¿ME VES O NO ME VES? ESCRIBO O PUBLICITO


¡¡Hola de nuevo!!

Llevo más de una semana sin actualizar y eso va completamente en contra de mis nuevos propósitos para Ecos de la Distancia.

 

No es que hoy tenga algo muy intenso que contaros, pero llevo toda la semana pensando una cosilla y me apetecía soltarla por aquí. Y es que desde que José de la Rosa escribió su post sincerándose, explicando por qué llevaba desaparecido un año, se ha hablado mucho del tema, de lo trabajoso y estresante que es para un escritor mantenerse activo en las redes y en la vida pública para alcanzar visibilidad y conseguir lectores.

Yo ya os hablé de algo parecido un día, en el post “El estrés de caer bien”, y no puedo estar más de acuerdo con José en todo lo que dice. La cuestión es que, si quieres que te conozcan, no hay otra, al parecer.

¡Ah, la invisibilidad del escritor! Qué cosa tan desesperante. Yo me siento invisible a veces y, sí, me desespero, como muchos. Y eso que soy afortunada, tengo muchos lectores que me siguen y que les gusta mi trabajo, y puedo decir que cada día me descubre gente nueva.

La desesperación llega cuando crees que no avanzas en ese sentido, que tu visibilidad es escasa y tu número de lectores no crece 😛 ¡Qué tontos podemos ser a veces! Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos aunque esto sea mucho.

Por fortuna, de un tiempo a esta parte he comprendido que, realmente, para escribir, eso carece de importancia. No digo que ahora todo sea bonito y maravilloso y me sienta flotando en las nubes todo el tiempo. No, ni mucho menos, mis momentos de bajón y frustración vienen de vez en cuando.

Pero sí he entendido que lo que más feliz me hace es escribir, y tratar de trabajar en mis novelas para mejorar cada día más. También me hace muy feliz que la gente me lea, que les guste lo que hago, por eso es tan importante para mí que me digáis qué os ha parecido mi libro. Pero entiendo que, igual que a mí me cuesta relacionarme, a otros les cuesta dejar un comentario o escribirte para decírtelo, eso no significa que no te lean o no les guste tu trabajo.

El problema está en cómo están estructuradas las cosas ahora mismo, ¿no? Si no te comentan, eres invisible, con lo cual vendes menos, si no vendes demasiado, a las editoriales no les interesas.

La cuestión es que, convertir el tema de vender en una obsesión, puede acarrear consecuencias. Lo primero para mí es el estrés, uf, me supera. Yo escribo un libro con todo mi amor, volcando en él todo lo nuevo que he aprendido, lo saco a la calle y, como todo el mundo, deseo que conecte, que la gente lo lea, que lo compre, claro que sí, esto es un trabajo, después de todo. Pero a veces nos obcecamos tanto con las ventas, las posiciones, los comentarios, que dejamos de ver todo lo demás que hay detrás de escribir y publicar. Hasta tal extremo que hay quien descubre un lado oscuro y se dedica a hacer cosas para pisotear el trabajo de los demás, también los hay que ensalzan más de lo que se merece el de otros, y un montón de prácticas más de las que no voy a hablar, nunca me ha gustado participar en este tipo de polémicas 😛

Y eso es lo que he aprendido. Hay que vender, pero nadie puede hacerte sentir que no vales como escritor en función de tus ventas, eso sí que no. Presiónate para ser mejor escritor cada día, por tener contentos a tus lectores fieles y llamar la curiosidad de los nuevos, PERO CON TUS LIBROS! escribiendo, trabajando, mejorando.

Es difícil vender, para ti y para la mayoría, que te quede claro. Date con un canto si al menos logras que los lectores que ya tenías vuelvan a confiar en ti; a los nuevos hay que conquistarlos poco a poco, sin obsesionarse, sin estresarse. Hay que seguir trabajando en eso, sí, pero creo que nunca debemos agobiarnos con la cuestión de conseguir lectores. Muchas veces podemos llegar a ejercer el efecto contrario por plastas 😛

Parece que últimamente esto de llegar a la cima (como explicaba en un post hace poco) es como una carrera de fondo. ¡Venga ya, hombre! Se necesitan años para convertirse en un profesional experto en cualquier trabajo, escribir es lo mismo. Poco a poco, amigos, sin prisas, pero sin detenerse en el camino.

