¡FELICIDADES, BELÉN!


Sé que la entrada de hoy no es de mucha calidad y desde luego que puedo escribir cosas infinitamente mejores. He intentado escribir algo para regalarle a mi hermana por su cumpleaños que fue el día 24, pensé en un cuento pero justo hoy estoy algo nostálgica, escuchando canciones de los Hollies y recordando muchas cosas…Así que supongo que la mayoría de los lectores no entenderán esta entrada, pero os pido que me perdonéis, por esta vez quiero utilizar Ecos para transmitirle mis recuerdos a mi hermana como regalo.

Bueno Belén, espero que te guste.

¿Dónde estoy?… Este sitio me es tan familiar… El olor, el color… ¡Estoy en casa!

Corro feliz hacia el patio, allí está de nuevo  mi casa del árbol con sus increíbles dos  plantas como antaño… ¿qué me hacía a mi recordar aquello como unos simples cartones entre las ramas?

Trepo de nuevo por su tronco lleno de resina hasta alcanzar sus ramas cuajadas de cerezas. Escucho un ruido que procede de la casa, algo que llevaba siglos sin escuchar y que pensé que era imposible volver a oír jamás… ¡Aullidos y ladridos! Y miro abajo perpleja, allí donde las ortigas crecen salvajes entre matas viejas de tabaco… ¿Es cierto eso que veo?

Al principio sólo es una sombra que corre desbocada por el patio, pero pronto consigo darle forma… Una perra… ¡blanca y negra, sin rabo y gorda! Y… ¡la siguen otras! Mi Chispillas, mi Denise, mi Tisuí, mi Tarilla, hasta está Iris y, aunque sé que es imposible que todas estén juntas, también veo aparecer a mi Ofu… Y, ¿no es aquel Pepe entre las gallinas? ¡Mi pato!

Creo que voy a caer del árbol de la impresión, mejor bajo al suelo. Y allí escucho una música… Esa con la que parece que he crecido y que me ha acunado desde siempre, esa que tanto me recuerda a “Los Pinos” aunque sé que era entonces demasiado pequeña para tener recuerdos.

Risas… ¿No es la voz de papá que trata de hacer vino con Eduardo? Camino sonámbula pisando las hojas caídas en el suelo y la Pelusa se acerca moviéndome su “injertillo”… De pronto todo se vuelve borroso… ¡No quiero llorar, quiero grabar todo a fuego en mi mente!

… “Taller los Jiménez”… Barrido, fregado, con nuestra alfombra de hierba fresca a la entrada, nuestra mesa de ladrillos… Mi hermano pesca “truchas” en la piscina de lona con un palo enorme y yo corto hierbas para aderezar la comida.

Suena el timbre y conseguimos escuchar la voz de mi madre ahogada entre los ladridos de las perras.

¡Ya están aquí el Tochi y la abuela, la “lilla”! ¿Es día de Reyes? Tiene que serlo ¡todo es perfecto!

Corro por el pasillo manchando todo de barro mientras mi madre me riñe sin demasiado resultado (tras de mí corren todas las perras a dar la bienvenida a los recién llegados).

Abro la puerta y mi abuela me abraza y me besa… Ese olor… ¡Qué bien huele! Intento acercarme a mi tío pero la Pelusa no me deja, está demasiado contenta, tanto que se orina en el suelo… ¡Siempre hace lo mismo cuando viene el Tochi!

Y mi hermana está muy guapa… la “lilla” le ha cortado el pelo y lleva una camiseta nueva. Nos abrazamos… la he echado de menos (aunque eso nunca se le dice a una hermana a esa edad, probablemente por la tarde nos habremos peleado por alguna de esas cosas nuestras).

Ha escrito canciones y son chulas, pero seguramente mi hermano y yo nos reiremos de ella para hacerla rabiar… y ella me dirá “doctor pildorín” o “Cotorra Renata”. Después haremos las paces, grabaremos cintas con canciones, haremos coreografías, o escribiremos la programación de Navidad para no olvidarla.

Mi padre cocina para la abuela, el Tochi nos hace bromas, mi madre sonríe y canta las canciones que mi padre pone en su tocadiscos marrón, mi abuela nos cuenta historias…

Pero todo vuelve a nublarse ahora… aunque me he jurado no llorar, no he podido evitarlo…

¿Todo ha sido un sueño? Quizás han sido estas canciones que estoy escuchando que tantas imágenes me traen… quizás los momentos bonitos no se marchan del todo nunca… Después de todo yo tengo el poder suficiente para traerlos de vuelta de vez en cuando y este año me apetecía regalarte parte de ellos por tu cumpleaños.

¡Felicidades! Espero que te haya gustado el regalito tonto aunque se te haya saltado la lagrimilla como a mí.

 ESTEFANÍA JIMÉNEZ

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4 pensamientos en “¡FELICIDADES, BELÉN!

  1. Uf….,me he quedado sin palabras….uf….Bueno,gracias.No se me ocurre nada.Parezco una fuente taza y las niñas me están preguntando que qué me pasa.Es precioso.Es el mejor regalo de cumpleaños que me han hecho.Muchas Gracias así es como yo lo recuerdo,también la playa de las Barbies,o cuando papá traía los lápices nuevos para escribir la carta a los Reyes,las nocheviejas de Martes y 13 y la de Sabrina con la teta ¿te acuerdas?y las noches jugando al Trivial con los platos de sopa y las fuentes de patatas fritas,las pelis del destape(mis padres son muy modernos)y las meriendas de pan con chocolate escuchando de fondo las sevillanas de las clases de mi madre.Qué bonito y qué lejano está todo,parece como tú dices que todo ha sido un sueño y no ha pasado de verdad pero somos afortunados en una cosa…sí que ha pasado de verdad y eso lo tendremos para siempre.No paro de llorar,jo,ya me he puesto tierna.Un beso muy grande.

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      • Pues sí, pero no sé porqué parece que los recuerdos de antes siempre son mejores 😀
        Aunque la verdad es que yo todavía no los siento tan lejanos, ¿sabes? Y le cuento muchas cosas a la ñañi y me vienen a la mente como si las estuviera recordando de ayer. Como los reyes de los Pompones, o cuando poníamos los regalos de papá y mamá con los ojos cerrados para no ver los regalos, o cuando fuímos a la parcela, o íbamos al campo y las perras volvían corriendo y la Pelusa siempre se quedaba atrás con su lenguecilla fuera…

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        • y la tisuí se tiraba del coche y la Denise se metía en los charcos,luego la Pelusa ponía la cabeza en el hombro de papá y a la tisuí se le salía una lengua de metro y medio por la ventanilla y salpicaba de babas la ventanilla de atrás.Y el olor a óleo cuando pintaba papá y cuando chomineábamos en la cama y un dia tú me cojiste en cuestas y nos caímos al suelo y yo me meé literalmente encima de la risa o los momos,te acuerdas?,las bolsas de patatas fritas de la abuela Dolores,y los bolsos de ganchillo,los polos de colacao que nos hacía.Las butacas que teníamos el Lolo y yo para ver las películas navideñas en la salita,las noches de frio y de agua durmiendo con papá en la cocina de palos delante de la lumbre rodeados de perras por todos sitios que competían en ronquíos con papá.Te acuerdas cuando vimos Lo que el viento se llevó en versión original subtitulada?ya hay que tener ganas.
          Como decía Dévorha Kerr en Tú y yo,”…el invierno es muy frio para los que no tienen cálidos recuerdos…”

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