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“EL LAMENTO DEL CHACAL”, UNA HISTORIA QUE VOLARÁ DEL CAJÓN A AMAZON


¡¡Hola de nuevo!!

Hace un tiempo os contaba que había comenzado a escribir una nueva novela y os dije que iría hablando de su evolución. Pues bien, tuve que dejarla aparcada un tiempo, aunque la he vuelto a retomar desde esta semana pasada, así que pronto os seguiré contando.

El motivo por el que la dejé un tiempo en pausa fue para reescribir una vieja novela que llevaba esperando en mi cajón mucho tiempo ya. Se trata de “El lamento del chacal”, la primera parte de la que será una trilogía llamada “Habitando la eternidad”.

Esta novela ha sufrido doscientos mil cambios desde su primer borrador; ha estado esperando escondida su oportunidad y de repente he considerado que su oportunidad es YA. La vida es muy corta para seguir esperando oportunidades.

Así que sí, amigos, como ya dije en mi Facebook hace tiempo, me lanzo a la autoedición, porque hay títulos que quiero sacar por mí misma y disfrutar de todo el proceso.

Tal vez estas historias no sean muy comerciales, sobre todo dentro del género romántico que es donde yo más me muevo, pero escribir fantasía y paranormal es un placer al que no estoy dispuesta a renunciar jamás, venda o no 🙂 Escribir siempre debe ser algo divertido y que disfrutes; las historias que tengas en la cabeza dando voces son las que se deben de plasmar, y si da la casualidad que esa historia solo te gusta a ti, pues aun así habrá merecido la pena, porque mientras la has estado escribiendo, habrás hecho algo que te gusta y disfrutas.

Así pues, en breve (muy breve) estará a vuestra disposición la que fue mi primera novela escrita. Se trata de una historia de amor entre una diosa y un soldado, en una época difícil en la que Egipto estaba siendo amenazado por un invasor muy poderoso: el pueblo hicso.

Fantasía y mitología entretejidas con realidad e historia. En el lamento del chacal se mezclan romance, sexo, guerra, batallas, misterios, traiciones, aventuras, mitos, leyendas, historia… Como veis una novela compleja que espero que os guste tanto como a mí 🙂

La preciosa portada corrió a cargo de mi marido, el mejor ayudante que una escritora podría tener. La dibujó él mismo, para el que se lo pregunte 😉 Eso sumado al trabajo de corrección, maquetación y la paciencia divina que tiene conmigo 😛

 

No tengo mucho más que contaros por ahora, solo que pronto os anunciaré cuándo estará a la venta y el link, por supuesto 😀

Esta es la sinopsis, espero picar vuestra curiosidad 😉

Ellos eran atlantes, los seres más evolucionados sobre la tierra, pero sus ansias de poder provocaron la destrucción de su gran imperio. No obstante, el hundimiento de la Atlántida no logró erradicar el orgullo y la soberbia.

Seth tiene sus miras puestas en Egipto, la tierra que los cobijó y los convirtió en dioses; pero no es la ambición lo que mueve al dios del desierto y el caos, sino el resentimiento y los deseos de venganza.

Iris, conocida por los hombres como Sejmet, diosa de la guerra, luchará para evitar que se repitan los errores del pasado. Sin embargo, su inmortal percepción de mundo cambiará al conocer a Khamuni, un astuto prófugo ansioso por demostrar su valía.

En un tiempo difícil para el amor o la amistad, el destino unirá a Iris y a Khamuni más allá de la guerra, la muerte e incluso la propia eternidad. 

 

RAMSÉS II, EL GRANDE


"RAMSÉS"- LUÍS M. FUILLERAT

Hoy, para acompañar a este extraordinario dibujo, me gustaría hablaros de uno de mis personajes históricos favoritos: Ramsés II, cuyo reinado fue muy largo y el más esplendoroso, a caballo entre la real heroicidad y la leyenda antigua.

