EL BRAZO DESAPARECIDO DE DIONISOS


Imagen de Dionisos con brazo

 

Hoy os dejo un cuento que me ha enviado un alumno de Historia del arte clásico en la antigüedad. Una “criaturita” que nació de un dilema surgido entre un grupo de alumnos ante  una prueba de evaluación continua.

Se les pidió que comentaran una obra de arte: “Hermes y Dionisos” de Praxíteles,

Después de buscar varias imágenes de la obra en cuestión, estos alumnos descubrieron que, en algunas fotos, Dionisos aparecía sin brazo, mientras que en otras, el brazo estaba ahí, tratándose siempre de la misma obra.

Todos los alumnos se preguntaban el porqué de este hecho, y no dieron con la explicación por más que buscaron.

Y así fue como Anto, el autor del cuento, hizo volar su imaginación, y les ofreció una preciosa explicación acerca del brazo misterioso.

Realmente, aún no saben por qué existen dos versiones diferentes de la misma escultura, tal vez fue reconstruida en algún momento, o quizás el brazo tuvo que ser restaurado por alguna causa. Sin embargo, después de leer el cuento de este colaborador, estaréis de acuerdo conmigo en que su versión es mucho más bonita.

Sin lugar a dudas, su nombre con letras de oro aparecería en los libros de Arqueología. Vasilis Kaleinodou se llamaba, y desde joven su personalidad metódica –a veces excéntrica- y don de gentes le habían permitido ocupar un puesto enla Escuelade Arqueología de Atenas. No era gran sueldo, como puede comprobar cualquiera que dedique su vida al estudio dela Historiadel Arte, pero los hallazgos que, de tanto en tanto, jalonaban su carrera, compensaban los fríos días de excavación enterrado hasta la cintura en barro, las tardes corrigiendo exámenes de los alumnos barbilampiños dela Facultadvenidos desde toda Europa, las noches de estudio de tablillas escritas en aquel lenguaje desconocido llamado lineal A, ya que descifrarlas significaría abrir la puerta al mundo minoico, aquella época de paz y amor a la naturaleza que tanto anhelaba.

Porque Vasilis no había encontrado la paz.La Europade los años treinta era un hervidero de conflictos cuyos ecos amenazaban también Grecia. No sólo se trataba de la ascensión al poder de partidos totalitarios, era la sociedad represiva de Atenas la que ahogaba su particular sensibilidad por todo lo bello que existía en el mundo, principio ajeno a los dogmas ortodoxos de que la mujer estaba hecha para el hombre, y que desde que comenzó a estudiar cultura clásica, no estaba dispuesto a admitir, aunque no le quedara más remedio que ocultar.

Imagen sin brazo

Aunque compensaba su corazón silenciado con su amor por la docencia, por mostrar a los jóvenes estudiantes que existía algo más en el mundo que lo que les habían enseñado desde los púlpitos, sus familias, la prensa diaria, los libros de Historia del Arte tamizados por la pluma del censor. Y por algo más, el deseo de recuperar para Grecia todo su patrimonio perdido.

Su personalidad metódica –algunos dirían que obsesiva- le permitió descubrir pequeñas cabañas áticas donde sólo parecían existir túmulos de tierra, decenas de monedas de oro que enriquecieron la colección del Arqueológico de Atenas, incluso un bastón similar a un caduceo de bronce, hasta la fecha desconocido, y que, en forma jocosa, un compañero dela Academiadecía se trataba del mismo Kerykeion de Hermes.

Al final, Vasili acabó con el apodo de Hermes, aunque más bien debido a su don de gentes, a su elocuencia y a su arte para conseguir al mejor precio obras de arte en poder de anticuarios o de arqueólogos furtivos. Incluso las malas lenguas decían que el apodo le venía por su arte al haber robado en colecciones particulares y en el mismo Museo Británico obras griegas que eran devueltas a su lugar de origen, alterando los datos para que no fueran posibles las reclamaciones.

Para la comunidad arqueológica griega, Vasilis era un héroe, para otros, casi un dios, como para aquel alumno aventajado de primero que comenzó atendiendo a sus clases en primera fila y en breve sería su ayudante. Pocos meses después, en una visita al Museo Arqueológico de Olimpia, bromearon con el mote de Hermes frente a la escultura de Praxíteles –Vasilis sabía que era una copia neoática del siglo I, pero no quería decepcionar a generaciones de estudiantes y siempre lo ocultó- y el alumno le dijo que si él era Hermes, entonces no a él mismo no le correspondería otro papel que el de Dionysos, debido a su afición al vino. Ambos, entre carcajadas, entendieron la frase, ambos comprendieron que sus corazones habían quedado al descubierto.

Continuaron pasando los meses y la guerra se abalanzó por Grecia como un perro hambriento. Se suspendieron las clases, no cabía otra tarea que proteger las obras de arte con sacos terreros, señalizar los monumentos para intentar salvarlos de las explosiones, en fin, sufrir como solo puede sufrir en una guerra una persona enamorada del arte y del mundo. Por su condición de encargado del patrimonio griego, Vasilis continuó en Atenas. Pero su ayudante pronto fue llamado a filas.

Pasó un año, las cartas ya no llegaban con la periodicidad de costumbre, la vida era monótona, el cielo siempre era gris. Un día,la Universidadrecibió un correo oficial. El Decano, a pesar de su atildamiento y de manifestarse en contra de esa extraña relación entre alumno y profesor desde que la había conocido, fue el encargado de darle la noticia. Su ayudante había muerto desangrado en el frente de Hungría tras perder el brazo por la explosión de una mina. Vasilis no dijo nada, regresó a su despacho a continuar estudiando una tablilla minoica. Al finalizar la guerra pidió destino de Director en el Museo de Olimpia. Fue el Director más querido por todo el personal, incluso sus visitantes tenían la enorme suerte de escuchar sus explicaciones siempre que encontraba un hueco en la agenda. Su vida transcurrió apacible durante el resto de años de su vida, sin tacha en toda su carrera.

Es lo que cuenta su biografía oficial, pero en realidad, los arqueólogos griegos ocultan unos graves sucesos, y hasta la fecha, nadie ha querido airear lo que significaría un baldón enla Historiadela Arqueología. Vasilisera un ser humano, como todos, con todas sus grandezas y debilidades. Cada aniversario de aquella declaración de amor frente a la estatua de Hermes, el Director acudía de noche al Museo, arrancaba el brazo izquierdo a Dionysos y lo depositaba junto a un racimo de uvas bajo un ciprés de las afueras de Olimpia. Al principio tardaron semanas en encontrarlo y volver a restaurar la imagen. Poco tiempo después, descubrieron la razón, y nunca hicieron algo por impedirlo. Se lo debían a su Director, conocían los motivos de esos hechos. Solo que tardaban menos tiempo en recuperar el brazo y adosarlo de nuevo a la figura del dios niño, para que no se descubriera el delito. Así pasaron muchos años, y esa es la razón de que, en las fotos de Hermes con Dionysos niño de cualquier época, a veces aparece con brazo y otras sin él.

Si quien lee esto es un estudiante de Historia del Arte, sabrá guardar el secreto.

ANTO ALCAIDE

(Dedicado a Karu y al resto de compañeros, 21-4-2012)

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3 pensamientos en “EL BRAZO DESAPARECIDO DE DIONISOS

  1. Creo que tiene una explicación lógica.Es una copia romana como el 90 por ciento de las esculturas griegas y además se hacían decenas de copias de la misma escultura pero la explicación de Anto es mucho más bonita.

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