EL CUÉLEBRE


La última leyenda que contó mi hermana,LEYENDA DE LA TRAGANTÍA- ACUARELA CASTILLO DE CAZORLA, me recordó mucho a esta criatura de la mitología cántabra y asturiana, así que, ya que me encantan las coincidencias entre distintas mitologías, os voy a hablar de él.

Se le conoce como cuélebre en Asturias, cúlebre en Cantabria o incluso Herensugue en el País Vasco. Se trata de una serpiente gigante con alas, una especie de dragón que se alimenta de personas y ganado. En ocasiones se les describe con varias cabezas.

Es el macho de la culebra que no muere de viejo, sino que crece y se transforma hasta convertirse en cúlebre.

Esta creencia se debe al cambio de piel de las serpientes, motivo por el cual en muchas culturas se creía que las serpientes jamás morían de viejas, ya que al salir de la piel muerta el animal saldría renovado.

Tiene una gran boca por la que escupe azufre y fuego. Sus ojos son ascuas incandescentes, todo su cuerpo está recubierto de escamas y de su espalda crecen unas alas de murciélago. Vive en cuevas donde guarda tesoros como todo buen dragón que se precie.

El cuélebre emite silbidos terribles y tiene por costumbre alimentarse de seres humanos, tanto vivos como muertos. Para evitar que esto suceda se le suele entregar alimentos.

El punto débil del cuélebre es la garganta, ya que el resto del cuerpo está cubierto por unas duras escamas que lo vuelven prácticamente invulnerable. Al hacerse viejos, se cree que se refugian en el fondo del mar para cuidar sus tesoros y descansar. El Herensugue vasco se marcha a los mares de Poniente cuando le crece su séptima cabeza.

Esta cita que he sacado de wikipedia me ha gustado mucho:

El cuélebre; la serpiente con alas de murciélago, escama impenetrable y cola enorme, que se agazapa en el bosque, en la fuente, en la espelunca, y llena los espacios de su silbo y devora ganados y personas… La que custodia las xanas y protege los tesoros; la que sólo se rinde a la fatiga en la noche de San Juan, cuando los paladines de ventura quiebran los encantamientos y encuentran de una vez, y en grado sumo, la fortuna, el amor, y la belleza.

El cuélebre envejece con los siglos, y entonces las escamas se le crecen, y los ríos le rechazan, y se niega la tierra a soportarlo. No le queda otro remedio que sepultarse en su mar, que se nombra ‘mar tapada’ porque se desparrama bajo el suelo. En el fondo de este mar hay un vivero inmenso de diamantes…. Y los hombres, se cogen los diamantes con un trozo de carne y una cuerda; los diamantes se pegan a la carne cuando toca en el abismo y suben cuando ella sube, si consigue salvarse de los cuélebres.

(Constantino Cabal, RIDEA p.325, año ¿?, recogido en Covadonga Enciclopedia de la Asturias Popular, Depósito legal AS:330-94, Editado por “La Voz de Asturias” S.A.)

Como veis esta descripción difiere de la dela Tragantía, que justamente era fuerte en la noche de San Juan que era cuando salía de su escondite. El cuélebre se queda adormecido en esta noche mágica.

Sin embargo, en la noche de San Bartolomé, el cúlebre sale de su cueva con sus poderes acrecentados, provocando tempestades y desatando el terror.

Quizás la historia cántabra más conocida sea la de San Vicente dela Barquera(pueblo precioso y que recomiendo que visitéis). En una cueva del acantilado, por el antiguo camino de Santillán de Boria (al cual se le denomina aún camino del cúlebre) habitaba una bestia terrible que amenazaba con asolar los campos si no se le entregaba una doncella virgen al año. Así cada año los aldeanos entregaban con pesar a sus hijas para que fueran devoradas por el monstruo. Le tocó el turno a una doncella que era una fervorosa cristiana. Ella rezó con fe y cuando el monstruo iba a devorarla apareció el apóstol Santiago montado en un caballo blanco. Cuando el gigantesco reptil vio al santo, sus escamas comenzaron a desprendérsele del cuerpo. Santiago le hirió entonces en el pecho y acabó con su vida. Aunque otras versiones de la leyenda afirman que en realidad no murió, sino que huyó a su guarida.

Según la leyenda, las herraduras del caballo de Santiago quedaron marcadas en la roca, y de hecho existe una marca junto a la cueva de Cúlebre en forma de herradura.