El reinado de Ramsés II posiblemente sea el más prestigioso de la historia egipcia tanto en el aspecto económico, administrativo, cultural o militar. Gracias a la gran cantidad de archivos, inscripciones y restos arqueológicos que se conservan relacionados con su persona, se conoce relativamente bien este periodo histórico.

El visir Pa-Ramessou ya era mayor cuando el faraón Horemheb lo nombró sucesor al trono al carecer él de descendencia. Reinó bajo el nombre de Ramsés (el I). Tenía un hijo, Setos, maestro político y militar, casado con Tui, miembro de una ilustre familia de militares.

El hijo de Setos, Ramsés, predestinado a ser el más grande faraón de la historia, nace hacia el año 1326 a.C.

Ramsés II pasó su infancia en compañía de sus dos hermanos y sus dos hermanas. Desde pequeño fue educado para heredar la doble corona. Como todos los hijos de la clase alta egipcia, un profesor le enseñaría a escribir e interpretar las imágenes escritas, a conocer los astros, historia y literatura, matemáticas y geometría, y todo lo relativo a la religión. Físicamente fue preparado para que en su futuro como faraón fuese el mejor auriga y arquero.
Hacia los diez años fue nombrado heredero y comandante en jefe del ejército (según la estela de Kuban) y ya acompañaba a su padre en algunas campañas militares.

Su primera misión en solitario le fue encomendada con veintidós años y consistía en poner fin a un alzamiento en Nubia. El éxito de esta expedición, en la que le acompañaron dos de sus hijos de cuatro y cinco años, y la demostración de su valía en el terreno militar, fueron grabados en los muros de un pequeño templo cercano que él mismo mandó construir.

Ramsés era el lugarteniente y delfín de su padre que le enseñó su función de rey y le hizo beneficiario de honores y atribuciones reales.

Como príncipe regente y comandante del ejército, Ramsés II debía conocer cuanto antes todas las responsabilidades de su futuro cargo, para ello su padre le encargó la supervisión de las minas de Assuán, de donde provenía parte importante del granito con el que se construían templos y estatuas.

Ramsés participó además en la supervisión de las construcciones de Abidos, iniciándose de este modo su afición a las edificaciones.

Setos murió tras 11 años de reinado y Ramsés fue coronado y convertido en sol de Egipto a los 25 años, hacia el año 1279 a.C (fecha aún discutida). A partir de ese momento su vida fue la de un rey-dios, hijo de dioses, objeto de culto y adoración general. Fue un faraón tan absoluto como su padre y llegó a identificarse con Dios más que los gobernantes anteriores.

Escogió sus cinco nombres guiado por la ideología imperial:

  1. El nombre de Horus: “Toro victorioso amado de Maat”
  2. El nombre de las dos diosas: “Protector de Egipto, conquistador de tierras extranjeras”.
  3. El nombre de Horus de Oro: “Rico en años, grande en victorias”.
  4. El nombre del rey del Alto y del Bajo Egipto: “Ra es poderoso de Maat” (Usermaatre)
  5. El nombre de hijo de Ra: “Nacido de Ra, amado de Amón” (Ramsés- Meriamón).

Ramsés tuvo un harén propio desde la adolescencia, pero sus dos grandes esposas reales, madres de sus herederos, fueron Isisnofret (Isetnefret) y Nefertari, la bien amada, a la que al parecer debió amar mucho.

Contrajo dos matrimonios diplomáticos con dos princesas hititas y también se casó con cuatro de sus hijas, entre ellas la hija que tuvo con Isisnofret, Bentanat, y Merytamón, fruto de su matrimonio con Nefertari.

Al parecer Ramsés concibió a lo largo de su vida alrededor de 100 hijos.

