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BRUJAS, SU ORIGEN E HISTORIA (2º PARTE).


¡¡Hola curiosos y creativos!! ¿Qué tal habéis comenzado el año? Yo, como cada año, con ganas de hacer un millón de cosas. El problema es que las ganas se van aplacando con el tiempo 😛

En cualquier caso, vamos a aprovechar el momento 😉

Hoy os traigo un nuevo post sobre brujas, completando el que publiqué hace un tiempo, ya que parece que os ha gustado bastante 🙂 ¡Allá vamos!

BRUJAS, SUS ORÍGENES E HISTORIA PARTE 1

 

Continuamos la historia de la brujería hablando del antiguo Egipto, donde la magia se encontraba en los nombres, las palabras y los sonidos. El Faraón gozaba de un gran poder mágico pues Horus, hijo de Osiris, se lo prestaba para reinar con justicia y proteger a su pueblo.

Por cierto, os recomiendo mucho mi última lectura: El Faraón, de Pauline Gedge, publicada por editorial Pàmies en España. Trata sobre la historia de Akhenaton y, si queréis saber a qué me refiero con esto del poder de los nombres y las palabras, ahí encontraréis el mejor ejemplo 😉

En Grecia se celebraban los Misterios Eleusinos, ritos de iniciación anuales a las diosas agrícolas Deméter y su hija Perséfone (podéis leer el mito de Perséfone que publiqué en Ecos de la Distancia AQUÍ). Estos ritos se celebraban en época de cosechas en la ciudad de Eleusis, cerca de Atenas. En estos misterios aparecía la idea de un mundo inferior y de la vida tras la muerte (haciendo alusión al rapto de Perséfone).

Ciertamente en las antiguas Grecia y Roma la magia era una creencia bastante extendida. Los augures romanos eran funcionarios del estado y se encargaban de la magia benéfica. La magia maléfica, por el contrario, era perseguida y castigada.

Son los autores clásicos como Ovidio, Horacio o Teócrito los que nos dan la imagen de las hechiceras malvadas capaces de transformarse en animales, volar por las noches y practicar magia maligna en su beneficio propio o por contrato.

Hécate

 

Con respecto al cristianismo, resulta curioso ver cómo, aunque la persecución de las brujas fue terrible durante la Edad Media, con anterioridad la Iglesia aceptaba las ceremonias populares de carácter pagano pues consideraba que no se oponían al cristianismo. Era difícil luchar contra estas ceremonias ya que se llevaban realizando desde siempre, por lo tanto, la Iglesia decidió cristianizarlas. De esta manera, los ritos cristianos tuvieron que convivir con los paganos, y esta confusión de lo sagrado y lo profano fue algo que duró hasta muy entrado el s. VII.

Sin embargo, poco a poco el cristianismo fue ganando terreno a lo largo de Europa y los antiguos paganos fueron sustituyendo sus amuletos por crucifijos. 

Sin embargo, siguieron existiendo las curanderas que lo sabían todo de las hierbas y los festivales para celebrar cada estación del año y pedir por la fertilidad y la abundancia de las cosechas. Pero llegó el día en el que todo esto se consideró una amenaza para la religión católica y a aquellos que seguían celebrando estas prácticas comenzó a considerárseles brujos. Aquí comienza la famosa caza de brujas en la que todo aquello que supusiera una amenaza para la supremacía de poder de la Iglesia era erradicado y «purificado» en la hoguera.

Relicarios en la iglesia de San Pedro, Ayerbe (foto de Wikipedia).

Al perder sus ancestrales amuletos, la gente comenzó a venerar reliquias sagradas: cruces, cabellos de santos, esquirlas de la cruz de Cristo… Parece obvio que la necesidad de creer en la magia y los amuletos era demasiado fuerte para ser erradicada del todo.

No obstante, a pesar de que la Iglesia se empeñara en borrar todo lo que pudiera hacerle alguna sombra, las creencias y costumbres populares continuaban existiendo.

En esta época se llegaron a publicar varios tratados como el “Malleus Maleficarum” (El martillo de los brujos), escrito en 1484 por dos frailes dominicos, Jakob Sprenger y Heinrich Kramer.

