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LOS CONCURSOS DESIERTOS FORMAN PARTE DEL CAMINO


¡Buenas tardes, curiosos y creativos!!!

Hoy vengo por aquí con una de esas entradas no planificadas y destinadas a soltar lo que llevo en el alma 🙂

Esta tarde me gustaría animar a todos aquellos que, como yo, se presentaron al premio Titania este año. ¡¡¡Venga, gente!!! El que haya quedado desierto no quiere decir que haya tongo ni nada de eso, no seamos chungos. De acuerdo, sienta como una patada y este año ya es el tercero o el cuarto que queda desierto, pero hay que entender que 10000 euros, más la inversión de publicar, es muchísimo dinero, una editorial debe tener muy claro que ese libro va a vender. No os enfadéis, hay que ser comprensivos. Y, ya sabéis, la mejor manera para que este círculo en el que estamos dando vueltas desde hace tanto tiempo cambie es: comprar y no piratear, y comprar cosas diferentes, no centrarse solo en modas y clichés. ¡¡Somos nosotros, los lectores, los que dominamos el mercado, señores!! No culpéis solo a las editoriales 😉

También quiero recordaros que escribimos porque nos gusta, porque es lo que nos hace sentir, nos hace crecer como personas, ¡¡¡¡nos hace ser dioses!!!! Solo por eso ya merece la pena seguir con esto, por muy frustrante que sea a veces. Lo bonito sería que el mundo también nos reconociera el mérito, ¿verdad? Pero, aunque no sea así, ya contamos con la ventaja de poder crear aquello que queremos y ser felices trabajando, ¿cuánta gente puede decir esto? 😉

Por último, recordaros también que los jurados de los concursos son lectores, con sus gustos y sus personalidades; como escritores que pretendemos sacar nuestras obras a la “calle” debemos estar preparados para no gustar a todo el mundo. Puede que a estos lectores no les haya terminado de llenar tu obra, pero tal vez a los del próximo concurso sí 🙂

¡¡¡No desistáis, compañeros, no tiréis la toalla y, sobre todo, nunca renunciéis a vuestros sueños!!!! El camino de un escritor es interminable, no existe meta, la meta es seguir adelante 😉

 

 

 

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OBSESIÓN VS SENTIDO COMÚN. ¿QUÉ NOVELA ESCRIBO AHORA?


¡Hola curiosos!!

Acudo de nuevo a mi rinconcito buscando consuelo, porque parece que cuando escribo, los nudos con los que me cruzo encuentran una manera de deshacerse.

Me encuentro en una tesitura desde hace unas semanas. Terminé de escribir mi última novela en julio, una novela que me ha absorbido durante varios meses hasta el extremo de ponerme a escribir a las nueve de la mañana y no dejarlo hasta las once de la noche o más. No sé qué me pasó, la cuestión es que me enamoré de esa historia al completo y la escribí con mucho placer, renunciando prácticamente a cualquier otra cosa por ella 😛

Después de terminarla, me tomé un tiempo sin escribir, necesitaba una limpieza mental, así que me dediqué a corregir algunas cosillas.

Y llegó septiembre, el mes en el que debía comenzar un nuevo proyecto: la tercera parte de Scherzo que tantos estáis esperando.

Tengo muchas ganas de escribir esta novela. He ido acumulando muchas ideas y escenas para Danica y Jules 🙂 Pero, por algún motivo, me siento un poco rara ahora. Después de haber experimentado ese proceso de escritura casi febril, esa obsesión que se apoderó de mí, ahora me da la impresión de que voy lenta.

Supongo que es normal, porque acabo de empezar, aún hay detallitos históricos que debo estudiar, en fin, los comienzos nunca son rápidos. Pero creo que yo esperaba volver a caer en ese trance maravilloso, ¿sabéis?