Desde el principio de su reinado se propuso continuar la labor de su padre para conducir el imperio hacia la grandeza. Sus primeros esfuerzos estuvieron encaminados a mantener la paz interior alcanzada en los reinados anteriores, evitando en la medida de lo posible influencias del poderoso clero. Para ello se rodeó de grandes personajes de confianza como el sumo sacerdote Nebunenef y el visir Paser.  El soberano siempre escogió a sus colaboradores de mayor rango de su entorno más cercano y a los más dignos de confianza: el sumo sacerdote de Amón Bakenjonsu; el virrey Setaú, Amenemipet “el fiel mensajero real a todos los países extranjeros”, o Ashahebsed, copero mayor encargado de supervisar los trabajos de Abu Simbel.

Comenzó su reinado con el traslado de la capital desde Tebas hasta Tanis, en el delta, a fin de situar la residencia real cerca del punto de mayor peligro para el imperio, la frontera con Asia. Sus primeras campañas militares se dirigieron a recobrar las fértiles tierras de «entre ríos», en los valles de los ríos Tigris y Éufrates, y ya en el cuarto año de su reinado comenzaron las incursiones por Asia. La primera de ellas tuvo como objeto someter Palestina, a fin de obtener una base de operaciones que le permitiera invadir Siria, tal como había hecho su padre con relativo éxito. Al año siguiente, los hititas allí instalados le dejaron avanzar hasta el río Orontes, a los pies de las murallas de Kadesh, donde fue cercado por el ejército enemigo. Creyendo haber ganado la batalla, los hititas intentaron el asalto al fortín del faraón para repartírselo. En medio de la confusión, Ramsés cargó contra ellos y transformó la derrota en una relativa victoria. Su hazaña en Kadesh se cantó en una de las muestras más brillantes de la poesía épica egipcia: el Poema de Kadesh, profusamente grabado en los templos.

Trece años después de la batalla de Kadesh, logró firmar un tratado de paz, el primero del que se tiene noticia histórica, con el rey hitita Hattusil. Dicho tratado se vio reforzado una década más tarde merced a los sucesivos matrimonios de Ramsés con dos hijas del rey.

Dada la prosperidad del país, se supone que fue un administrador competente y un rey popular.

Ramsés llevó a cabo a lo largo de su reinado un gran programa constructivo. Su nombre se encuentra en numerosos monumentos de Egipto y Nubia. Su instinto lo llevó a convertirse en el «rey constructor» por excelencia: engrandeció Tebas, completó el templo funerario de Luxor consagrado a Amón-Ra, formando un conjunto con el erigido por Amenhotep; erigió el Ramesseum, en la colina de Sheij abd el Gurnah, junto al que se levantaría un palacio donde supervisar las obras; terminó la sala hipóstila de Karnak e hizo importantes reformas en el templo de Amenofis III.

Para llevar a cabo estas empresas arquitectónicas era necesario un abundante flujo de oro, procedente en su mayoría de la zona sur del país.

Uno de los problemas con los que contaba esta vía aurífera era la escasez de zonas de avituallamiento, especialmente de agua, dedicándose Ramsés a la perforación de pozos para solucionar el problema hidráulico. De esta manera pudo aumentar la llegada de oro para mantener su programa arquitectónico, con el que se congratulaba con los dioses.

En los últimos años de su reinado, Ramsés pudo apreciar cómo se iniciaban las presiones de los pueblos procedentes de Europa, pueblos que llegarán a tomar Egipto en el año 1200 a. C. Sin embargo, del famoso éxodo de los judíos y su amigo Moisés que tantos quebraderos de cabeza le dio, prefiero no hablar aquí, puesto que yo no comparto en absoluto la teoría de que fuera Ramsés realmente el faraón de aquel episodio. Así que si encuentro por ahí los datos suficientes algún día dedicaré una entrada al faraón Ahmoses, de quien se dice que fue realmente el que expulsó a los judíos de Egipto y sufrió una serie de plagas, además de tener que ver morir a su primogénito.

Ramsés tuvo una vida tan longeva que sobrevivió a muchos de sus descendientes, entre ellos a su hijo favorito Khaem-uaset, reputado mago y gran sacerdote de Ptah.

