¿POR QUÉ SE DICE LAS PAREDES OYEN?


Con esta expresión se aconseja tener precaución a la hora de decir algo porque nunca se sabe si alguien puede estar escuchando.

Se dice que la frase procede de Francia, de la época de las persecuciones de los hugonotes, en la segunda mitad del siglo XVI. A continuación explicaré brevemente dicho contexto histórico.

El calvinismo tuvo un fuerte impacto en las ciudades, las universidades y la nobleza de la Francia de principios del siglo XVI, aun a pesar de las persecuciones a las que se veían sometidos sus adeptos. La evangelización protestante era coordinada por un grupo de predicadores procedentes de Ginebra, enviados por Juan Calvino.

El rey Enrique II prohibió el protestantismo, pero tras su muerte el número de conversiones se multiplicó. El trono pasó a su hijo Francisco II, que estaba manipulado por la católica familia de Guisa, quienes decidieron continuar con la campaña de persecución protestante iniciada por Enrique II, sin embargo no pudieron evitar la que se denominó “conjura de Amboise”, un intento de secuestrar al rey, preparada por la nobleza en marzo de 1560, que acabó en fracaso. Desde entonces y de forma despectiva, a los nobles protestantes responsables de la conjura se les comenzó a llamar hugonotes.

Después de la muerte de Francisco I y de su hermana, los reyes de Francia trataron de restaurar el catolicismo romano. Entre tanto los hugonotes se habían convertido en partido político. Pronto los hugonotes contaron con algunos nobles destacados y en 1562 estalló en Francia una guerra civil religiosa que duró hasta 1594. El acontecimiento más destacado de ella fue la sangrienta matanza de San Bartolomé, en agosto de 1572.

Cuando los dirigentes de los hugonotes fueron a París para asistir al matrimonio de su rey Enrique de Navarra, miles de ellos fueron asesinados. Este triste día se conoce como: La Noche de San Bartolomé.

Al parecer en aquellos tiempos de persecuciones y violencia, Catalina de Medicis, una de las grandes instigadoras de la matanza, mandó realizar en las paredes de sus palacios una serie de conductos acústicos secretos que le permitían escuchar todo cuanto se hablaba en las distintas estancias. De este modo controlaba todo cuanto acontecía y podía desbaratar cualquier conjura contra ella y sus intereses.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ.

Fuentes: “Del dicho al hecho”, Gregorio Doval; Kalipedia; Wikipedia.

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