En Asturias existe una leyenda muy parecida, la leyenda dela LlagunaLleitariegus.Se dice que una terrible noche de nieve un pobre peregrino pidió albergue a los vecinos de los alrededores, pero nadie lo acogió, dejándolo solo en la fría noche. Sin embargo, agitado por el remordimiento, un hombre acudió a buscarlo, arrepentido. Pero desgraciadamente era demasiado tarde, lo encontró agonizando sobre el frío suelo a los pies de la laguna.

Antes de morir le dijo que se vengaría de todos con su cayado. Entonces éste cobró vida y se convirtió en una enorme serpiente que se deslizó hasta la laguna. El monstruo saldría desde entonces cada noche de San Juan para devorar ganado y destrozar viviendas (como nuestra princesa mora de Cazorla). El monstruo sólo dejaría de destruir si se le ofrecía una doncella virgen una vez al año. Y de nuevo, cada año, una joven era sacrificada.

Así le llegó el turno a la doncella más creyente del pueblo que iba rezando el rosario para darse valor; cuando el monstruo apareció, ésta le lanzó el rosario al cuello, al instante se convirtió en una enorme y pesada cadena que hizo hundirse al monstruo en las aguas para siempre.

También San Lorenzo acabó con un cúlebre dándole a comer barras de hierro al rojo vivo escondidas entre unos tocinos. El propio santo edificó una pequeña ermita con los huesos del monstruo muerto. También su mula dejó siete marcas.

Hay muchas historias en las que se narra como los campesinos logran vencerlo mediante artimañas parecidas a la utilizada por San Lorenzo, y así se ven libres de tener que alimentarlo, como por ejemplo la que cuenta que unos monjes, cansados de tener que darle de comer, decidieron darle un pan con alfileres que le causó la muerte.

Es muy común también la historia del pastor que encuentra una culebra en el campo y decide adoptarla como mascota alimentándola con leche. Pero el pastor ha de marcharse por un tiempo a la guerra contra los moros. Al regresar, su pequeña mascota se ha convertido en un enorme cuélebre que lo mata, estrangulándolo entre sus anillos y devorándolo después.

Esto parte de otra creencia muy extendida: que las culebras se alimentaban mamando de las vacas o incluso de las mujeres.

Existen pues numerosas leyendas sobre sierpes y cúlebres, algunas mezclan a otras criaturas mitológicas como los nuberos, las anjanas o los ojáncanus. Y casi todas ellas están relacionadas con el cristianismo, la lucha del bien contra el mal, y como siempre vencen los creyentes. Para muchos autores, la imagen del dragón o cuélebre se identificaría con el paganismo.

Existen en Asturias y Cantabria muchos escudos de armas sobre antiguas residencias en los que aparecen representadas estas terribles criaturas, y la historia y blasones de muchos apellidos también están ligados a leyendas similares a las que os he contado.

Son además muchísimos los rincones, caminos, cuevas, etc que evocan en sus nombres a esta criatura monstruosa.

Os recomiendo que leáis alguna de las obras de Alberto Álvarez Peña y que admiréis sus ilustraciones, a mí me encantan. Os dejo un enlace de un blog que he encontrado que le dedica una entrada a este autor.

http://bajoelsignodelibra.blogspot.com/2010/09/alberto-alvarez-pena.html

 

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

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3 pensamientos en “EL CUÉLEBRE

  1. Estas historias,como tú has dicho simbolizan la lucha del bien contra el mal pero no son de origen cristiano,sino pagano,como tambien has dicho.Se consideraba al dragon o “lagarto” símbolo del dios al que adoraban los pueblos del norte que invadieron la península y amenazaban el culto a la Diosa Madre .Posteriormente y como siempre,el catolicismo ,al igual que disfrazó de vírgenes y santas a las imágenes paganas de la Gran Diosa o Diosa Madre o Madre Tierra como se la quiera llamar,tambien sustituyó a estos héroes que vencían al dragón por santos.San Lorenzo como tú has dicho o San Miguel entre otros.Me parece y corregidme si me equivoco, que el martirio de San Lorenzo fué morir quemado en una parrilla,curioso porque el dragón mataba escupiendo fuego.Me recuerda tambien al cuento que nos contaba la abuela Encarna sobre la joven a la que su madrasta le arrancó los ojos y una serpiente gigante la ayudó a recuperarlos.

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