Resumiendo, obsesiónate con mejorar, con escribir, con terminar tus proyectos, las ventas ya irán viniendo. Piensa que los lectores tienen millones de opciones para elegir, tienes que intentar ponerte delante de ellos para que te vean, sí, eso es muy importante, pero no puedes abandonar lo que realmente importa por lograr visibilidad. ¿De qué te va a servir que se fijen en ti miles de personas si cuando vean tu trabajo se van a sentir decepcionados?

Lo ideal es conseguir las dos cosas, ¿verdad? Ya, y ahí es donde vamos. Es difícil lograr tiempo para todo. Esto es así: si escribo, no me publicito, si no me publicito, no vendo, si no vendo las editoriales no me publican, si no me publican, soy invisible. ¡Qué mareo!

Vale, que se me va la olla. Ahora vamos a abrirnos el corazón. ¿Os cuento mi caso? ¿Por qué me cuesta tanto todo esto de conseguir visibilidad y por qué me frustro tantísimo a veces? Pues venga, yo confieso 😛

Me frustro porque me lo curro mucho, porque no es un hobby para mí, sino un trabajo. Me frustro porque trato de mejorar cada día, aprender, y me desespera que la gente no me vea, que llegue a escribir algo bueno y nadie se entere, no porque no les guste, eso sería comprensible, sino porque ni siquiera sepan que existo. Eso es FRUSTRANTE!!!!!!

Y ahora despeloto un poco mi alma y os cuento por qué me cuesta a mí. (Ay qué corte!! 😛 ).

SOY UNA PERSONA ANTISOCIAL. Punto, sin más. Rara, rara de pelotas, vamos. Ya, ya sé lo que estás pensando, que tú me conoces, que nos hemos visto en persona y no soy antisocial. Es que soy una antisocial bien integrada 😉

Y me he dado cuenta de que hay muchos como yo entre el gremio de escritores, tela marinera.

A mí me cuesta relacionarme. Mucho, de hecho.  Puedo pasarme todo el día escribiendo delante del ordenador a 40º, con los ojos rojos, resfriada, con fiebre, etc y ser más feliz que una perdiz; pero, ¿relacionarme?

Vayamos por partes…

¿Los eventos literarios? Intento acudir a todos los que estén cerca, pero muchas veces me encuentro inventándome excusas de manera inconsciente para no ir, excusas tontas que a veces me ganan y logran su objetivo: que me quede en casa. No lo hago adrede, de hecho lucho contra eso porque soy consciente de que es un problema que tengo.

Puedo parecer una persona muy extrovertida, sobre todo porque hablo por los codos, pero me cuesta horrores salir de casa. Para mí es un pequeño sacrificio, aunque pueda parecer absurdo. He de decir que luego, cuando al fin tengo perniles y salgo a cualquier evento, me lo paso genial y me doy cuenta de lo tonta que soy, pero para eso, primero tengo que salir 😛 Salir es el problema, lo asumo.

¿Que quedo contigo para tomar algo? Probablemente me caes genial, esté deseando de conocerte, lo pasemos de maravilla juntos, pero siempre, siempre, siempre, tengo que vencer un pellizco cuando alguien quiere quedar conmigo. ¡No es problema tuyo, que conste! Soy yo, que soy rara de pelotas, ya lo he dicho. Estoy mejorando, os confieso que antes siempre pulsaba el botón del “no puedo” y luego tocaba llorar y arrepentirme por haber perdido la oportunidad de conocer a alguien estupendo. Ahora ya no me pasa, de hecho, a veces creo que suelto el sí demasiado deprisa jajajaja Y es que me he propuesto no dejar ninguna oportunidad si puedo, y eso que muchas veces me he arrepentido de ir a sitios, eso también tengo que decirlo 😉

Así que, si tenemos la oportunidad de conocernos en persona, dame un toque que seguro me hará mucha ilusión, y si me presionas un poquito, mejor, probablemente lo esté necesitando.

