HALLOWEEN, SUS ORÍGENES


31de octubre… All Hallows’ Eve (de donde deriva el nombre de la fiesta), víspera de Todos los Santos; y el 1 de Noviembre: All Hallows’ Day, Día de todos los Santos… ¿Qué se esconde tras estas fiestas tan señaladas?

 Como tantas otras fiestas del calendario, la fiesta del día de los espíritus es de origen celta: Samhain, nombre gaélico que significa Fin del Verano, es, junto a Beltaine, una de las grandes festividades de los celtas. Se celebró durante más de tres mil años por los pueblos celtas que habitaban toda Europa. Por ejemplo, los antiguos britanos denominaban a la fiesta Calan Gaeaf.

Podría ser que Samhain se celebrara entre el 5 y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de “los espíritus”.

En Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas y por tanto se consideraba como el Día de Año Nuevo para los celtas, que a su vez daba comienzo a la estación oscura. Era una fiesta tanto de transición como de apertura al otro mundo. En Samhain, el ganado era llevado de los prados a los establos y los animales débiles que eran incapaces de pasar el invierno eran sacrificados en la fiesta; también se hacía balance de los suministros de alimentos.

Ese día, las leyes del tiempo y el espacio se trasformaban, la barrera entre el mundo de los vivos y el Mundo Más Allá desaparecía.

La fiesta de los espíritus era muy importante para ellos. Los espíritus procedían de un lugar completamente feliz y perfecto en el que no existían ni el hambre, ni las enfermedades, ni el dolor, ni las penurias. Los sacerdotes druidas se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Ellos creían que los espíritus de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares

Así, en cada hogar se encendía una hoguera evitando que hubiera otras luces llamativas y poder así guiar a los espíritus. El fuego se alimentaba con los huesos de los animales sacrificados. Y ya que estamos hablando de una fiesta tan “siniestra”, me gustaría recordar aquí que los primeros celtas también realizaban sacrificios humanos (eso sí, siempre desde el respeto, que los celtas honraba mucho a los guerreros fuertes y valientes).

El pueblo celta hacía ofrendas de comida en sus altares naturales de árboles y rocas; o bien en la entrada de las casas, por si los muertos se acercaban a curiosear que no entraran a molestar (este podría ser el origen del famoso “truco o trato”). Se encendían lucernas en las ventanas y las puertas para los espíritus despistados y se añadían platos en el almuerzo por si los difuntos aparecían (y fijaos que yo bien recuerdo que mi abuela encendía todas las noches previas al Día de los Santos, unas pequeñas velas que colocaba en la ventana, y de eso apenas hace unas décadas).

También había un lugar este día para los espíritus sin familia, para ellos se dejaban frutas en los caminos.

Pero ese día no sólo acudían los espíritus benévolos a los que se homenajeaba; los malos espíritus también rondaban en esa fecha y a ellos había que alejarlos.

Se cree que durante esta festividad, la gente se disfrazaba con pieles de los animales sacrificados para ahuyentar a los malos espíritus o para pasar desapercibidos, haciéndose pasar por uno de ellos; al parecer ese es el motivo por el que en la actualidad la gente se disfraza en Halloween.

Pero, lamentablemente para nosotros, no conocemos mucho de la religión de los celtas, ya que los druidas (a los que me encantaría dedicar una entrada completita), no creían en el poder de la escritura. Sus conocimientos eran transmitidos de generación en generación y por ello mucho de antaño se ha perdido con los años y el devenir de tantas culturas.

Se conoce que el calendario galo dividía el año en dos mitades: la mitad oscura comenzando en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre); y la mitad clara, comenzando en el mes de Giamonios  (lunación abril-mayo). Se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura, siendo Samonios pues el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las “tres noches de Samonios”, la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales.  

Durante la Edad Media, Samhain permaneció en Irlanda como la principal festividad, celebrada con una gran asamblea que duraba tres noches en la corte real de Tara (colina llena de historia y misterios celtas. Ya os hablaré detenidamente de ella).

En los escritos que forman el Ciclo de Ulster (uno de los pocos que existen sobre la mitología celta, y eso porque éste es relativamente “moderno”), existen muchas referencias a Samhain. Por ejemplo, Morrigan y Dagda mantienen relaciones sexuales en este día, antes de combatir con los terribles fomorianos, seres que habitaban la isla verde y con los que los Tuatha dè Danann tuvieron que enfrentarse para conquistar lo que sería su hogar hasta la llegada de los hijos de Mil (un gallego con ganas de venganza del que os hablaré en otra ocasión).

