A BUENAS HORAS MANGAS VERDES


Ésta es otra de esas expresiones que solemos usar a menudo. Seguro que la habéis empleado miles de veces y tal vez algunos no sepáis de dónde viene. Como la mayoría de estas expresiones comunes, ésta también posee una interesante historia.

En el año 1476, bajo el reinado de los Reyes Católicos, con el fin de unificar las distintas Hermandades que habían existido desde el siglo XI en los reinos cristianos, fue creada la institución conocida como Santa Hermandad. Se trataba de un grupo armado pagado por los concejos y cuya función era perseguir a los delincuentes y evitar los crímenes.

Perseguían y castigaban todo tipo de delitos, aunque al parecer se mostraban especialmente  interesados en aquellos relacionados con la fe cristiana, con lo cual trabajaban en relación directa con la Santa Inquisición.

Era un cuerpo bastante organizado, probablemente la primera policía organizada de Europa. Las casacas de sus uniformes tenían las mangas verdes, por lo que pronto se los conoció como “Los mangas verdes”

Fueron muy eficaces en sus primeros tiempos, infligiendo castigos muy severos y persiguiendo a los criminales a los que no daban tregua. Pero posteriormente su eficacia fue en declive. Quizás el pago de sus servicios se hizo demasiado difícil para los pueblos, o tal vez sus filas eran escasas para la cantidad de delitos y problemas que tenían que atender. La cuestión es que, al parecer, los Mangas Verdes no llegaban nunca a tiempo, los crímenes quedaban impunes demasiadas veces y los aldeanos se veían en la necesidad  de dar solución a sus propios problemas.

Cuando la Santa Hermandad aparecía en escena, la mayoría de las veces su labor era ya innecesaria, por esta razón, se extendió entre el pueblo la expresión “¡A buenas horas, mangas verdes!”.

La Santa Hermandad fue disuelta definitivamente a finales del siglo XIX.

Ésta es sin duda la versión más extendida del dicho, aunque existen otras.
También se dice que proviene de la Guardia Urbana creada en el siglo XIX por el Sr. Conde de Romanones  (“los Romanones”), que llevaban un uniforme con guerrera cruzada con las bocamangas en verde. Al parecer, también estos guardias tardaban mucho en acudir cuando se producían alteraciones del orden público.

También los guardias forestales del siglo XIX, que vestían uniforme con mangas verdes, gozaban de esta mala fama por acudir con retraso a los incendios en los pueblos, siendo los habitantes los que por sus propios medios tenían que apagar los incendios.

 ESTEFANÍA JIMÉNEZ

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2 pensamientos en “A BUENAS HORAS MANGAS VERDES

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