Hasta aquí, no hay problema, es cuestión de acostumbrarse e ir metiéndome en la historia. El problema viene porque, desde hace unas semanas, hay otra historia que grita rabiosa y me ha obsesionado hasta el extremo de soñar con ella o no dormir en absoluto. Una historia que me lleva, inconscientemente, a buscar información a todas horas, a mamar libros, artículos, documentales… Y es tanta la información, tantas las ideas, que me desborda.

Sé que, si me metiera de lleno en esta historia, volvería a pasarme lo de la anterior, me acabaría olvidando del mundo y solo me dedicaría a ella. Sé que a veces hay que hacer caso a lo que te grita el corazón, a lo que te obsesiona, pero, en este momento, también sé que no debo escribirla.

No, no es que me esté forzando, no hay ninguna fuerza, tengo muchas ganas de escribir la tercera parte de “Scherzo”, quiero hacerlo, pero también quiero escribir la otra 😦 Y no, os aseguro que no soy capaz de escribir dos novelas a la vez, más allá de buscar datos hacer esquemas y cosas así. No, cuando me meto en la escritura, tiene que haber solo una.

Muchos me habéis aconsejado que le haga caso a la obsesión, pero, ¿cómo voy a dejar a Jules? ¡Lo necesito también! 😦

Por otro lado, esa nueva novela necesita muchísima documentación, muchas entrevistas, algunas visitas a cierta ciudad, en fin, no puedo escribirla ahora.

Y así ando, amigos. Soñando con ser capaz de escribir dos novelas a la vez con igual mimo. No, no voy a dejar la tercera parte de Scherzo, es su momento y lo sé. Solo espero que las voces obsesivas se calmen un poco para que no me hagan detenerme cada dos por tres en la escritura para ver un nuevo documental o leer un artículo que nada tiene que ver con lo que estoy escribiendo 😛

Ya os contaré cómo lo llevo. Seguro que en una semana me habré tranquilizado, metido en la historia y dejado la nueva para su momento 🙂

¡¡Gracias por escuchar, leer o lo que sea!!! 😛

 

Si has leído hasta el final, es porque tal vez te guste lo que tengo que contar. ¡Ey, quizás te gusten también mis libros!! 😀

MIS LIBROS PUBLICADOS

SER ESCRITOR TAMBIÉN IMPLICA TOMAR DECISIONES


¡Hola de nuevo!

Voy a tomar esta entrada como una especie de desahogo personal, así que no esperéis encontrar contenido muy interesante 😛

Y es que esto de ser escritor, aparte de difícil y lento, como ya dije en LA CARRERA DE ESCRITOR ES COMO UNA ESCALADA AL EVEREST, implica tener que tomar decisiones que en ocasiones pueden suponerte todo un dilema y quitarte el sueño.

No, no me han ofrecido idear el crimen perfecto ni nada por el estilo 😛 Mi dilema actual es mucho más sencillo, pero de igual modo me tiene comiéndome el tarro dos días.

La cuestión es que hay momentos en los que estás tan segura de lo que vas a hacer con tu novela, ya sea mandarla a concursos, editoriales, autopublicarla… Y, de repente, ocurre algo que te hace replantearte todo esto. En mi caso, me ha pasado con la misma novela tantas veces que ya no podría ni decir el número. Cada vez que me decidía a publicarla en amazon me surgía una propuesta editorial por ella, pero, después de esperar, jamás cuajaba, bien porque las condiciones que ofrecía el contrato no me interesaban o bien porque la editorial al final se arrepentía. Tenían sus motivos y ahí no voy a entrar, yo siempre he sido defensora de las editoriales legales, siempre os digo que no son Las Hermanitas de los Pobres, son negocios que arriesgan mucho dinero y deben estar seguros de que lo que publican va a venderse. Pero, me estoy yendo por las ramas 😛 ¡Tomar decisiones!

