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TERAPIA DE ESCRITORAS. LOS GÉNEROS


¡¡Hola, curiosos!!!

Hoy quería hablaros de la nueva iniciativa de mi compañera Verónica Cervilla en su web. Se trata de un espacio para mujeres escritoras, en el que algunas compañeras de letras hablamos sobre nuestras experiencias y opiniones en torno a un tema que seleccionamos previamente.

La primera entrega ha resultado una experiencia muy curiosa, porque, a pesar de las diferencias de cada una de las participantes, coincidimos todas 🙂

En esta ocasión hablamos de los géneros literarios, de ese engorro tan terrible que supone ponerle etiquetas a tus libros.

Podéis leer las dos entradas completas aquí ¿POR QUÉ TENGO QUE PONERLE ETIQUETA A LO QUE ESCRIBO?

Tengo que comentar una cosita o reviento. Hasta hace muy poco debo confesar que, aunque había escuchado mucho sobre el machismo en este trabajo, había sido afortunada y nunca me había topado de lleno con él. Lo he hecho ahora, a raíz de este proyecto. La idea de Verónica es que las mujeres hablen sobre algunas de las dificultades con las que se encuentran en su carrera, pero hubo alguien en Facebook que se ofendió terriblemente porque se hubiera creado un espacio solo para mujeres. Acabó resultando ser un energúmeno bastante misógino que daba por sentado, según algunos comentarios, que todas las mujeres escribimos lo mismo y que necesitamos consejos y guía de perros viejos y machos como él. En fin, señores, no le voy a dar más “fama” a este troll, solo quería hacer referencia a que sí, por desgracia, hay machismo en este mundo.

Sin más, os dejo por aquí mi participación en este proyecto, aunque os recomiendo que entréis a leer la entrada completa, pues los aportes de mis compañeras son muy interesantes 😉

 

¿POR QUÉ TENGO QUE PONERLE GÉNERO A LO QUE ESCRIBO?

¡Ay, los géneros! Esa manía que tenemos las personas de poner etiquetas a todo.
Para mí siempre han sido como separar la ropa de la colada. Lo negro, lo blanco, ¿y lo gris? ¡Horror, una camiseta blanca y negra! Por fortuna se inventó el detergente de color, ¿no?
En el caso de la literatura, tratamos de solucionar el problema de la etiquetas creando subgéneros (creo que pronto habrá más subgéneros que libros). Yo escribo romántica, pero también fantasía, histórica, misterio, thriller… ¿Imagináis el dilema cuando alguien me pregunta sobre lo que escribo?
La respuesta parece sencilla: ESCRIBO LIBROS. Puede que hoy me apetezca escribir una historia de amor y mañana una de crímenes o de fantasía… ¿Y si me da por escribir todo junto? ¿Cómo lo clasifico?
Los géneros pueden ayudar en bibliotecas y librerías —no puedo decir que no sea necesario poner una etiqueta a un libro—, pero la parte negativa de la cuestión es la forma en la que nos condiciona a los escritores y limita nuestro público.
Según mi modo de verlo, es esa ofuscación por clasificar todo por géneros lo que provoca la falta de originalidad y que un libro sea predecible desde la primera página, cosa que cada vez pasa con más frecuencia, por desgracia. Los géneros van ligados a unas pautas a seguir con respecto a la trama, el desenlace, el final… Es como recitar la tabla de multiplicar. Si seguimos esas «normas» al pie de la letra, cada vez habrá menos lugar para las sorpresas y los finales inesperados
Los géneros pueden llegar a ser un gran bache en el camino del escritor. Meter un libro dentro de una etiqueta concreta puede limitar su público. «Tal vez podría gustarme, pero como es romántico y yo solo leo fantasía…». (Por poner un ejemplo de lo que quiero decir).
Podría parecer que lo ideal es eliminar las etiquetas y pasar a ser, sencillamente, escritores, no «escritores de…», solo escritores. La realidad es que todo es difícil en este mundo, amigos. Sin géneros, nuestros libros estarían abiertos a un público más amplio, sí, pero conseguir lectores es complicado incluso poniendo límites. ¡Imaginad cómo sería tratar de llegar a todo el mundo en general!
Entonces, ¿existe solución? Por supuesto: obtener una marca personal fuerte, que lo que realmente nos clasifique sea nuestro nombre; es decir, que el lector confíe tanto en nuestro trabajo que esté dispuesto a escogerlo sin necesidad de saber «su género». Esa debería de ser la meta de todo autor: no solo conseguir lectores, sino dejar huella en ellos para que vuelvan a elegirnos a nosotros de entre todo el mar de escritores.
Por supuesto, esto es algo que se consigue con constancia, mucho trabajo y paciencia; al final, tu marca personal será tu «detergente de color» para resolver el problema de los géneros 😉

vcervilla.com (¿Por qué tengo que ponerle etiqueta a lo que escribo? Primera parte).