En plena lucha de poder entre Catolicismo y Protestantismo, las brujas y las prácticas demoníacas aparecían en todos los rincones. Sus conflictos fueron excusa suficiente para dar lugar a una terrible e injusta masacre excusada con la famosa «caza de brujas».

Los campesinos habían mantenido los antiguos cultos durante la Edad Media y ahora eran cazados y quemados bajo la acusación de ser brujos. La misma suerte corrieron muchas personas de letras y ciencias que hablaban de cosas impensables para el orden que la Iglesia quería imponer.

Un buen ejemplo de ello son los estudios de Paracelso, que usaba pociones con sus pacientes y creía que el médico no solo debía tratar la parte del cuerpo enferma, sino que debía restaurar el equilibrio de la salud en toda la persona.

Fue una terrible época en la que se quemaba a personas inocentes debido a la obsesión por la brujería y la adoración a Satanás, especialmente a mujeres. La gente era denunciada por sus propios vecinos o familiares que utilizaban falsas acusaciones para librarse de ellos o bien, porque al ser capturados y torturados deseaban acabar cuanto antes con los tormentos a los que estaban siendo sometidos y confesaban cualquier cosa que el inquisidor quisiera escuchar. La caza se convirtió en un círculo vicioso.

 

En mi novela Aquel diciembre podéis encontrar un claro ejemplo de esto que os cuento. También podréis conocer un poco más sobre la historia de los moriscos, que también fueron considerados una amenazada, llegado el momento, y que, tras muchas luchas y sangre derramada, acabaron siendo expulsados de España.

 

 

Hay que apuntar que, a partir del s.XVI, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y el auge de las conquistas y posteriores colonias, volvió a tenerse en cuenta a los alquimistas. ¡Se necesitaba oro!

Pero esa es otra historia y os la contaré en otra ocasión 😉

 

Espero que os haya gustado 🙂  Seguiré con la historia de la brujería en futuras entradas, siempre que siga generando vuestro interés, claro 😉

 

Si te ha gustado, tal vez te interese conocer mi trabajo. Puedes acceder a la información sobre mis libros publicados AQUÍ o pinchando en la imagen.

BRUJAS, SUS ORÍGENES E HISTORIA (1ª PARTE)


¡¡Buenas tardes!!

Hoy os traigo una entrada de las que me gustan, de las que hablan de cosas curiosas y misteriosas. En verdad  no es un artículo nuevo, esta entrada ya estaba en el blog desde hace mucho, pero ahora la he rescatado, corregido y reestructurado en entradas más cortitas y amenas de leer. He decidido hacer eso con todas las entradas con más éxito del blog, porque hay mucha gente nueva por aquí y yo he cambiado mucho desde que Ecos de la distancia se creó, así que… ¡Renovarse o morir!

Como se acerca Halloween, y sabéis que me encanta, he decidido comenzar por esta. Espero que os guste.

Para aquellos que me preguntáis por las fuentes os comento que toda la información la he sacado de la red, de muchos blogs y webs y también de la gran cantidad de libros que tengo sobre el tema 🙂 Yo solo me limito aquí a hacer un pequeño resumen de aquello que más me ha llamado la atención. Si alguna información es equivocada, os animo a participar y sacarme de mi error 😉

¡Comenzamos!

Las brujas han tenido una gran importancia en el folclore y han suscitado a lo largo de los siglos fascinación y terror en igual medida. También en la actualidad, a pesar de que la lógica nos diga que las brujas son “creaciones” de las personas para buscar la causa de sus males y desgracias. De siempre se han relacionado los oscuros periodos de carencia y desgracias con la aparición de la brujería y los espíritus a los que adorar y servir.
Curiosamente, y contrario a lo que muchos creen, la idea de la brujería no apareció en la Edad Media, aunque es cierto que, a quien más y a quien menos, al hablar de brujas, le viene a la cabeza la caza, la Inquisición, hogueras, sótanos húmedos y llenos de instrumentos de tortura… Sin embargo, la brujería ya existía en la prehistoria.
Antes de la aparición de la religión cristiana, el hombre adoraba al cielo, la luna, los bosques, el sexo y los antepasados. Todo en el mundo estaba poseído de un espíritu benévolo o malvado. Ya desde el comienzo de la humanidad ha existido el miedo a la muerte, lo que dio lugar a la necesidad de creer en la continuidad de la vida más allá.