Y hablando de confesiones… También me cuesta hablar por teléfono. Excepto con mi madre, hermanos, marido, en fin, los más cercanos. Soy de esas zumbadas (hay mucha gente con ese problema, no creáis), que cuando escuchan el teléfono sienten ansiedad y se tiran un rato pensando si cogerlo o no. ¿Ridículo? Totalmente, pero así es la mente humana a veces y yo siempre he dicho que no ando muy bien de la cabeza. Eso me pasa cuando el teléfono suena, pero tendríais que verme si soy yo la que tengo que llamar…

Tengo que repetir que es un problema mío, solo mío, y me consta que lo tengo que superar, de hecho, lo intento, pero sigo prefiriendo los mensajes 😛 (me queda mucho que trabajar).

Bueno, ya os he contado mis problemas de loca ermitaña que solo está completamente relajada en su casa y con su familia, espero haber explicado con eso el porqué a veces me cuesta ir a los sitios. ¿Comprendéis ahora un poco mejor por qué me frustro cuando me siento invisible?

Porque todo lo que hago para que me vean me cuesta el doble, como a muchos otros escritores o artistas les pasa. Somos personas introvertidas por lo general, que preferimos quedarnos en casa trabajando.

Para acabar, me gustaría sintetizar todo lo que he querido decir en este post, porque ya sabéis que se me va y me disperso 😛

  1. Me encanta conocer lectores y amigos nuevos, mi problema es salir y dejar a un lado mis miedos raros 😛
  2. Hay que vender y trabajar en ser visible, por supuesto, pero no obsesionarse. Las obsesiones pueden hacer que dejes de disfrutar de tu trabajo y es una pena si es realmente lo que deseas hacer en la vida.
  3. No dejes de lado la meta de convertirte en un buen escritor por convertirte en un escritor famoso. Nunca dejes de trabajar y aprender, si escribir es lo que realmente te hace feliz, ¡escribe jodío!
  4. Y por último, y siguiendo un consejo de una amiga escritora muy profesional, inteligente y con mucho que enseñar: haz lo que realmente te apetezca hacer. Eso me lo dijo la semana pasada, cuando yo estaba pasando por un momento raro como escritora (por teléfono, eh? soy una valiente jajaja) y desde que lo escuché lo he convertido en el punto número uno de mi decálogo sobre cómo actuar.

Espero no haberos aburrido, al final me ha salido una entrada muy larga y caótica, pero eso demuestra que es justo lo que pretendía ser: una limpieza de nudos que tenía dentro. Ahora están en Ecos de la Distancia y yo me siento mucho más ligera 😀

¡¡¡Hasta la próxima!!!

 

 

 

SORTEO DE UN EJEMPLAR DE “EL LAMENTO DEL CHACAL”


¡¡¡Buenas tardes!!!

Muy buenas tardes, en realidad 🙂 Porque después de un día algo rarito para mi ánimo, me ha pasado algo tan bonito que vuelvo a estar por las nubes.

Como dice el título del post, se sortea un ejemplar en papel de “El lamento del chacal”, pero no soy yo la que lo sortea esta vez, sino Eli, del canal de YouTube “Eli y sus historias”.

Aquí os dejo el vídeo para que lo veáis y sepáis cómo participar, es muy fácil.

 

Y, ¿qué es eso tan bonito que me ha pasado que me ha hecho regresar a mis nubes? Pues justo este vídeo, claro, porque es…. ❤

Me cuesta expresar con palabras lo que significa, no solo porque Eli es un amor y porque dice todas esas cosas taaaan preciosas de mí (creo que me la voy a comer cuando la conozca en persona 🙂 ), sino porque, para el que empieza en esto de escribir, como yo estoy haciendo, lograr llegar de esa manera a una persona, saber que ha conectado con los sentimientos que tu querías expresar en tu libro, lograr dejar esa huella en ella… Es que no hay palabras que puedan expresar lo que eso significa, de verdad.

Estoy tan emocionada ahora mismo que, como podréis comprobar los que me seguís, estoy teniendo dificultades para escribir el post.