Supongo que si me planteo mis planes será porque no lo tenía tan claro después de todo, ¿no? O será que, en el fondo, me da miedo meter la pata y perder una oportunidad, porque si sigo adelante con mi plan de autopublicar y rechazo la última oferta que me han hecho, tal vez me esté cerrando una puerta que jamás se vuelva a abrir y quizás me arrepienta toda mi vida. (Por supuesto, no hablo de coger lo primero que me ofrezcan sea esto como sea, ¿eh? Esa es una cuestión delicada de la que os hablaré algún día, hay que tener mucho cuidadito con algunas ofertas editoriales).

En fin, ya veis que el carácter de mi entrada hoy es un poco caótico y algo deprimente, pero la verdad es que no me gustan los dilemas ni tener que tomar decisiones. Podéis reíros de mí, pero, en ocasiones como esta, me gustaría que alguien me dijera “¡haz esto!”, para así poder hacer justo lo contrario jajajaja Sí, soy rebelde, qué le vamos a hacer 😛

Y hasta aquí mi deshago de hoy. Si has llegado hasta el final, ¡muchas gracias por leer mis desvaríos!!

LOS GRANDES NO DAN LAS GRACIAS


¡¡Hola!!

Por aquí ando de nuevo, esta vez con una especie de reflexión que me ha venido y que necesitaba escribir porque hay algo preocupante que vengo notando desde hace un tiempo.

El título es contundente, ¿no? Y  probablemente el que no lea la entrada no captará el sentido sarcástico del mismo 😛

Ya comenté en mi Facebook un día que mucha gente me dice que “debo de creérmelo más porque soy buena escritora”. ¡Oye que yo me lo creo! Sé que soy buena escritora, como también sé que aún me queda un mundo por aprender, que nunca dejaré de hacerlo.

Entonces, ¿cuál es mi “problema”? Quizás que me niego rotundamente a llevar a cabo algunas prácticas que veo en otros escritores y que aborrezco. ¿Ellos venden más y tienen más seguidores? Perfecto, cada cual tiene sus medios, pero no tiene por qué tener la fórmula perfecta.

Así pues, ¿a qué viene esta entrada? A que veo que hay mucha gente que considera necesario poner una frontera entre los que pretendemos ser personajes públicos y los que consumen nuestros productos (en mi caso, mis libros). He leído muchos consejos de esos de marketing que dicen que separes tus dos “yos”, el profesional y el personal (en fin, tengo mucho que decir acerca de estos artículos sobre cómo conseguir el éxito y sobre cómo proceder, pero a eso le dedicaré otra entrada larga y extensa jejeje).

Pues lo siento, entonces, nop, no voy a comportarme como ese tipo de escritora, y espero no hacerlo nunca, aunque eso implique que la gente crea que no confío lo bastante en mi trabajo, o que no desprenda esa aura de “Ey, miradme, soy una peazo de escritora” que derrochan muchos. (Oye, muy bien por ellos, no los estoy criticando, eh? Lo que quiero decir es que a mí no me va, pero a muchos les funciona y eso es genial).

Quiero aclarar que SÍ CONFÍO EN MI TRABAJO muchísimo, de no ser así no lucharía por él y me esforzaría tanto, de eso podéis estar seguros. Pero hay algo que he tenido claro toda mi vida: el ser buen escritor, dibujante, abogado, médico, etc, no hace a nadie ni mejor ni peor persona; una cosa es tu profesión y otra tu condición de ser humano. En ese sentido, señores, todos somos iguales, ¡fíjate tú qué cosas!

Y una vez más se me va la olla y no os digo a qué viene esta entrada jajajaja Sencillo. Siempre voy a tener presente que primero soy un ser humano y después una escritora (buena, eh? que creo que lo soy, lo repito jajajaja).

Entonces, si un lector gasta parte de su tiempo (que el tiempo es igual de valioso para todos, señores, aunque cada uno lo consume como le place) en leer mis libros, o mis locuras del blog o Facebook y me deja un comentario o una reseña, yo voy a corresponderle el gesto respondiendo (hasta los que son negativos, desde luego), aunque sea con un gracias o un besito, porque todos somos importantes y todos merecemos atención.