Por supuesto, estando tan ligada Galicia a la mitología Irlandesa algo tendrá que ver con todo esto de lo que venimos hablando hoy, ¿no? Pues sí. Se ha comprobado que Samhain se celebraba en Galicia al parecer hasta hace menos de treinta años; así como también en el norte de Cáceres. Y aún hoy se sigue celebrando el Samhain en algunas ciudades y pueblos.

En Samhain se acostumbraba a vaciar nabos para ponerles dentro velas. En Irlanda se acostumbraba a hacer lo mismo con calabazas, costumbre que acabó siendo adoptada por la mayoría de pueblos que celebraban la festividad.

Cuando los romanos conquistaron los territorios celtas, se produjo una “fusión” de las costumbres de ambos pueblos.  Ellos celebraban en los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la “fiesta de la cosecha”, en honor a Pomona que era la diosa de los árboles frutales. De este modo, las manzanas que eran comunes en la fiesta romana, se integraron también en este día. Las manzanas se enterraban con el propósito de alimentar a la Tierra, que se prepara para su letargo.

Más tarde, según vimos en la entrada que dedicamos a las brujas, la iglesia católica fue calificando las fiestas y costumbres celtas de heréticas y diabólicas. Los pueblos celtas, que habían vivido durante siglos preservando su cultura y respeto por la naturaleza, acabaron siendo sometidos y convertidos al cristianismo. Y sus fiestas quedaron ocultas por miedo a este nuevo poder que comenzaba a resurgir con fuerza. Finalmente Samhain acabó convirtiéndose en el día de “Todos los Santos”.

El Día de Todos Los Santos es una tradición cristiana instituida en honor de Todos los Santos, conocidos y desconocidos, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.

Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los Santos y arregló el aniversario para el 1 de noviembre. Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX. La noche anterior a este día era noche de vigilia, coincidiendo la misma con la celebración de Samhain.

La forma de celebrar este día varía según el país y las costumbres del mismo.

En España, por ejemplo, realizamos una visita a los cementerios para visitar a nuestros difuntos. En mi pueblo, Torredelcampo, Jaén, las niñas saltaban a la comba a la entrada del cementerio. Ojalá alguien nos escriba contándonos el origen de esta costumbre.

En México, se une esta festividad con el 2 de noviembre en el cual se festeja el día de los muertos. Se hacen ofrendas en las tumbas para dar a los fallecidos generalmente comida, bebidas, flores o cosas que les gustaban en vida. Los orígenes de la celebración del Día de Muertos son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

Se conmemoraba  el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte”, esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.

También en Guatemala se realizan visitas a los cementerios dejando usualmente flores y a veces comida a los difuntos.

En Bolivia es tradición recibir a los muertos al mediodía del 1 de noviembre con una mesa ceremonial donde se “recibe” al difunto con comida y bebidas. Se cree que los difuntos se quedan entre nosotros desde el mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del día siguiente. En ambos días se realizan visitas a los cementerios donde se espera también a los difuntos con flores y comida.

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos gracias a los inmigrantes irlandeses. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los “Jack-o’-lantern” (calabaza hueca con una vela dentro) con rostros terroríficos, costumbre inspirada en la leyenda de “Jack el Tacaño” (que os contaré en otra ocasión).

Pues ya conocemos un poco más de historia, para todos aquellos que pensaban que le fiesta de Halloween era una más de las invasiones americanas. Pero lo cierto es que sí, que desde que la celebración llegó a EEUU, los colores de Halloween se han extendido por el mundo, como las llamas de las hogueras que los druidas encendieran antaño: el naranja del sol, el negro de la noche…

Os recomiendo esto para leer en esa noche:

“El monte de las ánimas” de Bécquer

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/becquer/rimyley/montede.htm

“La leyenda de Sleepy Hollow” de Irving

http://www.librosgratis.org/la-leyenda-de-sleepy-hollow-el-jinete-sin-cabeza.html

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

 

FUENTES:

http://www.proyectosalonhogar.com/Hallowen/Indice.htm

wikipedia

http://www.halloween.com.es/historia-costumbres-de-halloween/index.htm

http://www.bosquemingshu.com/eventos/samhain/samhain.html

wicca.lunacelta.com/index.php?contenido=samhain

“Antiguos mitos y leyendas de los celtas” Ariel Pytrell, editorial “Pluma y Papel”

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2 pensamientos en “HALLOWEEN, SUS ORÍGENES

  1. La verdad es que es bastante interesante,yo tambien recomiendo El monte de las ánimas o El Misserere también de Gustavo Adolfo Becquer.Hay varias de las leyendad de Becquer que despues de casi dos siglos siguen poniendo el vello de punta.Al igual que las rimas que siguen enamorando.

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