Murió casi centenario tras 67 años de reinado y su momia, descubierta en 1881, es la de un hombre viejo, de cara alargada y nariz prominente que, según el egiptólogo Esteban Llagostera, falleció como consecuencia de una caries del maxilar inferior que le provocó una infección sanguínea definitiva.

Falleció en Pi- Ramesses en vísperas del último jubileo. El cortejo fúnebre remontó el Nilo con gran pompa hasta Tebas donde el faraón penetró en su morada eterna.

El reinado de Ramsés supone en todos los sentidos el punto culminante de la historia faraónica. El poder imperial de Egipto, su esplendor político, religioso y cultural, la eficacia de la administración, la cantidad y grandeza de sus monumentos, y la paz y la prosperidad general no volvieron a ser igualadas jamás en le tierra de los faraones.

En el trono de Egipto dejó a su hijo Merenptah, fruto del matrimonio con Isetnefret, nombrado heredero tras el fallecimiento de algunos de sus hermanos mayores, que mantuvo la continuidad algunos años más antes de iniciarse el inevitable declive y el fin de la dinastía XIX.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

FUENTES:

“El gran faraón de Egipto, Ramsés II”. Bernadette Menu, National Geographic

Wikipedia

www.biografiasyvidas.com/monografia/ramses_ii/

 www.artehistoria.jcyl.es/historia/…/4040.htm

 www.egiptomania.com/historia/ramses2.htm

 www.egipto.com/ramses/index.htm

 www.egiptoaldescubierto.com

 

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PENTALOGÍA DE RAMSÉS

LA TORRE DE LONDRES


"TORRE DE LONDRES"- LUIS MOLINA FUILLERAT

Se trata de la fortaleza medieval británica mejor conservada y según mi parecer es inevitable quedar impresionado con ella. Sólo el estar cerca de sus muros… Aquella sombra inmensa casi acariciándote, como si te atrapase, y aquella sensación helada… Realmente se respira un aire triste y siniestro entre esos gruesos muros llenos de historia. Al menos esa fue la sensación que yo tuve.

Es cierto que La Torre ha tenido una larga historia repleta de capítulos de toda índole; sin embargo, los tristes pesan mucho sobre ella, es difícil no pensar en el sufrimiento  y el miedo cuando se contemplan todas aquellas inscripciones sobre la piedra helada de sus muros, tratando de capturar los gritos de aquellos que allí fueron encerrados durante su etapa de prisión, tratando de alcanzar la eternidad.  

Larga historia…

Fue una de las numerosas fortificaciones que Guillermo el Conquistador, construyó por toda Inglaterra durante sus campañas. Guillermo II de Normandía, fue duque de Normandía desde 1035 y conquistó Inglaterra en 1066.

Comenzó  la  construcción de la Torre ese mismo año. Fue levantada entre sus murallas sajonas y las romanas junto al Támesis como fuerte provisional.

Más tarde, en 1078, añadió la hermosa White Tower, completada por Guillermo II y Enrique I. Se convirtió en una lujosa residencia para reyes con varios pozos, salones de gala, bellas capillas y salas de reuniones; además de una cárcel y un calabozo. Sin embargo fue el último rey normando, Esteban, el primero en vivir allí.

En conjunto, la Torre es un complejo de varios edificios situado dentro de dos anillos concéntricos de muros defensivos y un foso. El castillo se amplió en varias fases, sobre todo bajo el mandato de Ricardo Corazón de León, Enrique III y Eduardo I en los siglos XII y XIII. La disposición general de finales del siglo XIII se ha mantenido a pesar de la actividad posterior.

La torre ha servido como armería, tesorería, casa de fieras, Real Casa de la Moneda, registros públicos, y casa de las Joyas de la Corona del Reino Unido.

Fue testigo de capítulos alegres y terribles horrores.