Así que me voy con mis lágrimas, porque son de las buenas y quiero disfrutarlas 🙂

Y, ya sabéis, mirad el vídeo para saber cómo participar, es muy facilito 🙂 Tenéis que seguir a Eli en twitter, @blueberrylis, y en YouTube: Eli y sus historias (canal), y si me seguís a mí también pues os tendré en mis corazones eternamente y ganaréis un rincón en el Paraíso eterno, que lo sepáis 😛 @estefaniamirsa

¡Un millón de gracias por todo esto, Eli!!! Y gracias a vosotros por leerme una vez más!!

¡Hasta la próxima, curiosos y creativos!

 

LOS GRANDES NO DAN LAS GRACIAS


¡¡Hola!!

Por aquí ando de nuevo, esta vez con una especie de reflexión que me ha venido y que necesitaba escribir porque hay algo preocupante que vengo notando desde hace un tiempo.

El título es contundente, ¿no? Y  probablemente el que no lea la entrada no captará el sentido sarcástico del mismo 😛

Ya comenté en mi Facebook un día que mucha gente me dice que “debo de creérmelo más porque soy buena escritora”. ¡Oye que yo me lo creo! Sé que soy buena escritora, como también sé que aún me queda un mundo por aprender, que nunca dejaré de hacerlo.

Entonces, ¿cuál es mi “problema”? Quizás que me niego rotundamente a llevar a cabo algunas prácticas que veo en otros escritores y que aborrezco. ¿Ellos venden más y tienen más seguidores? Perfecto, cada cual tiene sus medios, pero no tiene por qué tener la fórmula perfecta.

Así pues, ¿a qué viene esta entrada? A que veo que hay mucha gente que considera necesario poner una frontera entre los que pretendemos ser personajes públicos y los que consumen nuestros productos (en mi caso, mis libros). He leído muchos consejos de esos de marketing que dicen que separes tus dos “yos”, el profesional y el personal (en fin, tengo mucho que decir acerca de estos artículos sobre cómo conseguir el éxito y sobre cómo proceder, pero a eso le dedicaré otra entrada larga y extensa jejeje).

Pues lo siento, entonces, nop, no voy a comportarme como ese tipo de escritora, y espero no hacerlo nunca, aunque eso implique que la gente crea que no confío lo bastante en mi trabajo, o que no desprenda esa aura de “Ey, miradme, soy una peazo de escritora” que derrochan muchos. (Oye, muy bien por ellos, no los estoy criticando, eh? Lo que quiero decir es que a mí no me va, pero a muchos les funciona y eso es genial).

Quiero aclarar que SÍ CONFÍO EN MI TRABAJO muchísimo, de no ser así no lucharía por él y me esforzaría tanto, de eso podéis estar seguros. Pero hay algo que he tenido claro toda mi vida: el ser buen escritor, dibujante, abogado, médico, etc, no hace a nadie ni mejor ni peor persona; una cosa es tu profesión y otra tu condición de ser humano. En ese sentido, señores, todos somos iguales, ¡fíjate tú qué cosas!

Y una vez más se me va la olla y no os digo a qué viene esta entrada jajajaja Sencillo. Siempre voy a tener presente que primero soy un ser humano y después una escritora (buena, eh? que creo que lo soy, lo repito jajajaja).

Entonces, si un lector gasta parte de su tiempo (que el tiempo es igual de valioso para todos, señores, aunque cada uno lo consume como le place) en leer mis libros, o mis locuras del blog o Facebook y me deja un comentario o una reseña, yo voy a corresponderle el gesto respondiendo (hasta los que son negativos, desde luego), aunque sea con un gracias o un besito, porque todos somos importantes y todos merecemos atención.

Vale, sí, esto de las redes te hace gastar mucho tiempo, gastar, que no perderlo, tened presente que son conceptos diferentes. (Aclarar que a veces no veo todas las reseñas, si no me avisáis se me pueden escapar, eso no me hace desagradecida, sino humana, solo tengo dos ojos… de ver, que ya sé que el chiste es fácil :P).

A mí, personalmente, me molesta de una manera salvaje dejar un comentario a alguien y recibir a cambio un mísero “like”. Vale, puede pasar, una vez, dos, tres… Tal vez pilles mal a esa persona, ¡que la vida no es internet, oigan!, pero cuando esa es la forma de proceder habitual de esa persona… Nop, lo siento, eso es ofensivo.

