éxito es irónico, ¿vale?, pues no me queda na… jajajaja), pero espero estar haciéndolo bien como persona y como igual, como amiga en muchos casos, porque algo maravilloso que tiene no establecer esa frontera de la que hablaba antes, es que esos que comienzan como lectores, seguidores o curiosos, muchas veces acaban convirtiéndose en amigos, porque si te muestras tal y como eres, ellos tenderán a hacer lo mismo, y vas a descubrir un montón de gente interesante con la que trabar amistad.

Y hasta aquí mi entrada, reflexión… ¿consejo? de hoy. Espero que nadie se sienta atacado, ni mucho menos era esa mi intención, jamás hablo por nadie en concreto cuando suelto estos rollos, eso os lo puedo asegurar, yo no soy de las que van pegando tiros, ¡qué estrés!  😛

Ahora habrá quien crea que me ha pasado algo malo y que por eso escribo esta entrada, últimamente me pasa bastante, señal de que hay gente que me quiere y se preocupa por mí, lo cual es de agradecer 🙂

En fin, aclarar que no me pasa nada, que es una más de las paranoias que me vienen cuando no duermo bien por las noches jajajajaja

Para terminar este testamento moral, os dejo un gif de Mads Mikkelsen. ¿Por qué? Se preguntarán aquellos que no me conocen. La respuesta es sencilla: una imagen de Mads Mikkelsen siempre encaja, con todo, SIEMPRE ❤

¡¡¡Hasta la próxima!!!