Vale, sí, esto de las redes te hace gastar mucho tiempo, gastar, que no perderlo, tened presente que son conceptos diferentes. (Aclarar que a veces no veo todas las reseñas, si no me avisáis se me pueden escapar, eso no me hace desagradecida, sino humana, solo tengo dos ojos… de ver, que ya sé que el chiste es fácil :P).

A mí, personalmente, me molesta de una manera salvaje dejar un comentario a alguien y recibir a cambio un mísero “like”. Vale, puede pasar, una vez, dos, tres… Tal vez pilles mal a esa persona, ¡que la vida no es internet, oigan!, pero cuando esa es la forma de proceder habitual de esa persona… Nop, lo siento, eso es ofensivo.

Puedo entender que los escritores que reciben 1000 comentarios lo tengan difícil, pero tampoco creo que cueste mucho trabajo poner uno en el mismo hilo dando las gracias a los que han comentado, ¿no? ¡Llamadme loca!

Otra cosa que hago “mal” es que, cuando alguien me escribe un mensaje o un  privado, le respondo como toda persona se merece, con un mensaje o charlo un poco por chat, no me limito a poner un sticker y ya. Hay que hacer un inciso aquí, a veces hay que cortar porque hay cada espécimen por ahí… 😀 Pero no es lo normal (al menos en mi caso, aunque con algún zumbado sí que me he topado jajaja).

Por otro lado, a veces quedo a tomar algo con lectores, aunque confieso que en este caso solo lo hago cuando hay confianza (soy algo cagueta a la hora de relacionarme en persona con gente nueva 😛 ).

Cuando estoy en un evento, hablo con la gente, río, cuento cosas personales, y procuro comportarme como una más, porque eso es lo que soy, ¡eso es lo que todos somos!

Y, ahora viene lo que ha generado el título de esta entrada. Una moda “preciosa” (no sé si es moda, yo la llamaría gilipollez, si me permitís el taco 😛 ) es evitar dar las gracias cuando te hacen un cumplido por tu trabajo. ¡Eh, que los grandes no dan las gracias!, que se limitan a estar ahí en su pedestal y recibir las flores. Pues mira, NO. Eso me parece de una poca vergüenza brutal, y mucho más si todavía te estás abriendo paso en este mundo.

Esa es una norma básica de humanidad, humildad y educación: cuando te hacen un cumplido SE DA LAS GRACIAS.

Y si yo te hago un cumplido y tú te limitas a darle “like” a mi comentario, o, peor aún, lo ignoras, pues lo siento, artista, pero, por bueno que seas, conmigo has perdido puntos.

Así que, sí, por mi parte, tal vez no lo esté haciendo bien como “escritora de éxito” (lo del éxito es irónico, ¿vale?, pues no me queda na… jajajaja), pero espero estar haciéndolo bien como persona y como igual, como amiga en muchos casos, porque algo maravilloso que tiene no establecer esa frontera de la que hablaba antes, es que esos que comienzan como lectores, seguidores o curiosos, muchas veces acaban convirtiéndose en amigos, porque si te muestras tal y como eres, ellos tenderán a hacer lo mismo, y vas a descubrir un montón de gente interesante con la que trabar amistad.

Y hasta aquí mi entrada, reflexión… ¿consejo? de hoy. Espero que nadie se sienta atacado, ni mucho menos era esa mi intención, jamás hablo por nadie en concreto cuando suelto estos rollos, eso os lo puedo asegurar, yo no soy de las que van pegando tiros, ¡qué estrés!  😛

Ahora habrá quien crea que me ha pasado algo malo y que por eso escribo esta entrada, últimamente me pasa bastante, señal de que hay gente que me quiere y se preocupa por mí, lo cual es de agradecer 🙂

En fin, aclarar que no me pasa nada, que es una más de las paranoias que me vienen cuando no duermo bien por las noches jajajajaja

Para terminar este testamento moral, os dejo un gif de Mads Mikkelsen. ¿Por qué? Se preguntarán aquellos que no me conocen. La respuesta es sencilla: una imagen de Mads Mikkelsen siempre encaja, con todo, SIEMPRE ❤

¡¡¡Hasta la próxima!!!