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El aquelarre, Goya

Así nació el dios cornudo, aquel que sería el dios Lug de los celtas, el Pan de los griegos, o el archiconocido Satanás de los cristianos. Y aun así, todos estos dioses son “jóvenes”, teniendo en cuenta que ya en la cueva de Ariège en Francia, puede verse una pintura representando a un dios cornudo, perteneciente a la cultura magdaleniense (al parecer la pintura es de hace unos 12000 años).
Este dios personificó a la muerte, lo tenebroso, la guerra, lo masculino. Y él dio lugar a la aparición de su antítesis: la representación femenina, la diosa de la fecundidad, fuerza creadora y regeneradora. Ella es la compañera del Cornudo y se aparea con él para dar forma al mundo. El culto a esta pareja de dioses consistía en representar su unión sexual y glorificarla.

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En estas primitivas comunidades se empezó a hacer una división entre los líderes religiosos: observadores de las estrellas, curanderos, profetas… Conocían los secretos de las raíces y las plantas para curar enfermedades y tratar cuestiones como la esterilidad, impotencia, etc. Debían mantenerse en contacto con los espíritus, y con las fuerzas de la naturaleza, de este modo aseguraban la protección para los suyos así como la fertilidad de sus mujeres y sus tierras.
La mujer era parte fundamental de la comunidad, y las diosas madres eran veneradas y adoradas. Sin embargo, con el transcurso de los años, se produce un giro radical, los hombres someten a las mujeres y las antiguas diosas acaban siendo diosas sumisas, esposas de los nuevos dioses guerreros.
Pero el culto a las diosas madres siguió activo, si bien oculto y secreto. Ellas aparecerán siempre como una deidad creadora de vida.

Esta es la figura que me gusta identificar con las brujas y a la que siempre he admirado: aquellas personas que conocían las plantas, las piedras, el cielo, el mar… Fue a ellas a las que quise rendir mi peculiar homenaje en “Aquel diciembre”. Tanto Diego, el protagonista, como su madre y su hermana, conocían los secretos de la naturaleza y, en el siglo XVI, en Granada, ese gran don debía mantenerse oculto.

 

 

Ninguna religión monoteísta fue capaz de destronar a las diosas madre. Ni Atón, ni Jehová, ni Ahura- Mazda; Isis, Anahita, Ma, Asarté entre otras siguieron siendo adoradas, especialmente por los campesinos, dependientes de la naturaleza y la tierra.

 

 

Los que habéis leído mis libros sabéis que esto de las diosas mujeres es algo que me fascina. Así, podéis encontrar una versión muy especial de Sejmet, la diosa leona de la mitología egipcia, en “El lamento del chacal” 

 

Y, cómo no, también podréis encontrar algunos datos curiosos sobre Morrigu, la diosa celta de la muerte y la destrucción, en la trilogía “Scherzo”.

 

¿Os habéis dado cuenta de una cosa? En definitiva, tanto Sejmet como Morrigu, son la misma diosa interpretada por culturas distintas 😉 Si queréis que os hable algo más sobre ellas, solo tenéis que pedírmelo en los comentarios 😉

Y hasta aquí la entrada de hoy. En la próxima os contaré un poquito sobre la brujería en las distintas civilizaciones. Espero que os haya gustado.

Y, ya sabes, si sientes curiosidad por mis libros publicados, podrás encontrar toda la información AQUÍ o pinchando la imagen. También puedes descargar, completamente gratis, mi novela breve: “Deseos”.

ASMODEO, UN DEMONIO Y PERSONAJE INSPIRADOR :)


¡Hola, creativos y curiosos!!

Hacía tiempo que quería escribir esta entrada porque me gusta documentar un poco esos personajes que me han servido de inspiración para mis libros.