Reservada por lo general para reclusos de alto nivel, la torre fue la prisión real más importante del país, sin embargo no puede decirse que fuera del todo segura pues a lo largo de la historia, muchos prisioneros sobornaron a sus guardias para que les ayudasen a escapar, como es el caso de Roger Mortimer, primer conde de March, que en 1322 escapó ayudado del subteniente de la torre. Para ello cortaron un agujero en el muro de su celda y Mortimer escapó hasta un barco que le estaba esperando.

Durante este periodo, la Torre de Londres mantuvo retenidos a muchos nobles prisioneros de guerra.

Durante la Revuelta de los Campesinos de 1381, la Torre de Londres fue sitiada con el rey dentro. Cuando Ricardo salió al encuentro del líder rebelde, una multitud irrumpió en el castillo sin encontrar resistencia, y saqueó la Casa de las Joyas. El arzobispo de Canterbury, Simon Sudbury, se refugió en la capilla de San Juan, esperando que la muchedumbre respetase el santuario; sin embargo, lo sacaron de allí y lo arrastraron hasta la Tower Hill donde lo decapitaron.

Bajo el reinado de Enrique VI (1421-1471), el duque de Exeter introdujo la rueda de la tortura que años más tarde Edmun Campion (1540-1581), mártir jesuita inglés, probaría en su cuerpo tres veces.

También se celebraron picnics y juegos en su césped durante el reinado de EduardoIV

Pero poco después de su muerte en 1483, se cree que tuvo lugar el asesinato de los Príncipes de la Torre, uno de los eventos más tristes y crueles asociados con la Torre de Londres. El tío de Eduardo V, Ricardo, Duque de Gloucester, fue declarado Lord Protector cuando el príncipe era demasiado joven para gobernar. Eduardo, de 12 años de edad, fue confinado en la Torre junto con su hermano pequeño Ricardo. El Duque de Gloucester fue proclamado rey Ricardo III en julio.

Los príncipes se vieron en público por última vez en junio de 1483, sin que nunca se llegara a conocer qué había sido de ellos. Los buscaron durante mucho tiempo por el castillo aunque el motivo más razonable para su desaparición es que fueran asesinados. En 1674 se descubrieron unos huesos, al demoler la entrada de la Torre Blanca, que se cree que eran los de los dos jóvenes príncipes.

Bajo el reinado de los Tudor, la torre se usó menos como residencia. Enrique VIII hizo ejecutar aquí a dos de sus esposas: Ana Bolena y Catalina Howard. Sin embargo no fueron las únicas. Thomas Cromwell, el arzobispo Laud y muchos otros se convirtieron en espectáculo público al  ser decapitados en la Tower Hill.

El heredero de Enrique VIII, su joven hijo Eduardo VI (también anglicano), prosiguió tras su coronación con las brutales purgas. Seis años más tarde murió y fue sucedido por María Tudor (católica).

La princesa Isabel entró como prisionera de su hermana por la Puerta de los Traidores montada en barco, pero salió de allí en carruaje dorado para convertirse en la reina Isabel I. Después encarceló a sus oponentes y los ajustició.

La mayoría de los criminales comunes eran ejecutados en sitios públicos como el cadalso de la cercana Colina de la Torre, a la vista de multitudes alborotadoras. También se hicieron públicas las ejecuciones de algunas personalidades de clase alta como Tomás Moro. Sin embargo, los nobles y, sobre todo, las mujeres, eran ejecutados de forma privada en la Torre Verde, en el interior del complejo, y enterrados en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula. Algunos de los nobles ejecutados en el exterior de la Torre están enterrados también en esta capilla.

En cuanto a los Estuardo, fue Jacobo I el último rey que habitó la torre. Éste contemplaba a sus leones y osos  luchando desde la Lion Tower.

En resumen, un largo etcétera de acontecimientos que no siempre fueron sangrientos. Lo cierto es que a pesar de su reputación como lugar de tortura y muerte, popularizada por los religiosos del siglo XVI y los escritores del siglo XIX, las ejecuciones normalmente se llevaban a cabo en la colina (Tower Hill), en el norte del castillo.