EL ESTRÉS DE CAER BIEN


¡¡Hola!!! Hace tiempo que no actualizo, pero es por un buen motivo, estoy metida de lleno en varios proyectos y estoy siendo buena con las fechas que me pongo 😛

Sin embargo, llevo un tiempo deseando expresar algo que me roe la cabeza como un run run. Tal vez he elegido este día para escribirlo como un desahogo, porque entrar hoy a las páginas sociales es como entrar en un agujero oscuro de polémica y mal rollo.

 

Pero es que esta situación yo la llevo notando desde que comencé a publicar, y francamente, me parece tan triste…

Escribir es la cosa más bonita del mundo (para los escritores al menos debería de ser así). Nuestra vida es escribir, lo hacemos porque es nuestra pasión, porque amamos nuestro trabajo, porque creemos en él. Deseamos compartirlo, que la gente nos lea y, si conseguimos llegarles al corazón… ¡Madre mía!

Antes, (en ese época que dicen los antepasados que existió antes de la era de internet y en la que, según cuenta la leyenda, la gente solía respetar y apreciar más aquello que otros creaban), comprabas un libro, lo leías, te gustaba o no, y bueno, ahí se quedaba la cosa. Comentabas con tus amigos, lo recomendabas, o no.

¿El autor? Era ese personaje alto como las estrellas e inalcanzable, con el que conectabas, o no. Con suerte y si eras atrevido, le mandabas una carta que podía leer… o no. Y oye, no pasaba nada, ese escritor seguía escribiendo, los lectores compraban sus libros o no, los editores le publicaban si vendía, y la verdad es que a todo el mundo le importaba un pito que el tipo fuera unas sonajas o un “malafollá”, lo que realmente importaba, era lo que en verdad debería de importar: su libro, su forma de escribir y transmitir.

Hoy, en esta maravillosa época en la que internet nos da todo, todito todo (bueno o malo), contamos con la gran ventaja de tener a los autores al alcance de un clic. Más cerca que nunca a pesar de las distancia. ¡Qué maravilla!

 

Y sip, es maravilloso, salvo porque, como solemos hacer las personas con todas las cosas buenas, al final, acabamos desvirtuando lo que debería ser considerado como un avance.

Porque claro, ahora puedo escribir al autor y el autor puede contestarme. ¡Bieeeennn! Así que, le escribo a ese autor cuando a mí me apetezca o cuando pueda, claro, que tengo vida. Pero, aaaamigo, ¡que le he escrito y no me ha contestado!!!!!! ¡¡Que ni siquiera se ha molestado en abrir mi mensaje!!! O lo que es peor, el delito de delitos: ¡¡¡Que me ha dejado en visto!!!!!

Vayamos más allá, (y espero por favor que nadie se enfade). Que me ha gustado mogollón su libro y le he hecho una reseña más preciosa que todas las cosas. ¿Por qué no me comenta????? Uhmmm

Porque claro, el autor no puede tener un mal día, tener una diarrea que no le permita levantarse del retrete, estar en el súper y ver el mensaje a toda prisa y después olvidar responderlo (porque algunos son despistados, oigan), o no sé… ¿a lo mejor está escribiendo? O viviendo, quién sabe.

¡Ojo! Que este avance es maravilloso, de verdad que sí. Es increíble poder conocer las opiniones de los lectores, interactuar con ellos, vivir tus historias junto a ellos. Que el hecho de que un lector dedique parte de su tiempo a leer lo que has escrito, a escribirte, a dejarte un comentario, a crearte fichas, reseñas… Buf, eso es la releche, en serio. La de gente que se mete los currazos por amor a la literatura, sin cobrar nada, solo por placer y por amor a sus autores y libros, eso es… Es que no hay palabras, en serio.