Puedo entender que los escritores que reciben 1000 comentarios lo tengan difícil, pero tampoco creo que cueste mucho trabajo poner uno en el mismo hilo dando las gracias a los que han comentado, ¿no? ¡Llamadme loca!

Otra cosa que hago “mal” es que, cuando alguien me escribe un mensaje o un  privado, le respondo como toda persona se merece, con un mensaje o charlo un poco por chat, no me limito a poner un sticker y ya. Hay que hacer un inciso aquí, a veces hay que cortar porque hay cada espécimen por ahí… 😀 Pero no es lo normal (al menos en mi caso, aunque con algún zumbado sí que me he topado jajaja).

Por otro lado, a veces quedo a tomar algo con lectores, aunque confieso que en este caso solo lo hago cuando hay confianza (soy algo cagueta a la hora de relacionarme en persona con gente nueva 😛 ).

Cuando estoy en un evento, hablo con la gente, río, cuento cosas personales, y procuro comportarme como una más, porque eso es lo que soy, ¡eso es lo que todos somos!

Y, ahora viene lo que ha generado el título de esta entrada. Una moda “preciosa” (no sé si es moda, yo la llamaría gilipollez, si me permitís el taco 😛 ) es evitar dar las gracias cuando te hacen un cumplido por tu trabajo. ¡Eh, que los grandes no dan las gracias!, que se limitan a estar ahí en su pedestal y recibir las flores. Pues mira, NO. Eso me parece de una poca vergüenza brutal, y mucho más si todavía te estás abriendo paso en este mundo.

Esa es una norma básica de humanidad, humildad y educación: cuando te hacen un cumplido SE DA LAS GRACIAS.

Y si yo te hago un cumplido y tú te limitas a darle “like” a mi comentario, o, peor aún, lo ignoras, pues lo siento, artista, pero, por bueno que seas, conmigo has perdido puntos.

Así que, sí, por mi parte, tal vez no lo esté haciendo bien como “escritora de éxito” (lo del éxito es irónico, ¿vale?, pues no me queda na… jajajaja), pero espero estar haciéndolo bien como persona y como igual, como amiga en muchos casos, porque algo maravilloso que tiene no establecer esa frontera de la que hablaba antes, es que esos que comienzan como lectores, seguidores o curiosos, muchas veces acaban convirtiéndose en amigos, porque si te muestras tal y como eres, ellos tenderán a hacer lo mismo, y vas a descubrir un montón de gente interesante con la que trabar amistad.

Y hasta aquí mi entrada, reflexión… ¿consejo? de hoy. Espero que nadie se sienta atacado, ni mucho menos era esa mi intención, jamás hablo por nadie en concreto cuando suelto estos rollos, eso os lo puedo asegurar, yo no soy de las que van pegando tiros, ¡qué estrés!  😛

Ahora habrá quien crea que me ha pasado algo malo y que por eso escribo esta entrada, últimamente me pasa bastante, señal de que hay gente que me quiere y se preocupa por mí, lo cual es de agradecer 🙂

En fin, aclarar que no me pasa nada, que es una más de las paranoias que me vienen cuando no duermo bien por las noches jajajajaja

Para terminar este testamento moral, os dejo un gif de Mads Mikkelsen. ¿Por qué? Se preguntarán aquellos que no me conocen. La respuesta es sencilla: una imagen de Mads Mikkelsen siempre encaja, con todo, SIEMPRE ❤

¡¡¡Hasta la próxima!!!

¡EL LAMENTO DEL CHACAL EN DIGITAL!!!


¡¡Hola, curiosones y creativos!!

Pues sí, sé que soy pesada, pero como no me ponga plasta en mi propia casa…

Y es que al fin tenemos a Khamuni e Iris a la venta en digital. Estoy muy emocionada con este libro, porque, pase lo que pase, mi gran ilusión era dejarlo suelto y ya lo está, todo lo que venga después será un añadido y si no viene nada, igualmente seré feliz de ver a mis chicos por el mundo 🙂

Tengo que decir que todo el diseñazo del interior en la versión papel no aparece en la copia digital; ya sabéis que no todos los aparatejos reconocen todos los caracteres, así que a veces la sencillez es lo mejor. Juego el partido sola, eso sí, sin distracciones ni apoyo visual jajajaja 😛

De todas formas, cuando pase unos días os enseñaré las páginas interiores y el plano, pero de momento… dejaré el misterio (si es que alguien tiene intriga, que yo me monto la película sola jajajaja).

