¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS CALABAZAS DE HALLOWEEN? LA LEYENDA DE JACK O´LANTERN


Ya sabemos que en la noche de todos los Santos, la puerta que separa el mundo de los vivos del mundo del más allá se abre para dejar salir a los difuntos; y también que estos se dedican a recorrer los pueblos de los vivos para volver a los lugares en donde ellos vivían.

En esta noche los difuntos visitan a sus familiares para comprobar si estos los siguen recordando. Para evitar que los espíritus nos molesten, los vivos debemos colocar una vela encendida en nuestras puertas y ventanas por cada persona fallecida en nuestra familia. De no hacerlo nos arriesgamos a que los espíritus perturben nuestros sueños provocando terribles pesadillas… O quizás, los más receptivos, sean capaces de captarlos sin necesidad de dormir… ¡escalofriante!

Como ya dijimos, la mayoría de estas costumbres tiene un origen celta. Eran los celtas los que iniciaron la costumbre de ahuecar nabos y encender carbones en su interior para lograr que la llama ardiera durante toda la noche y así evitar que los espíritus vinieran a sus casas a molestarlos.

Esta costumbre se deriva de una leyenda preciosa que, a pesar de la repercusión que ha tenido a lo largo de los años y de haber llegado hasta nuestros días, no es demasiado conocida. He leído que es de origen celta, de Escocia e Irlanda, pero imagino que la original no sería así, ya que ésta es más una leyenda cristiana que pagana. Os la voy a contar, espero que os guste.

Cuenta la leyenda que de  entre todos los espíritus que regresaban al mundo de los vivos en esta noche, había uno especialmente molesto: Jack el de la linterna.

Jack se dedicaba (y se dedica, teniendo en cuenta que su historia ha dado lugar a la fiesta tal como ahora se conoce en gran parte del mundo) a llamar a todas las puerta de las ciudades y aldeas gritando “truco o trato”. Portaba como única luz un nabo hueco con un carbón candente en su interior y la gente le temía pues era bien conocido lo cruel que había sido en vida. Lo más adecuado si Jack llamaba a tu puerta era hacer trato, costase lo que costase, pues de no hacerlo, él maldeciría la casa y a sus habitantes.

Para evitar que Jack llamara a las puertas, debían ahuecarse nabos y tallar terroríficas caras en ellos y después encender candelas en su interior. Con el tiempo éstos fueron sustituidos por calabazas ya que eran más fáciles de ahuecar y tallar.

Pero Jack, antes de convertirse en tan temido espíritu, fue un hombre vivo temido. En vida, Jack era llamado Jack “el tacaño”. Se trataba de un granjero que engañaba y mentía a sus vecinos. Todos lo odiaban por su maldad, por la cual se granjeó muchos enemigos. Era tan perverso e inteligente que la gente solía decir que podría rivalizar con el mismísimo diablo.

Un día este rumor llegó al orgulloso diablo y éste decidió comprobar por sí mismo si dicha fama era merecida. Satanás se disfrazó de hombre y acudió al pueblo de Jack. Lo encontró en una taberna  y estuvo bebiendo con él largas horas. En este tiempo pudo el diablo darse cuenta de que ciertamente Jack era un hombre pérfido y cruel y que merecía ir al infierno. Así pues, el diablo reveló su verdadera identidad al hombre y le dijo que venía para llevarlo con él por todas las maldades que había cometido con sus vecinos. Jack puso su agudo cerebro en funcionamiento y con aire compungido le pidió al diablo una última voluntad.

-¿Podría tomar una ronda más antes de que me lleves contigo?

El diablo no vio problema en concederle este último deseo así que pidió una última copa.

Cuando llegó la hora de pagar ninguno de los dos tenía dinero. Jack retó a su acompañante, que tanto presumía de poderoso, a convertirse en moneda y así salir del apuro. Lucifer, orgulloso donde los haya, lo hizo sin ningún problema, pavoneándose con el mortal. Una vez conseguido el dinero, Jack, en lugar de pagar la cuenta, lo guardó en su bolsillo donde siempre llevaba un crucifijo de plata. De este modo consiguió apresar al mismísimo diablo que se vio incapaz de hacer frente a su encarcelamiento con ninguno de sus poderes y artimañas.

Después de intentarlo todo, el diablo le preguntó a Jack qué quería a cambio de su liberación. Jack le pidió que regresara al infierno y que prometiera no volver a molestarlo en diez años.

Pero el tiempo pasó demasiado pronto y el diablo, enfurecido, regresó a por Jack diez años después. Éste se mostró sumiso y temeroso y Lucifer se sintió enormemente complacido. De esta manera, suavizado el diablo, Jack volvió a pedir un último deseo. Satanás, seguro de no caer esta vez en su trampa, decidió concedérselo.

-¿Podría tomar mi última comida? Mira aquellas manzanas en el árbol… están tan altas… pero parecen tan apetitosas… Seguro que tú, tan poderoso como eres podrías obtener una para mí.

Al diablo le gustó esa referencia a su poder y le concedió su deseo. Ascendió a la copa del árbol y cuando estaba allí, Jack talló a toda prisa una cruz en su tronco. De esta forma, el diablo volvió a quedar atrapado sin la más mínima oportunidad de escapar al agudo ingenio de Jack.

Esta vez el hombre no se conformó con unos años de paz y sólo accedió a liberar al diablo a cambio de obtener la promesa de que no lo molestaría ni reclamaría su alma nunca más. El diablo no tuvo más remedio que acceder.

Pero Jack, a pesar de haber engañado al demonio, no fue capaz de escapar a la muerte y ésta vino a llevárselo no demasiado tiempo después de su último encuentro con Satanás.

Jack se dirigió al cielo, pero al llegar a las puertas, San Pedro le negó la entrada a causa de sus malas accionas en vida. Así pues fue enviado al infierno. Pero, el diablo no lo podía acoger en sus dominios puesto que lo había prometido, además no lo quería allí  debido al trato que había recibido de ese mortal. Ahora le tocó al diablo reír y lo expulsó del infierno condenándolo a vagar por toda la eternidad sin ningún rumbo.

-¿Dónde puedo ir entonces? –gimió Jack desesperado.

-¡Vuelve por donde viniste, me trae sin cuidado! –contestó el diablo entre risas.

Pero el camino de regreso era oscuro y la niebla no le dejaba ver. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido del mismísimo infierno como única luz que iluminara su caminar y éste lo colocó en un nabo hueco para evitar que se apagase.

Así fue como Jack el tacaño se convirtió en “Jack el de la Linterna”, es decir: Jack of the Lantern, abreviado con el tiempo en Jack O’Lantern. Y así es como vaga desesperado entre ambos mundos; y así es como en la noche de Samhain, cuando los muros que separan el mundo de los vivos y el de los muertos es más débil, Jack golpea las puertas de aquellos que no tienen lucernas encendidas y les grita: “Truco o trato”.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

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6 pensamientos en “¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS CALABAZAS DE HALLOWEEN? LA LEYENDA DE JACK O´LANTERN

  1. 🙂
    Me ha recordado (aunque sólo por el diablo y la moneda) a mi cuento favorito sobre todos los cuentos del mundo, se llama “El diablo de la botella” y es de R. L. Stevenson 😉 echádle un ojillo cuando podáis 😀
    un besote!!

    Me gusta

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