MADRE, OTRO POQUITO. (LEYENDA DE JAÉN)


Cuenta la leyenda, que hace muchos años una viuda y su hija vivían en la calle de Santa Clara frente al convento del mismo nombre en Jaén. Las dos mujeres eran muy pobres y apenas tenían dinero para comer, pero se tenían la una a la otra y eso las consolaba.

 Una noche de tormenta, estando ellas en casa, alguien llamó a la  puerta. Preguntaron quién era y un hombre les contestó que era un mendigo que tenía frío y hambre y les pedía alojamiento para pasar esa noche al abrigo de la tormenta. Las mujeres, que tenían muy buen corazón, le abrieron la puerta, y le ofrecieron el portal de su casa como refugio, pues no se fiaban del todo del mendigo.

A media noche, intranquilas, la madre y la hija se levantaron al escuchar al hombre hablando en el portal. Se asomaron por la mirilla y vieron al mendigo encender una extraña vela mientras pronunciaba unas extrañas palabras. De repente, el suelo del portal se abrió y aparecieron unas escaleras que descendían a las entrañas de la tierra.

Asombradas vieron como el hombre bajaba por las escaleras y al cabo de un rato salía con un saco repleto de monedas de oro, joyas y toda clase de tesoros. Cuando el hombre hubo terminado de sacar el tesoro, volvió a decir las palabras mágicas y el suelo se cerró de nuevo. Después apagó la vela y ya no pudieron distinguir nada más.

A la mañana siguiente las dos mujeres salieron en busca del mendigo pero evidentemente ya no estaba. En el suelo sólo había un trocito de vela como recuerdo de aquella extraña noche.

Ambas habían memorizado las palabras, así que esperaron a la medianoche, encendieron el cabo de vela casi gastada, y pronunciaron las palabras, sin embargo, el suelo no se abrió en esta ocasión.

Madre e hija guardaron su secreto y noche tras noche volvían a intentarlo,  pero nada ocurría. Hasta que al fin transcurrió un año, y justo en la medianoche del aniversario de aquella extraña visita volvieron a intentarlo.

Encendieron el trocito de vela, que había menguado considerablemente durante sus infructuosas pruebas, y volvieron a repetir las palabras casi ya sin esperanza de conseguir nada. Pero entonces el suelo sí que se abrió dejando al descubierto las escaleras.

Fue la hija la que decidió bajar quedándose la madre arriba alumbrándola con la vela mientras ella sacaba grandes puñados de oro.

Cuando ya quedaba muy poca mecha de la vela, la madre asustada le suplicó a su hija que saliera ya, pero la joven le dijo: “Madre, otro poquito”. La mujer angustiada volvió a suplicar una y otra vez, pero la hija ignoraba sus súplicas repitiendo siempre: “Madre, otro poquito”

De repente, una ráfaga de viento apagó el último cabo de la vela haciendo imposible volver a encenderla, entonces el suelo se cerró con gran estrépito, retumbando en la noche y dejando a la joven dentro mientras la desconsolada madre lo contemplaba todo desde el exterior.

Cada día después de aquello, la madre intentaba abrir el suelo probando una y otra vez las palabras arcanas, pero fue en vano. Gastó todo el dinero que había conseguido en excavaciones en su propio portal, intentando localizar la misteriosa cueva. Sin embargo todo fue inútil, sólo sacaban tierra y nada parecía indicar que allí hubiera ninguna cueva. La joven hija jamás apareció.

Desde entonces y todos los años al cumplirse el aniversario de aquella noche, puede escucharse el eco de la voz de la muchacha suplicando: “Madre, otro poquito…. madre, otro poquito”

BELÉN JIMÉNEZ

 

OTRAS LEYENDAS DE JAÉN:

LEYENDA DE LAS TRES MORILLAS

FANTASMAS EN EL CASTILLO DE SANTA CATALINA (JAÉN)

EL CUADRO DE LA MECEDORA (CATEDRAL DE JAÉN)

LEYENDA DE LA CALLE ELVIRA (JAÉN-GRANADA)-ELVIRA

LEYENDA DE NUESTRO PADRE JESÚS (JAÉN)-EL ABUELO

CUENTO DE LAS TRES HERMANAS 

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4 pensamientos en “MADRE, OTRO POQUITO. (LEYENDA DE JAÉN)

  1. Invito mi hermana a que investigue la historia que tambien nos contaba mi abuela sobre una pareja de novios.Él estaba celoso de ella y le cortó la cabeza y la mano “principal” había una cancioncilla que contaba la historia,que es verídica pues mis bisabuelos asistieron a la fiesta donde la novia bailaba y seducía a varios hombres lo que dió lugar a los celos del novio que despues la mató.Pregúntaselo a mamá o al Tochi que seguro se acuerdan.

    • Pues lo intentaré, y eso ya me lo contó mamá el otro día, a ver qué puedo hacer.
      La leyenda de Washington Irving creo que es El Astrólogo Árabe, al menos eso dice Luís que yo no me acuerdo. Bueno, la publicaré aquí para compararla, aunque no es nada raro encontrar similitudes entre Jaén y Granada, la verdad es que suele pasar en muchas zonas de España, sino fíjate en la mitología Cántabra, Gallega o Asturiana, y en toda Andalucía pasan cosas parecidas.

  2. Esta versión de esta leyenda nos la contaba mi abuela Encarna a nosotros y antes que a nosotros a mi madre y mis tios.Luego leí Leyendas de la Alhambra de Washington Irving donde hay una muy parecida por no decir igual,solo cambian los personajes y el lugar.No sé si será coincidencia que mi abuela se supiera esta leyenda y que fuera igual que la de Irving o si que mi abuela Encarna,que hay que decir no fué a la escuela ni tuvo maestros que le enseñaran las cuatro reglas,leyera este libro puesto que era una gran lectora y cogiera la idea y la adaptara a las calles de Jaén ya que hay una dirección física de donde se supone ocurrió la historia.Pero no creo que mi abuela copiara la historia puede ser que se de el caso de dos leyendas muy parecidas en lugares distintos,seguro que hay otras por ahí.

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