Por aquí os dejo el enlace en digital y de nuevo en papel, por si alguien se lo ha perdido 😉

¡¡Adiós y gracias por estar ahí!!!!

EL LAMENTO DEL CHACAL EN DIGITAL

EL LAMENTO DEL CHACAL EN PAPEL

YA A LA VENTA EN PAPEL “EL LAMENTO DEL CHACAL”


COMPRAR “EL LAMENTO DEL CHACAL”

¡¡Hola!!!!

¡¡Al fin!! Después de años esperando, al fin la he dejado volar libre 🙂 He pensado en escribir esta entrada para hablaros un poquito del libro, una especie de presentación.

La idea para “Habitando la eternidad” me vino en un viaje que hice con mi madre y mi hija a Asturias y Cantabria. No tiene nada que ver, pero todo aquello es tan bonito que es imposible no imaginar historias, así que me tiré todo el viaje hilando la que al final se convirtió en mi cabeza en una trilogía.

Así, cuando llegué a casa empecé a documentarme para escribir lo que al final acabó siendo “El lamento del chacal”, el número uno de la saga. Poco os voy a contar del proceso de escritura, hace demasiado tiempo de eso, pero sí tengo que repetir una vez más que ese primer borrador (que era un horror 😛 ) ha sufrido mil cambios y ha tenido muchísimas versiones hasta llegar a esta última.

¿Y qué sentido tiene reescribir tantas veces un libro para jamás dejarlo volar? Ninguno, desde luego. Ya había llegado su momento. Aunque me consta que es una historia… ¿compleja? Compleja en el sentido comercial. Lo que quiero decir es que es una historia de amor, que no tengo claro si podría clasificarse de romántica; es una historia de fantasía, pero tampoco tengo claro si podría englobarse en ese género; y tampoco creo que llamarla paranormal sea justo 😛 Es histórica, pero mezcla la mitología y la fantasía… Así que… uf, no, creo que sea muy comercial, ¿no?

Pero es una gran historia 🙂 Y no solo lo digo yo, sino todos los que la han leído en todas sus versiones (diez años dan para mucho, eh? ).

En cualquier caso, sea como sea, venda o no venda, guste o no guste, como digo, llegó su momento. Le lavé la cara al texto (me gusta pensar que en todo este tiempo algo he aprendido y he mejorado, así que había que aplicarlo), y mi marido, gran profesional donde los haya, se encargó de la maquetación, la portada, el plano interior y todo el diseño.

Puedo aseguraros que ha quedado precioso. Una imagen soberbia para una historia que creo que puede gustarle a un amplio público por todos los géneros que abarca 🙂

Para dar las gracias a todos aquellos que tanto me habéis apoyado en este proyecto, así como para mostraros un bocado a todos los que no lo conocéis o no me conocéis a mí como autora, aquí os dejo el prólogo y los dos primeros capítulos, para ir abriendo boca 😉

Si os pica el hambre podéis adquirirlo AQUÍ. De momento solo está a la venta en papel, pero pronto también estará disponible en eBook.

Tengo que aclarar que la muestra está en PDF, en ella no podréis ver el diseño tan bonito que tienen el libro, pero oye, es que si no guardo nada para sorprenderos, ¿qué gracia tiene? 😉

Para leerlo solo tenéis que pinchar en la imagen. Para descargarlo, pinchad con el botón derecho y darle a “guardar destino como”. Fácil, ¿no?

¡¡Espero que Khamuni, Iris y todo su círculo os atrapen!!!

“EL LAMENTO DEL CHACAL” MUESTRA GRATUÍTA

 

¡Sorteo! ¡Sorteo! ¡Sorteo!


Por aquí os comparto un sorteo muy interesante, no os lo perdáis!!!!