Hay pocos que me hayan tocado tanto la fibra como Asmodeo, tanto, tanto me la tocó, que no pude evitar darle un protagonismo especial y una preciosa historia de pasado en “Finale Appassionato”. Si ya en “Preludio” se nos presentaba como un poderoso rival, creo que en Finale es la pieza clave para darle a esta saga el final que se merecía 😉

Antes de nada, me gustaría aclarar, una vez más, que yo no soy experta ni estudiosa de nada, solo curiosa 😛 Muchos de vosotros me escribís pidiéndome datos más detallados de las entradas que publico en Ecos de la Distancia y, la mayoría de las veces, no os puedo ayudar. Yo solo me limito a escribir mis entradas con la información que puedo recopilar de webs y libros que consulto. Para eso que me pedís haría falta un trabajo de investigación y yo no me dedico a eso, como os digo, solo me gusta curiosear y saber cosas nuevas, dar respuesta a las preguntas que me surgen.

Ahora sí, ¿hablamos un poco de Asmodeo?

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Conocido por diversos nombres. Yo aproveché en “Finale Appassionato” uno en concreto, Chammadai, para referirme a su nombre como ángel, aunque en realidad no es más que otro de los nombres dados a este demonio.

Según el Libro de Tobías, Asmodeo se encaprichó de la hebrea Sarah, hija de Raquel, y por ello, cuando ella contraía matrimonio, él asesinaba a sus esposos antes de que estos llegaran a consumar el matrimonio (no tenía mala leche el tío ni ná 😛 ). Hasta siete veces le hizo esta faena Asmodeo a Sarah.

Tobías estaba destinado a ser su octavo esposo (si eso no es ser valiente…), pero el joven contaba con la protección del arcángel Rafael, que le reveló cómo librarse del demonio.

Así, tras tres días de continencia sexual, Tobías debía coger un brasero y poner sobre sus brasas el hígado y el corazón de un pescado. Asmodeo odiaba los peces, porque le recordaban a Dios al cual despreciaba.

La treta de Tobías dio resultado; no pudiendo soportar el humo, Asmodeo huyó a Egipto, donde fue atrapado por Rafael, que lo ató para evitar que escapara.

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Asmodeo también aparece en el Talmud (obra que recoge las principales discusiones rabínicas sobre leyes, tradiciones, leyendas, historias… hebreas). Según esta obra, Salomón atrapó a Asmodeo, lo encadenó y le obligó a ayudarlo a construir su templo; también se dice que le otorgó el secreto de la piedra chamir o samir, que cortaba metales y piedras.

Existen otras leyendas, una de ellas egipcia, en la que Asmodeo aparece como una serpiente, en absoluto maléfica. Pero su forma de serpiente también se identifica con la serpiente que tentó a Eva, y por ello en muchos textos de dice que fue Asmodeo, y no Satanás, el culpable del pecado original. También se le atribuye haber sido amante de Lilith, la supuesta primera esposa de Adán según algunas creencias (ahora vendrá el troll más cristiano que Cristo que siempre me comenta para insultarme cuando escribo cosas así, ¡hola, troll!).

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Esta cuestión de Asmodeo como amante de Lilith y manipulador de Eva me dio la idea perfecta para mi propio Asmodeo en “Finale Appassionato”. No voy a decir mucho más, porque hasta con los nombres podría hacer spoiler 😛

Según la demonología, Asmodeo es demonio de la lujuria y muy poderoso en el Infierno. Su apariencia es terrorífica, con tres cabezas: una en forma de ogro, otra de toro y la tercera de carnero, tiene cola de serpiente y patas de ganso ( un primor de los primores, vamos 🙂

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Otorga el anillo de las virtudes, es matemático, astrólogo, astrónomo, etc, además de maestro en las artes artesanales.

Se dice que formaba “equipo” con Belial, Gaap y Beleth, y que todos ellos fueron apresados por Salomón, cosa que, como ya sabéis los lectores de la saga “Scherzo”, también refiero (y aprovecho) en mis libros 😛

Creo que una de las leyendas más atractivas de Asmodeo es la que le atribuye la paternidad de Merlín. Aunque en algunos textos su padre sería un íncubo; pero esa es otra historia que me gustaría contar en otra ocasión (sí, me he copiado de la Historia Interminable, pero ¿a que he quedo genial?).

