ELLA, LA GRAN SEÑORA-MARINERO


¡¡¡¡Hola a todos!!!!

Hace mucho tiempo que no publico nada mío y hoy me apetece darme una sesión de vanidad de las mías 😛

Bueno, es mentira, la realidad es que tenía este cuadro precioso de Tere y no sabía con qué texto ponerlo. Entonces he recordado que tenía un relato sobre el mar y me ha parecido una combinación bonita 😀

Así que nada más. Espero que os guste la entrada.

Estefanía J.A.

marinero

“MARINERO” MARÍA TERESA GARCÍA ARENAS

ELLA, LA GRAN SEÑORA.

Perdidos. Aquello era ya una certeza. Las nubes no dejaban ver la luna y sin ella no quedaba esperanza.

Las olas golpeaban la barca con furia y el traqueteo se volvía más violento a medida que el viento soplaba.

Hacía ya demasiado tiempo que habían perdido sus remos y navegaban a la deriva por un mar enfurecido. Ambos hermanos se lanzaban miradas angustiadas mientras la fuerza de la lluvia golpeaba sus rostros aterrados.

El gran Taranis, dios del cielo y el trueno, vociferaba sobre sus cabezas. Parecía burlarse de ellos que habían osado intentar siquiera atrapar uno de los grandes señores del mar.

-¡Estúpidos humanos mortales! -Parecía gritar entre risas malévolas.

Y Morrigan, la muerte y la destrucción, acechaba en cada ola, agitaba sus cabellos congelados en cada golpe de viento.

¿Qué se habían creído? ¿Realmente pensaban que podían atrapar una ballena ellos solos? Aquellas criaturas grandiosas podían ser ángeles benévolos que aplacaban la miseria en los largos inviernos para todos los habitantes del castro, pero también sabían ser demonios gigantes y esquivos en alta mar, allí donde la realidad se confunde demasiado a menudo con las pesadillas.

Había sido difícil dar con ellas, eran astutas esas criaturas monstruosas, pero ellos eran “héroes” y su pueblo pasaba hambre aquel terrible invierno. No tuvieron miedo mientras las perseguían por aquel mar inhóspito en su precaria barca de pesca. Los sueños de grandeza y de reconocimiento avivaban sus jóvenes corazones.

Sin embargo, una vez las hubieron avistado… Eran tres, dos enormes y una cría que les parecía una pequeña montaña allí en aquella inmensidad gris que era la mar en esa época de tormentas.

De repente todos sus sueños cayeron al agua. Las enormes olas los sepultaron. Jamás lograrían cazar una ballena con sus arcos, aquellos animales los barrerían de un solo coletazo, haciéndolos desaparecer por siempre.

El miedo les atenazó entonces y recordaron los consejos del viejo druida: No había que enfurecer a la mar.

Aun así, ellos, imberbes ignorantes, habían desoído sus consejos y se habían hecho a la mar aquella misma mañana, haciendo caso omiso de las amargas lágrimas de desesperación de su pobre madre que ya había visto cómo la gran señora de las aguas devolvía el cadáver sin vida de su esposo en una ocasión. ¿Acaso realmente habían creído ellos que podrían superar a su padre, avezado pescador, bien conocedor de la crudeza de la mar y que aun así le había entregado su vida?

Las ballenas habían huido al descubrir su presencia y ellos no fueron capaces ni siquiera de mover un dedo. Estaban aterrados. Las dejaron marchar, sabían que la culpa los perseguiría siempre, pero… ¿qué podían ellos ante aquellos grandiosos seres?

Y después llegó el castigo a su osadía. Una gran tormenta descargó su furia terrible sobre ellos. Los dioses estaban furiosos por su estupidez y ellos no podían hacer nada por aplacarlos. Morrigan les había arrancado los remos con furia. Ahora, aferrados a la barca, solos en aquella noche eterna y brutal, parecían escuchar sus risas ansiosas, los reclamaba a su lado, pero antes quería divertirse con ellos.

De nada sirvieron sus plegarias ni promesas. ¿Quién escuchaba sus llantos desesperados cuando la pequeña barca volcó arrojando sus cuerpos al agua helada?

Las olas se dieron un festín con sus impotentes lágrimas. El cielo se alzaba amenazador y poderoso, descargando sus truenos sobre ellos. Mas su poder parecía debilitarse para aquellos ojos vidriosos, hinchados e irritados por la sal.

De repente todo sonido desapareció de sus oídos y la percepción que tenían de la realidad se emborronó, sus cerebros embotados por la presión del agua.

Sus cuerpos se hundieron bajo la espuma, y ellos casi esperaron con dulzura la muerte, pues ella significaba el fin del miedo y el sufrimiento.

Sin embargo, mientras sus cuerpos se perdían en la negrura de las profundidades, ajenos ya casi a todo lo que suponía vida, una luz brillante penetró la pesadez de sus párpados heridos.

Ambos hermanos pudieron verla mientras aquel destello fue en aumento cuando se acercaba a ellos. Una figura flotaba en medio de la luz, hermosa y perfecta. Una criatura del mar, como tan solo en los cuentos podría encontrarse.

Su pelo largo se confundía con las algas que teñían el mar de verde, su cuerpo era sedoso como la espuma de mar que cubría su perfecta desnudez.

Se acercó a los hermanos que la veían con total claridad, como si sus ojos no estuvieran castigados por el salitre. Pudieron oler su perfume, como si sus narices no fueran fuego a causa de la sal. Ella los miró y sus ojos eran dos estrellas plateadas, dos lunas líquidas en pozos enormes y profundos en los que ambos se perdieron irremediablemente.