Lord Alce lee y escribe

Como ya he comentado, formo parte de un estupendo grupo de autoras y autores independientes a los que nos une la pasión por el género fantástico. Es un placer para mí anunciaros el sorteo que hemos puesto en marcha, cuyas instrucciones os dejo a continuación, y que tiene un magnífico premio: un ejemplar firmado de la novela El fuego del zafiro rojo, de Jesús Salas. Libro que, ya que estamos, me estoy leyendo ahora y recomiendo con toda sinceridad.

Vamos, participad, que no os cuesta nada… y permaneced atentos a nuestra publicación trimestral, Stygia, cuya fecha de publicación se acerca pasito a pasito.

¡SORTEO CÍRCULO DE FANTASÍA!

sorteo

Del 22 de mayo al 5 de junio.

Sorteo nacional (España) de un ejemplar en papel de El fuego del zafiro rojo (438 págs.), primer libro de la serie Tierra de Unicornios que da inicio a esta saga fantástica y original.

Ver la entrada original 179 palabras más

Esta entrada fue publicada el 24 mayo, 2017, en Sin categoría. 2 comentarios

LA HISTORIA CONTINUA, ¿CÓMO EVITAR ESCRIBIR MÁS DE LO NECESARIO?


¡¡Hola!!!

Como dije en su día, nunca había llevado un seguimiento al escribir una nueva novela; pero me pareció curioso hacerlo. ¿Quién sabe? Quizás podría servirle a alguien como consejo u orientación; o tal vez solo sea algo para mí, para poder leerlo en el futuro y ver si he cambiado en algo 😛

En la última entrada os comentaba que el comienzo de una historia se inicia con un folio en blanco. Me gustaría reiterar (aunque creo que ya me puse pesada la otra vez con el tema) que el folio en blanco solo me lo pongo delante después de haber hilado todo lo posible la historia en mi cabeza y en un cuaderno, ¿eh? No me gusta comenzar una novela sin tener lo más claro posible el argumento y el desarrollo.

Por otro lado, no soy persona de hacer esquemas de capítulos y esas cosas, pero sí procuro tener más o menos claro cuántos capítulos tendrá aproximadamente el nuevo libro y qué quiero contar en cada uno. Esto, por supuesto, se irá modificando conforme avance en la escritura, pero sirve para no perderme en la noche, porque a veces me meto tanto en una escena o diálogo que acabo rellenando más páginas de la cuenta y no llegando a donde debería llegar.

Otra de las cosas que hago (aunque confieso que antes no lo hacía) es establecerme un tope de páginas y palabras totales. Antes simplemente escribía lo que me iba viniendo y no me preocupaba demasiado por el grosor que pudiera tener el libro. Desde que publico he comprendido lo importante que es cuidar esto, así que ahora me pongo topes y si veo que comienzo a sobrepasarlos, sé que es hora de echar para atrás y ver qué información prescindible se me ha colado. Proceso que, a mí al menos, me resulta desesperante, desquiciante y muchos más “antes”.

Pero me estoy precipitando, esto suele ocurrir ya al final del proceso, o al menos a mí. Lo que quiero decir es que es conveniente llevar una idea de lo que se quiere escribir en cada capítulo para no extendernos con información innecesaria. Esas cosas que, como adoramos nuestro libro y a nuestros personajes, nos encantaría hacerles vivir, pero que, realmente, no aportan nada a la historia.

Otra norma que me pongo a la hora de escribir un capítulo, y que viene un poco relacionada con lo que he dicho antes: siempre, absolutamente en cada capítulo, debe pasar algo que sea importante para la trama o el desenlace. Es decir, nada de escribir capítulos por rellenar o porque es bonito y me gustaría escribirlo. NO.

No, porque al final, con toda probabilidad, acabará en la papelera en el proceso de recorte y habremos perdido el tiempo. Y, ¿sabéis qué es peor? Que normalmente cuando escribes un libro te cuesta darte cuenta de que lo que escribes es una chorrada o no sirve en la historia. Es tu trabajo y es difícil aceptar que ese trabajo es absurdo y que no ha servido de nada (eso nos pasa a todos, no disimuléis :P) con lo cual, a la hora de recortar lo vamos a tener difícil y muchas veces no vamos a saber qué deberíamos o no quitar.

