LEYENDA DE LA TRAGANTÍA- ACUARELA CASTILLO DE CAZORLA


"CASTILLO DE CAZORLA" - BELÉN JIMÉNEZ

 

 

Esta es una leyenda muy popular en Jaén, está narrada por muchos autores entre ellos Juan Eslava Galán en el que me he inspirado un poco para escribir mi versión. En el propio castillo se puede leer la historia en un panel que hay junto a la entrada de la torre. Todo el que vaya a Cazorla y visite su bello castillo puede comprobarlo.

Yo me he limitado a narrarlo a mi manera, no soy escritora pero he intentado no copiar otras narraciones que hay de la leyenda, pero la historia es la misma.

Recomiendo que lean la versión de Eslava que es preciosa.

 BELÉN JIMÉNEZ

 LEYENDA DE LA TRAGANTÍA

Cuenta la leyenda que vivía en el castillo de Cazorla un rey moro junto a su bella hija. En sus tierras reinaba la paz y las personas vivían pacíficamente dedicadas a sus labores.

Tenía el rey la esperanza de que las huestes cristianas de Toledo no atravesaran el valle y llegaran a Cazorla pero se equivocaba. Un día al amanecer, un enviado le llevó las malas noticias, los cristianos se acercaban peligrosamente con intención de devastar y ocupar las tierras que el rey tanto amaba por lo que dio orden a sus hombres de que avisaran a todos los vecinos para que pudieran huir a través de las montañas hasta Baza.

El rey que tan confiado estaba en que Cazorla no caería en manos cristianas, asumió resignado la desgracia que se le avecinaba y desalojó del castillo todo cuanto allí había: bellos muebles, magníficos tapices, obras de orfebrería… y los escondió, convencido y sin asumir del todo su futuro, de que en pocos días volverían después de que sus soldados vencieran a los cristianos.

Temía el rey por su bella hija, no podía permitir que las huestes cristianas los alcanzaran y ultrajaran y torturaran a la princesa antes de asesinarla, por lo que esperó a que todo el mundo estuviera fuera del castillo para bajar a los oscuros pasadizos de los sótanos y mover una pesada losa que escondía una habitación secreta que sólo el rey conocía. Allí dejó alimentos, lucernas, y mantas con la intención de que la bella princesa se escondiera hasta que todo hubiera pasado y el rey junto con lo que quedara de sus soldados volviera varias semanas después a por ella.

Así lo hizo, la princesa quedó encerrada en aquella húmeda y tenebrosa habitación donde la luz del sol no llegaba ni siquiera varios pisos por encima.

Cuando la mañana de San Juan, el rey abandonó el castillo, echó la vista atrás y no pudo impedir que una lágrima cayera por su mejilla, en lo más profundo de su corazón sabía que algo malo iba a ocurrir.

En eso estaba cuando una lluvia de flechas cayó desde el cielo acribillando al rey y a los cuatro soldados que lo acompañaban, el secreto de la cueva y de la princesa se perdió para siempre.

Los cristianos llegaron al castillo y se establecieron en él pero al contrario de lo que el rey moro había creído no devastaron las tierras sino que las poblaron con gentes de otros reinos y la vida volvió a la aldea.

Las semanas pasaban y la princesa pasaba de estar asustada a estar esperanzada al ver que los nuevos inquilinos no habían descubierto su escondite. Esa esperanza dio paso al hambre pues los víveres empezaron a escasear y la princesa tenía que alimentarse de los insectos que correteaban por el podrido suelo de tierra y a beber el agua que se filtraba por entre las piedras de la habitación, luego vino el pánico al quedarse sin luz y el frío hizo que no saliera del pequeño lecho donde dormía.

Así pasaron los meses y llegó el invierno, el río Cerezuelo bajaba las nieves de las montañas y la princesa no salía de su lecho. Un dia, el frío se le clavó en las piernas y fue incapaz de moverlas, intentó frotárselas pero en su lugar no encontró sus extremidades sino una fría y escamosa especie de cola, húmeda y babosa.

La princesa se había convertido en una serpiente, se adaptó a su nueva forma y reptaba por las lúgubres mazmorras del castillo, por las noches los soldados cristianos escuchaban gritos espeluznantes y lamentos que decían:

 

Yo soy la Tragantía

hija del rey moro,

el que me oiga cantar

no verá la luz del día

ni la noche de San Juan.

 

Desde entonces todos los niños de la localidad, las vísperas de la noche de San Juan, se van a dormir antes de la medianoche para no escuchar a la desdichada Tragantía.

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5 pensamientos en “LEYENDA DE LA TRAGANTÍA- ACUARELA CASTILLO DE CAZORLA

    • Muchas gracias,la verdad es que la acuarela es la técnica más dificil en mi opinión pero una acuarela nocturna ya se lleva la palma.Intentaré ponerla en la exposición pero ya tengo un montón de cuadros y mamá hoy me ha encargado otro.La leyenda me parece preciosa distinta a las típicas de los castillos de caballeros y princesas.

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  1. La leyenda me recuerda a muchísimas que hay en Asturias y Cantabria sobre el cuélebre. La semana que viene publico una entrada sobre eso. Lo que me parece curioso es que saliera en San Juan, ya que esa noche es justo cuando los dragones y cuélebre se debilitaban, pero supongo que como no es cristiana…

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