Hoy en día, la Torre de Londres es una de las atracciones turísticas más famosas del país y fue declarada en 1988 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Y como en todo castillo, especialmente con un pasado sangriento como este, no podían faltar sus leyendas e historias de fantasmas.

Es sabido por todos que Ana Bolena fue acusada de adulterio e incesto por su esposo el rey Enrique VIII. Fue apresada en la Torre y decapitada junto a sus supuestos amantes.

Se cuenta que en 1864, un joven centinela que hacía guardia debajo de la Casa de la Reina, aseguró haber visto aparecer de la niebla una figura blanca que se dirigía con rapidez hacia él, el soldado relató que aquel espectro lo atravesó.

Pero al parecer no fue el único, pues dos soldados más dijeron haber observado la escena. Al parecer aquel ser de brumas ha sido visto en más ocasiones e incluso hay quien afirma haberla visto sin cabeza.

Pero  la Torre ha “alojado” a otros notorios personajes como la reina de los nueve días: Lady Jane Grey, una pobre marioneta junto con su esposo en las luchas de poder entre Maria Tudor e Isabel, que fue sentenciada y decapitada el 12 febrero de 1554 a los 16 años, en la explanada enfrente de la torre y que se convirtió de este modo en otro de los fantasmas de la Torre. En 1957, en el aniversario de su ejecución, dos guardianes dijeron haber visto una masa blanca que formaba la imagen de una dama.
Pero no son ellas las únicas, desde luego. Al parecer los gritos de Catalina Howard pidiendo auxilio son escuchados a veces silbando como el viento en los recovecos y pasillos del castillo.

En octubre de 1817, Edmund Lenthal Swifte, guardián de las joyas de la corona, estaba cenando con su familia en la torre donde se guardaban las joyas cuando de repente, levantaron la cabeza de sus platos, vieron un cilindro de cristal lleno de un líquido turbulento de color azulado y blanco que daba vueltas en su interior, estaba suspendido en el aire y fue oscilante de un comensal a otro hasta colocarse detrás su esposa. La escena duró unos dos minutos hasta que la mujer comenzó a gritar diciendo que la estaba agarrando. Cuando Swifte arrojó una silla contra él, éste desapareció y no se volvió a ver de nuevo.

«Incluso ahora siento el terror que sentí entonces. Salté de la silla y golpeé la aparición, golpe que fue a parar en el revestimiento de madera situado detrás de ella. Entonces, la «cosa» cruzó el borde de la mesa y desapareció por la ventana.», relató el guardián.
Tomas Beckett también ha sido visto golpeando el muro de la que fuera su prisión con un crucifijo. En el aniversario de la ejecución de Margaret Pole, condesa de Salisbury, y madre de Enrique VIII, a la que el verdugo tuvo que golpear con el hacha tres veces para darle muerte, se ha podido ver una procesión espectral.

Como he dicho antes, la Torre fue durante bastantes años casa de fieras, y al parecer también se han producido fenómenos paranormales relacionados con animales fantasmales. En una ocasión, un centinela de la torre que hacía guardia en el recinto reservado a las joyas de la corona, escuchó a eso de la medianoche un rugido a su espalda, al girarse encontró un enorme oso negro mostrando sus dientes, de pie sobre sus patas traseras. El soldado aterrado trató de herir al animal que iba a atacarlo con su bayoneta, pero el arma lo atravesó y el espectro desapareció en ese momento. Poco después encontraron al soldado desmayado y la bayoneta de éste clavada en la puerta de madera. El médico confirmó que no dormía y tampoco parecía estar ebrio. Tres días después el pobre chico murió al parecer de puro miedo.

Según parece, la Torre Blanca parece ser el único lugar de toda la fortaleza libre de espectros. Cuentan que en una obra de restauración se encontró entre sus muros los huesos de un gato y que tal vez esa sea la causa: quizás un ritual al construir la torre.