Y hasta aquí mi entrada sobre este demonio que me dio para una saga. Espero que os haya gustado. Si queréis que escriba una entrada sobre algo en concreto, algo que os produzca curiosidad u os apetezca saber, solo tenéis que decírmelo y haré lo que pueda 🙂 En principio seguiré contándoos de dónde saco las ideas para los libros que voy publicando.

¡Hasta la próxima!

 

Si te ha gustado esta entrada, tal vez te gusten mis libros, ¿no? 😉 Puedes echar un vistazo a mis títulos publicados y dónde conseguirlos AQUÍ. También puedes descargarte gratis mi novela corta DESEOS.

 

 

Navidad checa II: Costumbres y tradiciones.


¡¡Hola de nuevo!!

Tengo que comenzar esta entrada diciendo que, después del atentado del lunes contra el mercadillo de Navidad en Berlín, y la triste coincidencia con mi anterior entrada, me quedé un poco tocada y se me fueron las ganas de seguir contándoos cosas sobre la Navidad en la República Checa.

Por fortuna he recapacitado sobre esto. Dejar de hacer cosas que nos gustan sería como darles un triunfo más a los que creen en el terror como medio de conseguir las cosas. Puede que yo sea un pequeño granito de arena, pero muchos millones de granitos hacen todo un desierto (o una playa 😉 ).

Dicho esto, hoy os traigo algunas costumbres checas que se llevan a cabo en esta época, son de esas curiosidades con tradición que a mí personalmente me encantan.

Lo que más me gusta de la época navideña son sin duda los prolegómenos, es decir, todos los rituales y costumbres previas a la noche del veinticuatro de diciembre.

Una muy popular en la República Checa es la llamada Barborka. El día cuatro de diciembre, día de santa Bárbara, las muchachas solteras cortan una rama de un cerezo de al menos diez años. Si esta rama florece el día de Nochebuena significa que al próximo año encontrarán novio.

Aunque hay otra forma más rápida para saber si una chica va a casarse o no próximamente. El día de Nochebuena se coloca de espaldas a la puerta y lanza una zapatilla por encima de su cabeza. Si esta cae con el talón de cara a la puerta, significa que se quedará un año más en casa. Si por el contrario es la punta la que señala la salida, la joven pronto dejará la casa de sus padres 😛

Otra costumbre preciosa es la de hacer un barquito con la cáscara de una nuez y ponerlo a flotar. El tiempo que tarde en hundirse y la forma en la que flote, determinará tu suerte y salud durante el año. No puedo evitar imaginarme a Hana con un Vlad ilusionado partiendo nueces y poniendo las cáscaras a flotar en un cuenco 😀

Y, cómo no, ¡¡¡tenemos a San Nicolás!!!!

A partir del día cinco de diciembre, San Nicolás, con un hábito de obispo, recorrerás todo el país en la compañía de unos personajes curiosos: un ángel y un demonio.

Pasearán en procesión por las calles, arrastrando cadenas y haciendo ruido para avisar de su presencia e irán casa por casa para preguntar a los niños qué tal se han portado, aunque ellos tienen su propio registro, quieren escuchar lo que el niño tiene que decir 😉 Estos se preparan poesías y canciones para deleitar al santo y obtener su recompensa.

Si el pequeño ha sido bueno durante el año, San Nicolás le dará un regalito, generalmente chocolatinas o golosinas; si por el contrario fue malo, solo le dejará una patata o un pedazo de carbón. El demonio estará allí para asustar a los niños, mientras que el ángel tratará de interceder por él con San Nicolás.

A pesar de ser criaturas mágicas, hay ocasiones en las que no les da tiempo a presentarse en persona en las casas, pero no pasa nada, porque si el niño cuelga un calcetín en la ventana San Nicolás le dejará su regalito.

Por supuesto, como la curiosidad me puede con estas tradiciones, he buscado de dónde viene la costumbre 😛 Al parecer el mito se basa en san Nicolás de Bari, un obispo del siglo IV, del que se dice que tenía especial cariño por los niños a los que siempre les estaba ofreciendo pequeños regalos. También se dice que regaló a unas chicas muy pobres bolsas con monedas de oro para que pudieran ofrecer una dote para casarse. Cuenta la leyenda que como lo hizo en secreto, tuvo que entrar por la noche a través de la ventana de la casa de las muchachas para dejar su regalo, de ahí el origen de la tradición actual.

