LA NOCHE DE SAN JUÁN


El solsticio de verano, en el que el sol alcanza su mayor poderío antes de empezar a decaer, el fin de la oscuridad, de la esterilidad, y el comienzo de la época más fértil, donde todo se renueva. Noche de pasión y amor.  Noche de magia y encantamientos donde el aire huele a la fuerza de la naturaleza…  

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

Es una fiesta muy antigua cuyo rito principal consiste en encender una hoguera con el fin de dar más fuerza al sol, puesto que a partir de esta fecha el astro rey va haciéndose más “débil”, es decir, los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, por esta razón se realizaban hogueras para darle energía para que siguiera brillando. También el fuego tenía una función purificadora. A menudo se bailaba y saltaba alrededor de él para purificarse y protegerse de influencias demoníacas.

Pero, aunque se ha asociado esta festividad al solsticio de verano, esto tan sólo es así para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte), ya que en el hemisferio sur, el 21 de junio se produce el solsticio de invierno.

También en los países orientales se celebran festividades que conservan la misma esencia: rendir un homenaje al Sol.

Este simbolismo era compartido por pueblos separados por el océano Atlántico. Los antiguos incas en Perú tenían dos festivales primordiales: el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre, y el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol), que se celebraba el 24 de junio

Con la llegada de la iglesia católica, como ocurre con la gran mayoría de nuestras festividades, el carácter pagano de la fiesta del solsticio de verano se enmascara y se le da un simbolismo cristiano. El ritual en honor al sol y a la diosa Madre queda oculto por la fiesta en honor al nacimiento de San Juan Bautista.

La iglesia no tuvo demasiados problemas en elegir una festividad cristiana que conmemorar en una fecha así.

En el Evangelio de San Lucas se narra que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista.

Así pues, se señaló la noche del 24 de junio, muy próxima al solsticio de verano, como la noche de San Juan.

Así, mientras el nacimiento de Jesús ocupa el solsticio de invierno, el de San Juan tiene lugar en el solsticio de verano. Es evidente que fue imposible para la iglesia católica erradicar las ancestrales celebraciones solares.

Lo realmente paradójico del asunto es que el 24 de junio celebramos el día del nacimiento de San Juan Bautista, pero en realidad no debería festejarse, pues, según la iglesia, se celebra la fecha de la muerte de los santos, pero no la de su nacimiento.

No obstante, la fiesta de San Juan ha heredado una serie de prácticas, y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han extendido por muchos lugares del mundo.

He buscado algunos antecedentes a la festividad del solsticio de verano puesto que yo siempre había creído que era de origen celta.

Efectivamente los celtas tenían una celebración parecida: Beltaine, que se celebraba el 1 de mayo (véase también la coincidencia con numerosas fiestas y romerías en honor a santos cristianos)

Beltaine era una fiesta en honor al dios Belenos, dios celta de la luz, el sol y el fuego. Se encendían hogueras que se saltaban con pértigas para alcanzar su poder y purificación. Con el fin de purificarlo y librarlo de los malos espíritus y las enfermedades, los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas y rogaban a los dioses que el año fuera fructífero.

En esta fecha, la Diosa Madre, Reina de la Abundancia, se encuentra embarazada de una abundante cosecha y su esposo Belenos se encuentra en el punto culminante de su virilidad como “Sol Supremo”

También Beltaine, como decimos, era la fiesta de la fertilidad. Las muchachas aprovechaban aquella noche mágica para mantener relaciones sexuales con los jóvenes que, como ellas, se encontraban en el punto álgido de su fertilidad. Los niños concebidos aquella noche eran considerados una bendición de la Diosa Madre y eran criados como hijos de todos en el castro. Las mujeres embarazadas se convertían en una especie de diosas.

Aún hoy celebramos el solsticio o noche de San Juan con fogatas en las que quemamos cosas con el fin de purificarnos y lograr olvidar aquello que nos ha causado malestar durante el año.

Otra de las raíces de esta fiesta la encontramos en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador.

Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a las hierbas recogidas en aquellos días.

NOCHE DE MAGIA Y MISTERIOS

Esta noche es noche de magia y encantamientos, como decíamos, y son muchas las leyendas que a lo largo de los años han coincido al decir que en esta fecha quedan abiertas las puertas al mundo desconocido y fantástico. Son numerosas las supersticiones al respecto.

Se dice, por ejemplo, que si al salir después de las doce encuentras un gato negro tendrás mala suerte para el futuro, pero felicidad si el gato es de otro color.

Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo mantenga en secreto.

Un árbol producirá el doble si a medianoche se hace una cruz en él; y si a la misma hora miras a la luna y después una higuera, la verás florecer.

Como esa noche las aguas están bendecidas por San Juan, si te lavas las manos con agua de manantial te mantendrás joven y si te lavas el cabello lo mantendrás sano y bonito. También hay que regar los árboles antes del amanecer para que den buenas y abundantes frutas.

Si en esa noche hay lluvia, ese año habrá abundancia de manzanas.

Puedes pedir un deseo si plantas una flor de hortensia en un tarro con tierra y agua.

Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

Las plantas venenosas se vuelven inofensivas y las hierbas que se recojan obtendrán dones curativas.

El rocío de la mañana de San Juan cura enfermedades y te hace más hermoso.

Al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.

La noche de San Juan es además noche de brujas y demonios que pueden provocar numerosos males a los humanos.

RITUALES EN LA NOCHE DE SAN JUAN

  1. Debes coger tres patatas, una completamente pelada, otra a medio pelar y una última sin pelar. Las arrojas debajo de tu cama, y justo a la medianoche sacas una. Dependiendo de la papa que saques sabrás como te irá económicamente durante el año. Si es la pelada, tendrás muchos problemas; si es la que conserva la mitad con piel, no te faltará el dinero, pero tampoco te sobrará; y si es la que tiene toda su piel, te irá muy bien.
  2.  Otra de las tradiciones de esta festividad señala que la Noche de San Juan es la única oportunidad del año para salir a buscar aquellas misteriosas luces que aparecen en los campos y cuya presencia indica que sobre ese sitio está enterrado un tesoro.
  3. Se dice que a la última campanada de las doce de la noche, una joven soltera o un soltero se debe asomar a la ventana y verá pasar al que será su novio.
  4. Colocando esperma en una fuente de agua fría, después de enfriarse el agua, adoptará ciertas formas donde se puede dilucidar la suerte.
  5. Se asegura que si pones una fuente con agua, un espejo y dos velas blancas, verás aparecer lo más importante que se aproxima a tu vida.
  6. Otra alternativa es leer la suerte en la yema de un huevo, vaciada en un vaso.
  7. A las doce de la noche, debes derramar tinta sobre una hoja de papel, después la doblas y vuelve a doblar. A la mañana siguiente al abrir los dobleces debes interpretar el dibujo de la tinta.
  8.  Si quieres saber con quién vas a casarte entierra tres porotos, asignándole a cada poroto el nombre de un pretendiente. Aquel poroto que amanezca con más brotes revelará el nombre del futuro cónyuge.
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