Cuando la criatura despegó los labios, sus paladares percibieron sabor a miel, su aliento despedía el perfume del brezo fresco. Ambos se sintieron perdidos para siempre en aquella dulzura.

De repente sintieron que nada había allí arriba para ellos. Sus vidas siempre habían pertenecido al fondo del mar. Si aquello era la muerte, para nada querían la vida. Si la vida suponía no volver a verla, no querían volver a sentir el aire en sus pulmones.

Ambos abrieron la boca, como guiados por un hechizo al que no querían escapar, boquearon frenéticos, queriendo llenar sus pulmones de la mortal agua del mar que les daría la vida eterna junto a aquella criatura que era más que cualquier deseo, ella era todos los sueños que jamás hubieran tenido.

Entonces la hermosa mujer sacudió la cabeza con una sonrisa que irradiaba magia. Acarició sus rostros y con aquel gesto les negó la entrada del agua a sus pulmones. Volvió a negar con su cabeza y su pelo flotó alrededor de ellos arropándolos con su seda.

En ese momento sintieron, más que escucharon, aquella voz que era música:

-“No necesito dos” -Y estampó un beso dulce y sensual en los cortados labios del hermano mayor.

Las olas lo golpeaban despiadadamente, la sal le hería la piel agrietada y herida. La arena y las conchas se clavaban en su espalda. Sentía que un fuego ardía implacable en sus pulmones mientras el boqueaba tratando de atrapar todo el aire. Tenía una sed terrible y era incapaz de abrir los ojos.

“¿Dónde estoy pensó?” Y algo en el susurro del mar le hizo recordar la dulzura de aquel beso que le había devuelto el aire y lo había arrastrado de regreso a la vida. ¡La vida! ¡Oh, no quería la vida cuando aún podía saborear aquellos labios!

-¿Dónde estás? ¿Por qué me alejas de ti? ¿Por qué no me quieres? -Sus gritos apenas eran ladridos roncos e ininteligibles-. ¿Dónde estás?

-¡Aquí! ¡Oh, mi pequeño, mi dulce pequeño! Aquí, estoy aquí -era la voz angustiada de su madre la que escuchaba, la voz de ella se había esfumado por siempre-. ¡Has vuelto conmigo, mi niño! La mar te ha devuelto a mí pues sabía que sin mis dos hijos yo moriría. ¡Gracias mi señora, gracias!

La mar jamás devolvió el cuerpo del hermano menor y su pobre madre lloró su muerte resignada y agradecida de que la gran señora le hubiera devuelto al menos a uno de sus hijos.

Y él regresó a la vida… Pero ya no la sintió así. El mundo se había vuelto oscuro, nada brillaba como ella. La luna se volvió gris, nada iluminaba igual que sus ojos. Las flores perdieron su perfume y nada endulzaba ya su paladar. Todo había acabado para él.

Tan sólo en las noches, cuando desesperado acudía a la orilla del mar a lanzar sus súplicas al firmamento, lograba captar el eco de su voz en el sonido de las olas al arrastrarse por la arena. Y era entonces más que nunca cuando se preguntaba: ¿por qué no me elegiste a mí?

ESTEFANÍA J.A.

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12 pensamientos en “ELLA, LA GRAN SEÑORA-MARINERO

  1. Una historia leo de capacidad formal marinera, con entronques que retienen fondos muy añejos… con la modernidad de un resultado concreto vital: la elección de la mujer en la salsa de un eterno y real ritornello: el del amor en sus vueltas, el del amor cual se entiende por muchos y ha impuesto el sentido romántico de la mujer, de la señalada misma del hoy y el ahora…
    Su sustancia y nervio, su materia parca en relato, su vértigo añadido, invitan con hechizo a tomarlo sin respiro. Y por Taranis: ¡se digiere muy bien!
    Estefanía, sobre el gusto dicho, felicidades (que ya comparto por su lectura). Un gran saludo. Al.

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    • ¡¡¡Muchísimas gracias, Al!!! Me alegra que te haya gustado. Un comentario precioso, me has subido el ánimo (que hoy andaba bajillo 😀 ) y eso hace que me de ganas de escribir más. Gracias por pasarte por mi blog, espero verte mucho por aquí 😉

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      • Sin gracias; me parece así y así lo trasladé. Tienes ánimo para reparto: eso se ve. Lo apreciamos; y mucho más lo apreciaremos al seguirte en lo posible y, claro, porque habrá de mejorar sin duda.
        Buen día. Saludos, Estefanía.

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  2. Qué lindo relato,aunque muy cruel por parte de los dioses del mar. Pero así es el mar: Hermoso, tranquilo, furioso, temperamental, dador de la vida y creador de la muerte. Pero la Gran Señora lo representa todo con su amor y sus preferencias. ¡Podía haber sido, no tan exclusiva! Pero fue buena al compartir los hijos con la madre. Felicidades!

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  3. ¡Ohhhhhhh por fin he leído algo tuyo!! ¡Me encanta! Me has dejado pegada a la pantalla del ordenador mientras leía tu relato y además lo iba sintiendo con cada palabra. Escribes genial guapísima y me ha gustado mucho la historia que has contado. Pero sobre todo lo que transmites con el único superviviente de esa terrible tragedia.

    ¡Increíble! Deberías dejarnos más cositas tuyas porque estaría encantada de leerlas 😀

    Besos!

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    • Gracias, primor!!!! Antes publicaba más cosas, pero acabé quitándolas del blog para irlas mandando a concursos y creo que no me queda nada por aquí 😛
      No te preocupes, pronto pondré más cositas.
      Un beso!!!!

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