Os animo a que leáis la historia de este santo, al que también se le atribuyen varios milagros, porque es muy interesante. No os la cuento entera porque no quiero aburriros con una entrada muy larga.

Pero no me gustaría irme sin hacer mención a que San Nicolás también tiene claras connotaciones paganas y paralelismos, por ejemplo, con el dios Odín. No me voy a poner cansina con lo de las leyendas paganas, que ya sabéis que me pierdo :P, solo hacer hincapié en que hubo un tiempo en el que la Iglesia quiso acabar con esta tradición… Por algo sería 😛

¡Pronto es Nochebuena!!! ¿Habéis sido buenos? Nos vemos en la próxima entrada 😉

Navidad Checa I


¡Hola de nuevo, gente curiosa!

Navidad,  Navidad… ¡Cómo me gusta la Navidad! ¿Y sabéis qué es otra cosa que me encanta de esta fiesta? Saber cómo la celebran en otras partes, ¿a vosotros no os da curiosidad? ¿Qué os parece si en estas fiestas hacemos un viaje virtual?

Y… ¿Dónde podemos ir?

Bueno, ya que he conseguido despertar vuestra curiosidad por la República Checa con “Scherzo” y “Preludio”, ¿qué os parece si os llevo allí a pasar la fiestas? ¿Queréis saber cómo celebraban la Navidad Václav, Aileen, Asher, Hana, Danica y Jules? ¡Pues seguidme! 😉

En la República Checa hay una gran tradición de mercadillos y bazares y, como podéis imaginar, los que se instalan en Navidad son los más bonitos de todos.

En Praga encontraremos los más importantes en la Plaza Wenceslao y en la plaza de la Ciudad Vieja que permanecerán abiertos desde el uno de diciembre hasta el uno de enero.

Hay cositas para todos los gustos, aunque a mí personalmente me fascinan las cosas que se hacen con madera, no solo las típicas e impresionantes marionetas checas, sino también los juguetes, collares y los  adornos navideños tallados. Son también muy famosas las figuritas hechas con hojas de maíz o paja.

El placer de las compras se incrementa con los puestos de dulces típicos, castañas, mazorcas y bebidas calientes como el ponche o el aguamiel. ¡Y qué decir de esos puestos de salchichas gigantes y baratísimas!!! Ay, Señor, el olorcico te acompaña durante todo el paseo, en cualquier época del año, torturando tus tripas cruelmente hasta que caes en la tentación. Con una Pilsner Urquel, mucho mejor 😉

La iluminación, los árboles de Navidad, los pesebres… Y cómo no, ¡conciertos! Ya sabéis que Praga es ciudad de música, por algo nuestro Václav se instaló en ella buscando fortuna 😉

Si ya de por sí es bastante común ir paseando por Praga y que se te acerque alguien con publicidad de un concierto en alguna iglesia, podéis imaginar en Navidad. Certámenes de música clásica, villancicos tradicionales… ¡Una maravilla para los melómanos como yo!

Además de los árboles, los nacimientos o los calendarios de adviento, los checos tienen las coronas de adviento, entretejidas con ramas verdes y decoradas con piñas y cintas, pueden llegar a ser auténticas obras de arte.

En la corona se colocan cuatro velas que representarán cada domingo del adviento; en cada uno de ellos se irá encendiendo una de las velas hasta que el último domingo arden las cuatro velas, una preciosidad. Lo que simbolizan estas llamas en aumento es la proximidad del nacimiento de Jesús, aunque hoy en día es una tradición más, seas o no cristiano.

Y por hoy lo dejo aquí, que no quiero cansaros, mañana os contaré más cositas, como la tradición de las Barbokas, o la leyenda de San Nicolás y el diablo, que me encanta. Si os ha gustado esta entrada, ¡estad atentos! ¡¡Adiós!!!

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Nota: Las fotos y gifs usados en esta entrada no son de mi propiedad, sino que las he cogido de internet. Si alguien siente que he violado sus derechos de algún modo, por favor que me lo diga y las retiraré inmediatamente.