¿Cómo evitamos esto? Limitándonos a contar lo que debemos contar para que la historia tenga sentido. Que quede claro que con esto no estoy descartando descripciones o diálogos, las descripciones son fundamentales para introducir al lector en la historia, pero no hay que abusar de ellas y hay que dosificarlas; y los diálogos son muy importantes para agilizar la lectura y para trazar la personalidad del personaje. No es lo mismo decir que Fulanito era antipático que leer cómo Fulanito es antipático con otros personajes. Eso te ayudará a conocerlos mejor a empatizar con ellos y a amarlos u odiarlos. Peeero, tampoco hay que abusar de diálogos. Los diálogos ocupan mucho espacio en un libro, y es más corto decir que Fulanito era antipático que demostrarlo en una conversación. ¿Dónde está el truco para saber cuándo hacerlo de una manera y cuándo de otra? A veces es fácil y a veces no tanto, pero un buen truco sería preguntarse: ¿El remarcar que Fulanito es antipático es importante para la historia? o, ¿quiero que la gente conozca en profundidad a Fulanito? Porque si Fulanito es solo el conserje del instituto al que vas a pedir un papel y ya no va a salir más en el libro, con decir que era antipático creo que es más que suficiente 😛

Vale, creo que este último párrafo es un claro ejemplo de cómo a un escritor se le puede ir la olla escribiendo sobre algo que le gusta.

Ok, pues creo que esta entrada debe terminar aquí, porque mi propósito es no hacerlas muy largas 😉

¿Qué tenemos ya?

  1. Hilar las historias en tu cabeza o en un cuaderno antes de comenzar a escribir.
  2. Borrar las historias anteriores de tu cabeza y abrir un archivo, un folio en blanco.
  3. Dar mil vueltas hasta que decides cómo empezar ese folio, después seguir el desarrollo.
  4. Saber aproximadamente cuántas páginas o palabras quieres que tenga tu libro. (A mí me gusta empezar a escribir un poco antes de determinar estas cosas porque me ayuda a hacerme una idea de en qué profundidad me voy a sumergir en la historia, pero lo normal es tener esto claro antes de comenzar con el folio en blanco).
  5. Determinar qué quieres contar en cada capítulo.
  6. No contar cosas irrelevantes que luego tengas que quitar.
  7. No extenderte con las descripciones y los diálogos si no son determinantes para la historia.
  8. Que en cada capítulo ocurra algo fundamental para la trama o el desenlace final.

No está mal, ¿no? Vamos avanzando bien 😉

Y ahora, para finalizar, para aquellos pacientes que habéis leído hasta aquí y habéis demostrado que os interesan los desvaríos que pasan por mi cabeza, os contaré cómo va esta nueva novela.

Pues ya tengo terminados el prólogo y tres capítulos, aunque hoy espero terminar el cuarto. He trazado a los personajes, bastante bien, creo, al menos yo ya me he encariñado con ellos y eso es muuuuy bueno. Llevo unas 15000 palabras escritas, lo cual es un promedio cojonudo, ya que, como dije el otro día, tuve que dejar la historia durante un largo tiempo y la retomé hace una semana, así que digamos que llevo una media de 3000 palabras por día. Supongo que el ritmo no se mantendrá, las cosas se irán complicando a medida que avance, pero estoy satisfecha.

¿Qué más he hecho aparte de trazar a los personajes? He introducido la trama, el misterio que hay que resolver y he puesto en marcha la aventura. En unas cincuenta páginas, creo que está bien y que no he caído en el vicio de escribir por escribir del que os he hablado hoy, pero eso solo lo sabré con seguridad al final del proceso, cuando vuelva a leer la historia y me dé cuenta de lo que está de más y de menos.

Y por ahora ya está 🙂 Pronto os contaré más. ¿Sabéis lo que sería guay? Que vosotros también me contarais cómo escribís y cómo lleváis vuestras historias, así podríamos comparar sistemas 🙂

Os dejo ya, toca meditar cómo dar el toque final al capítulo cuatro.

(Vaaaale, lo confieso, esto último solo era una excusa para poner esta foto, porque ay omá qué rico ❤ ).

¡¡Hasta la próxima!!!

UNA NUEVA HISTORIA UN NUEVO COMIENZO