Me gustaría ser clara y que nadie se sienta atacado, por Dios, eso es lo que menos quiero, justo porque soy la persona a la que menos les gustan las polémicas del mundo.

A donde quiero llegar es a algo que parece que cada vez se ve menos en este mundillo: respetémonos, señores. TODOS.

Un escritor escribe, trata de conectar con los lectores, debe atenderlos, claro que sí, porque no te lleva apenas tiempo responder un mensaje y ser amable con la gente, agradecer cuando te hacen un comentario, cuando te dan un consejo. Pero, el escritor es una persona. Sí señor, con sus pros y sus contras, y no puede estar en mil sitios a la vez. A veces se le puede pasar, o puede tener un mal día, eso no lo convierte en un ogro, o quién sabe, lo mismo es un ogro, pero sigue escribiendo como un dios. ¿Se merece ser vapuleado como autor por no ser simpático? No sé… Esto hay que meditarlo.

Y oye, luego está el autor que trata de atender a todo el mundo, de no meterse en líos, de estar bien con todos, pero mira tú qué cosas, que es amigo de ese tipo antipático que te dejó en visto… Uhmmm

Pues paso de leer nada suyo, que me cae gordo, ea. O, vayamos de nuevo un poquito más lejos, eh? (Y espero que nadie se dé por aludido). No me he leído su libro, o lo he hecho y no me ha desagradado, pero, como me cae gordo, le voy a plantar un comentario negativo en amazon que eso siempre jode. Sí, señor.

Y ahí tenemos a ese pobre autor que acaba de llegar al mundo como quien dice, que ve cómo los puñales vuelan de aquí para allá, que no comprende qué ha hecho uno o qué ha podido ofender al otro…

Y en ocasiones lo que desea es esconder la cabeza debajo de tierra y desaparecer de este mundillo tan maravilloso y que tanto le gusta. ¡¡Porque ama escribir, oigan, y quiere que le lean, pero no soporta los malos rollos!!

Y, lo que debería ser algo genial y digno de celebrar, se convierte en un estrés diario. ¿Cómo demostrar que en realidad soy un tío guay? Oye que escribo con pasión, que me gusta atender a mis lectores, que soy de sonrisa fácil y que la gente que me conoce dice que soy buena gente, de verdad de la buena, ¿eh?

¿Cómo te demuestro que soy un tío cojonudo????? ¿Por qué no te gusto? ¿Por qué te caigo mal????

Vale, creo que ya se me está yendo la olla más de la cuenta… Voy a resumir el mensaje de esta entrada:

¡¡¡¡¡¡RESPETO!!!!!!!!! COMPRENSIÓN, ACEPTACIÓN, TOLERANCIA.

Vamos a dejar de meter baza en polémicas, vamos a molestarnos en leer un libro antes de pretender hundirlo, y aunque no nos guste, ¿y si probamos a decirle amablemente a ese escritor lo que creemos que ha hecho mal, para ayudarlo a mejorar?

Vamos a dejar de juzgar  a las personas sin conocerlas, que ni todo el mundo es tan súper mega chachi, ni todos son tan “hioputas” (palabro granadino), que las personas, son eso, personas, con vidas. Vamos a procurar tratar a la gente como nos gustaría que nos trataran a nosotros, ¿qué os parece?

Para terminar, me gustaría aclarar que he escrito esta entrada centrada en escritores porque es lo que soy, pero creo que bien se puede aplicar al mundo de los blogueros, editores, ilustradores, organizadores de eventos, etc…

¡Vamos a dejar de tirar mierda sobre nuestra propia casa, señores! El lograr que en España se le dé a la cultura el respeto que se merece, depende principalmente de los que estamos encargados de producirla.

Y ya me callo. Por favor, que nadie se ofenda por mis idas de olla y mis reflexiones chorras. Que yo soy ese autor que quiere llevarse bien con todos, que rehúye de los follones y de los malos rollos y que lo único que desea es escribir, transmitir y llegar al lector (al que, personalmente, me preocupo de cuidar y de demostrar constantemente mi agradecimiento y mi respeto).

