¿ME VES O NO ME VES? ESCRIBO O PUBLICITO


¡¡Hola de nuevo!!

Llevo más de una semana sin actualizar y eso va completamente en contra de mis nuevos propósitos para Ecos de la Distancia.

 

No es que hoy tenga algo muy intenso que contaros, pero llevo toda la semana pensando una cosilla y me apetecía soltarla por aquí. Y es que desde que José de la Rosa escribió su post sincerándose, explicando por qué llevaba desaparecido un año, se ha hablado mucho del tema, de lo trabajoso y estresante que es para un escritor mantenerse activo en las redes y en la vida pública para alcanzar visibilidad y conseguir lectores.

Yo ya os hablé de algo parecido un día, en el post “El estrés de caer bien”, y no puedo estar más de acuerdo con José en todo lo que dice. La cuestión es que, si quieres que te conozcan, no hay otra, al parecer.

¡Ah, la invisibilidad del escritor! Qué cosa tan desesperante. Yo me siento invisible a veces y, sí, me desespero, como muchos. Y eso que soy afortunada, tengo muchos lectores que me siguen y que les gusta mi trabajo, y puedo decir que cada día me descubre gente nueva.

La desesperación llega cuando crees que no avanzas en ese sentido, que tu visibilidad es escasa y tu número de lectores no crece 😛 ¡Qué tontos podemos ser a veces! Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos aunque esto sea mucho.

Por fortuna, de un tiempo a esta parte he comprendido que, realmente, para escribir, eso carece de importancia. No digo que ahora todo sea bonito y maravilloso y me sienta flotando en las nubes todo el tiempo. No, ni mucho menos, mis momentos de bajón y frustración vienen de vez en cuando.

Pero sí he entendido que lo que más feliz me hace es escribir, y tratar de trabajar en mis novelas para mejorar cada día más. También me hace muy feliz que la gente me lea, que les guste lo que hago, por eso es tan importante para mí que me digáis qué os ha parecido mi libro. Pero entiendo que, igual que a mí me cuesta relacionarme, a otros les cuesta dejar un comentario o escribirte para decírtelo, eso no significa que no te lean o no les guste tu trabajo.

El problema está en cómo están estructuradas las cosas ahora mismo, ¿no? Si no te comentan, eres invisible, con lo cual vendes menos, si no vendes demasiado, a las editoriales no les interesas.

La cuestión es que, convertir el tema de vender en una obsesión, puede acarrear consecuencias. Lo primero para mí es el estrés, uf, me supera. Yo escribo un libro con todo mi amor, volcando en él todo lo nuevo que he aprendido, lo saco a la calle y, como todo el mundo, deseo que conecte, que la gente lo lea, que lo compre, claro que sí, esto es un trabajo, después de todo. Pero a veces nos obcecamos tanto con las ventas, las posiciones, los comentarios, que dejamos de ver todo lo demás que hay detrás de escribir y publicar. Hasta tal extremo que hay quien descubre un lado oscuro y se dedica a hacer cosas para pisotear el trabajo de los demás, también los hay que ensalzan más de lo que se merece el de otros, y un montón de prácticas más de las que no voy a hablar, nunca me ha gustado participar en este tipo de polémicas 😛

Y eso es lo que he aprendido. Hay que vender, pero nadie puede hacerte sentir que no vales como escritor en función de tus ventas, eso sí que no. Presiónate para ser mejor escritor cada día, por tener contentos a tus lectores fieles y llamar la curiosidad de los nuevos, PERO CON TUS LIBROS! escribiendo, trabajando, mejorando.

Es difícil vender, para ti y para la mayoría, que te quede claro. Date con un canto si al menos logras que los lectores que ya tenías vuelvan a confiar en ti; a los nuevos hay que conquistarlos poco a poco, sin obsesionarse, sin estresarse. Hay que seguir trabajando en eso, sí, pero creo que nunca debemos agobiarnos con la cuestión de conseguir lectores. Muchas veces podemos llegar a ejercer el efecto contrario por plastas 😛

Parece que últimamente esto de llegar a la cima (como explicaba en un post hace poco) es como una carrera de fondo. ¡Venga ya, hombre! Se necesitan años para convertirse en un profesional experto en cualquier trabajo, escribir es lo mismo. Poco a poco, amigos, sin prisas, pero sin detenerse en el camino.