Leyenda o realidad, lo cierto es que todas estas increíbles historias no hacen sino agrandar el halo de misterio del lugar, ya de por sí cargado de historia y encanto.

Para finalizar os hablaré de una leyenda más de la que los ingleses se sienten muy orgullosos.

Según la leyenda céltica, Bran el bendito, uno de los grandes héroes de la mitología celta británica e irlandesa y rey de los Bretones (del que os hablaré en otra ocasión), al ser malherido pidió a sus hombres que le cortaran la cabeza y la enterraran el la Colina Blanca en Londres, pues mientras permaneciera allí sin ser desenterrada lograría proteger a la isla de cualquier invasor. Bran se traduce como “cuervo” que además era su animal totémico.

Se dice que la Torre fue construida en este mismo lugar para proteger Londres de las invasiones por el Támesis.

Desde hace siglos una colonia de seis cuervos anida en la torre. Según la profecía, el día que los cuervos abandonen la Torre de Londres la Torre caerá y será el fin de la monarquía británica.

Y lo curioso es que en esta época en la que ya nadie cree en leyendas ni profecías, cuando la población de cuervos desciende se repuebla rápidamente con ejemplares nuevos y saludables. Al parecer fue Carlos II quien protegió a estas aves por real decreto al conocer la profecía.

A los cuervos que mueren se les hace un funeral con honores y los entierran en un cementerio. Incluso existe un registro de nacimientos y muertes y un monumento en honor de estos animales tan típicos de la Torre, que se pasean a su antojo por los jardines con sus pelajes brillantes y preciosos, pero eso sí, no se te ocurra intentar tocarlos, porque además de ser un grave delito en Inglaterra, los animalitos son capaces de arrancarte los dedos de un mordisco.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

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“PUERTA DE JAÉN”(BAEZA)-ORÍGENES MITOLÓGICOS DE BAEZA


 

PUERTA DE JAÉN

"PUERTA DE JAÉN". LUIS M. FUILLERAT

La ciudad de Baeza, conserva aún grandes muestras de lo que fue la muralla medieval que la protegía. Se encuentran esparcidas como pequeños destellos de memoria por la ciudad, una ciudad llena de grandiosos edificios, calles, arcos… cultura, historia, grandes personajes, hechos y leyendas.

La puerta de Jaén y el Arco de Villamar son un claro ejemplo de ello. Esta puerta fue un paso de salida hacia Jaén y al parecer desde ella se despedían las tropas que partían esperanzadas a luchar para conquistar el último bastión musulmán.

En el año 1476, la reina Isabel la Católica mandó derribar parte de la muralla para allanar las defensas de la ciudad. Así, lienzos de muralla, puertas y torres se perdieron. También la puerta de Jaén padeció esta suerte.

Pero en 1526, con motivo de la venida del emperador Carlos V tras su boda en Sevilla, la puerta se volvió a levantar, embelleciéndose con un arco apuntado, dos torrecillas en los laterales, almenas y una moldura de triple arco donde se pueden ver los escudos de Baeza, el imperial  y el del corregidor, Álvaro de Lugo.

Junto a la Puerta de Jaén, apoyándose en ella, está el arco de Villalar, erigido en conmemoración de la victoria del ejército imperial sobre los Comuneros en la batalla de Villalar, en 1521.

La Batalla de Villalar fue la que decidió el final de la Guerra de las Comunidades que enfrentaba a las fuerzas imperiales y las de la Junta Comunera, el 23 de Abril de 1521 en Villalar, hoy Villalar de los Comuneros, provincia de Valladolid.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ 

 

ORÍGENES MITOLÓGICOS DE BAEZA

 

Tanto Úbeda como Baeza, cuentan con curiosas leyendas sobre su fundación. Según se puede leer, al parecer, en el Atlante Español, la ciudad de Baeza fue fundada por el rey Beto de España a los 2151 años del mundo (1810 años antes de Cristo).