¡¡¡Adiós!!!!

 

 

 

 

 

 

 

¡¡He vuelto!!


¡Hola de nuevo, curiosos y creativos!
¡¡He regresado!!

Hoy vuelvo y tengo unas palabras para decir; una entrada algo rollo pero que me siento en la necesidad de hacer aunque no la lea ni Dios 😛

Este blog se creó hace muchos años ya y sus pretensiones han ido cambiando a lo largo de este tiempo. En un principio nació como un rincón en el que la gente creativa tuviera su oportunidad para expresarse; una idea preciosa que me permitió conocer e mucha gente y vivir experiencias muy gratificantes.
Con el paso del tiempo las gratificaciones fueron en descenso y el trabajo extra en ascenso. De todos es sabido que hasta las cosas más bonitas y altruistas pueden llegar a caer en picado cuando hay personas que abusan y agradecen poco.

He llegado a dejar abandonado el blog en más de una ocasión, pero siempre he acabado regresando a él, porque esos Ecos de la Distancia son como un canto de sirena para mí.
Después de uno de esos periodos de silencio que no es silencio, he decidido regresar. Los años no pasan en balde, desde luego, y muchas cosas han cambiado desde que lo inauguré, por eso, he decidido lavarle la cara, echarle crema, maquillarlo y, sobre todo, ponerlo a dieta 😛

Yo he cambiado, mi situación también, ahora soy autora. He intentado llevar un blog personal, pero la verdad es que me aburrí 😛 Sin embargo, Ecos de la Distancia es otra cosa… Ecos ha seguido creciendo a pesar de mi abandono. Se ha ido haciendo mayor y grande y yo me siento culpable de haberlo dejado solo, como el monstruo de Frankenstein, sin guía ni cariño.
Pero estoy dispuesta a enmendar mi error. Eso sí, esta vez, no hay “grupo”, si es que alguna vez lo hubo. El blog es solo mío, como el anillo de poder, con la asistencia de mi Luis que es genial y un genio, y de mi hija Rebe Chan (cuando a ella le apetezca).

¿Qué quiero decir? No voy a publicar los trabajos de otros, no voy a currar por otros, no voy a asumir los marrones de otros. ¿Radical? Supongo que sí, pero en esta nueva etapa he decidido apartar todo lo negativo que me hizo abandonar un blog tan fantástico. Que sí, que sí, que la mayor parte del tiempo fue maravilloso, lo reconozco y lo agradezco, pero ya sabéis cómo suelen ser las cosas, cuando hay una pequeña minoría que hace daño, se tiende a olvidar lo bueno y recalcar lo malo.

En cualquier caso no vais a notar el cambio, y si lo hacéis espero que sea para mejor. Otra cosa, Ecos de la distancia pasa a partir de ahora a engullir mi blog de autora, (imposible llevar dos blog :P).
Por lo demás todo seguirá más o menos la misma línea: seguiré publicando post que crea os puedan resultar interesantes, leyendas, curiosidades, reseñas… En definitiva, seguirá siendo una ventana a la cultura y al entretenimiento, pero lo haré yo: sin exigencias, sin presiones, solo haré lo que realmente me guste y me apetezca hacer y cuando me apetezca. Ecos de la distancia pasa a ser mi lugar en las nubes, mi rincón de evasión.

Y mi rincón de evasión tiene las puertas abiertas para todo el que quiera pasarse; para los que lleváis con él desde el principio, para los que os habéis unido con los años, para los que le habéis hecho compañía mientras crecía solo y, por supuesto, a todos los nuevos que deseen formar parte de Ecos de la Distancia.

Quiero acabar dando las gracias por esas casi 700 visitas diarias, por esos 1700 seguidores, por esos comentarios y mensajes… ¡Gracias, gracias, gracias, por mantener mi rincón a punto, por mantenerlo vivo y ayudarlo a crecer!

¡He vuelto!!

ESTEFANÍA JIMÉNEZ