Resumiendo, obsesiónate con mejorar, con escribir, con terminar tus proyectos, las ventas ya irán viniendo. Piensa que los lectores tienen millones de opciones para elegir, tienes que intentar ponerte delante de ellos para que te vean, sí, eso es muy importante, pero no puedes abandonar lo que realmente importa por lograr visibilidad. ¿De qué te va a servir que se fijen en ti miles de personas si cuando vean tu trabajo se van a sentir decepcionados?

Lo ideal es conseguir las dos cosas, ¿verdad? Ya, y ahí es donde vamos. Es difícil lograr tiempo para todo. Esto es así: si escribo, no me publicito, si no me publicito, no vendo, si no vendo las editoriales no me publican, si no me publican, soy invisible. ¡Qué mareo!

Vale, que se me va la olla. Ahora vamos a abrirnos el corazón. ¿Os cuento mi caso? ¿Por qué me cuesta tanto todo esto de conseguir visibilidad y por qué me frustro tantísimo a veces? Pues venga, yo confieso 😛

Me frustro porque me lo curro mucho, porque no es un hobby para mí, sino un trabajo. Me frustro porque trato de mejorar cada día, aprender, y me desespera que la gente no me vea, que llegue a escribir algo bueno y nadie se entere, no porque no les guste, eso sería comprensible, sino porque ni siquiera sepan que existo. Eso es FRUSTRANTE!!!!!!

Y ahora despeloto un poco mi alma y os cuento por qué me cuesta a mí. (Ay qué corte!! 😛 ).

SOY UNA PERSONA ANTISOCIAL. Punto, sin más. Rara, rara de pelotas, vamos. Ya, ya sé lo que estás pensando, que tú me conoces, que nos hemos visto en persona y no soy antisocial. Es que soy una antisocial bien integrada 😉

Y me he dado cuenta de que hay muchos como yo entre el gremio de escritores, tela marinera.

A mí me cuesta relacionarme. Mucho, de hecho.  Puedo pasarme todo el día escribiendo delante del ordenador a 40º, con los ojos rojos, resfriada, con fiebre, etc y ser más feliz que una perdiz; pero, ¿relacionarme?

Vayamos por partes…

¿Los eventos literarios? Intento acudir a todos los que estén cerca, pero muchas veces me encuentro inventándome excusas de manera inconsciente para no ir, excusas tontas que a veces me ganan y logran su objetivo: que me quede en casa. No lo hago adrede, de hecho lucho contra eso porque soy consciente de que es un problema que tengo.

Puedo parecer una persona muy extrovertida, sobre todo porque hablo por los codos, pero me cuesta horrores salir de casa. Para mí es un pequeño sacrificio, aunque pueda parecer absurdo. He de decir que luego, cuando al fin tengo perniles y salgo a cualquier evento, me lo paso genial y me doy cuenta de lo tonta que soy, pero para eso, primero tengo que salir 😛 Salir es el problema, lo asumo.

¿Que quedo contigo para tomar algo? Probablemente me caes genial, esté deseando de conocerte, lo pasemos de maravilla juntos, pero siempre, siempre, siempre, tengo que vencer un pellizco cuando alguien quiere quedar conmigo. ¡No es problema tuyo, que conste! Soy yo, que soy rara de pelotas, ya lo he dicho. Estoy mejorando, os confieso que antes siempre pulsaba el botón del “no puedo” y luego tocaba llorar y arrepentirme por haber perdido la oportunidad de conocer a alguien estupendo. Ahora ya no me pasa, de hecho, a veces creo que suelto el sí demasiado deprisa jajajaja Y es que me he propuesto no dejar ninguna oportunidad si puedo, y eso que muchas veces me he arrepentido de ir a sitios, eso también tengo que decirlo 😉

Así que, si tenemos la oportunidad de conocernos en persona, dame un toque que seguro me hará mucha ilusión, y si me presionas un poquito, mejor, probablemente lo esté necesitando.

Y hablando de confesiones… También me cuesta hablar por teléfono. Excepto con mi madre, hermanos, marido, en fin, los más cercanos. Soy de esas zumbadas (hay mucha gente con ese problema, no creáis), que cuando escuchan el teléfono sienten ansiedad y se tiran un rato pensando si cogerlo o no. ¿Ridículo? Totalmente, pero así es la mente humana a veces y yo siempre he dicho que no ando muy bien de la cabeza. Eso me pasa cuando el teléfono suena, pero tendríais que verme si soy yo la que tengo que llamar…

Tengo que repetir que es un problema mío, solo mío, y me consta que lo tengo que superar, de hecho, lo intento, pero sigo prefiriendo los mensajes 😛 (me queda mucho que trabajar).

Bueno, ya os he contado mis problemas de loca ermitaña que solo está completamente relajada en su casa y con su familia, espero haber explicado con eso el porqué a veces me cuesta ir a los sitios. ¿Comprendéis ahora un poco mejor por qué me frustro cuando me siento invisible?

Porque todo lo que hago para que me vean me cuesta el doble, como a muchos otros escritores o artistas les pasa. Somos personas introvertidas por lo general, que preferimos quedarnos en casa trabajando.

Para acabar, me gustaría sintetizar todo lo que he querido decir en este post, porque ya sabéis que se me va y me disperso 😛

  1. Me encanta conocer lectores y amigos nuevos, mi problema es salir y dejar a un lado mis miedos raros 😛
  2. Hay que vender y trabajar en ser visible, por supuesto, pero no obsesionarse. Las obsesiones pueden hacer que dejes de disfrutar de tu trabajo y es una pena si es realmente lo que deseas hacer en la vida.
  3. No dejes de lado la meta de convertirte en un buen escritor por convertirte en un escritor famoso. Nunca dejes de trabajar y aprender, si escribir es lo que realmente te hace feliz, ¡escribe jodío!
  4. Y por último, y siguiendo un consejo de una amiga escritora muy profesional, inteligente y con mucho que enseñar: haz lo que realmente te apetezca hacer. Eso me lo dijo la semana pasada, cuando yo estaba pasando por un momento raro como escritora (por teléfono, eh? soy una valiente jajaja) y desde que lo escuché lo he convertido en el punto número uno de mi decálogo sobre cómo actuar.

Espero no haberos aburrido, al final me ha salido una entrada muy larga y caótica, pero eso demuestra que es justo lo que pretendía ser: una limpieza de nudos que tenía dentro. Ahora están en Ecos de la Distancia y yo me siento mucho más ligera 😀

¡¡¡Hasta la próxima!!!

 

 

 

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5 pensamientos en “¿ME VES O NO ME VES? ESCRIBO O PUBLICITO

  1. Muy identificada contigo, la verdad. También me cuesta horrores ir a eventos cercanos aunque luego me lo pase estupendamente, y también me cuesta hacerme visible. Por eso me dedico a escribir, a seguir mejorando y a hacer lo que me gusta, porque así es como conseguiremos algo más de visibilidad, no anunciándonos por todas partes y dejando de lado la pasión por nuestro trabajo. Si nos promocionamos y no dejamos tiempo para escribir, creo que es la misma cuenta al final, ¿no? Hay que buscar un término medio…

    Gracias por esta entrada, seguro que muchos de nosotros nos vemos reflejados en ella 😉

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  2. Me he identificado mucho con tu escrito. El año pasado me desaparecí por unos 8 u 9 meses, porque no tenía tiempo para estar completamente presente. Yo sí escribo por hobby o por pura necesidad de expresar lo que encierra mi alma. Interactúo poco por este medio porque no tengo tiempo, soy profesora y cuando estoy trabajando, digo, no estoy de vacaciones, no me da tiempo para comentar mucho sobre los posts que mis compañeros escriben, me limito prácticamente a dar un “like” que tal vez me hace verme tan impersonal. Lo mismo pasa con mis escritos, los bloqueos pasan, dar un “like” y nadie comenta, me imagino que es porque yo no comento o ellos no tienen tiempo. Pues me has hecho reflexionar sobre mi presencia en esta web.
    Gracias por tu escrito.
    Un abrazo,
    Carol

    Le gusta a 1 persona

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