Los Griegos Focenses, naturales de Boecia, la poblaron en el año 327 antes de Cristo, llamándola Biacia.

Tras esto fue poblada por los romanos  que la bautizaron como Beatcia.

Siguiendo al Atlante Español encontramos algo bastante curioso. Al parecer, el rey Beto, creó una universidad en esta ciudad a donde acudían personas de todo el mundo a estudiar, por ser ésta muy prestigiosa y afamada.

Se dice que en ella estudió Orfeo, uno de los Argonautas; el gran Homero; Licurgo, legendario legislador espartano; Plinio el Mayor, considerado el mejor naturalista de la antigüedad; Mercurio Trismegistro, que dio leyes a los egipcios; entre otros nombres ilustres de la antigüedad.

A pesar del carácter legendario de lo dicho, lo cierto es que tras la reconquista cristiana, la Orden de los Templarios puso sus ojos en Baeza.

Estos guerreros místicos se asentaban en “Lugares Mágicos” para protegerlos de la barbarie humana y poder absorber de ellos toda su sabiduría y riqueza cultural.

Ellos marcarán la pauta mágica de Baeza desde la reconquista hasta el renacimiento.

Al parecer también ellos conocían la leyenda sobre la fundación de Baeza y quisieron beber del legado cultural y esotérico que aquel grupo de sabios griegos había dejado.

Al parecer, también era Baeza una de las fuentes de esa gran sabiduría que se fue perdiendo con el transcurso de los años y la invasión de las supersticiones.  

FUENTES:

-“Guía mágica y esotérica de Úbeda y Baeza”  Agustín Palacios Martinez . Isabel Mª Martinez Sánchez

JAENPEDIA

-MINUBE.COM

-WIKIPEDIA

LEYENDA DE LA CALLE ELVIRA (JAÉN-GRANADA)-ELVIRA


"ELVIRA"- LUÍS MOLINA FUILLERAT

Sueños… sueños… ¡Cuán poderosos pueden ser los sueños!…

Esta es otra de esas leyendas que mi abuela solía contarme. Doy las gracias a mi madre que me la repitió el otro día y pude tomar notas. Deciros que en esta ocasión me he tomado la libertad de narrarla a modo de cuento, aportando cositas mías.

Y dar las gracias a Luís que me pintó este dibujo en tan sólo dos días y con un “lápiz pestoso” (según él,) sólo para que pudiera ilustrar la leyenda. Un tesoro más en mi pequeño palacio que sólo existe si está él.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

 

Cuenta la leyenda que hace muchos años vivía en la calle el Toro nº 13, en Jaén, un hombre que desde hacía algún tiempo venía teniendo el mismo sueño.

El pobre hombre pasaba los días inquieto, sin poder dejar de darle vueltas a la cabeza, rememorando cada minuto las palabras que escuchaba en su sueño: “Si a la calle Elvira vas, algo bueno encontrarás”.

-Sólo es un sueño estúpido- Se decía una y otra vez.

Pero a la noche, cuando cerraba sus ojos y su conciencia se sumergía en las brumas del sueño, las palabras volvían a resonar en su cabeza: “Si a la calle Elvira vas, algo bueno encontrarás”.

Así, noche tras noche, y su mente dando vueltas día tras día… Hasta que por fin decidió hacer algo al respecto.

Fue al Ayuntamiento de Jaén y pidió que le dijeran dónde se encontraba la calle Elvira.

-No tenemos calle Elvira en Jaén- le dijeron allí.

El hombre, abatido, se disponía a dejar el edificio cuando alguien le dijo:

-¡Yo conozco una calle Elvira! Elvira… ¡Claro, eso está en Granada! Granada fue en otro tiempo Elvira y allí hay una calle con ese nombre.

El hombre no lo pensó demasiado pues abrigaba la esperanza de que todo aquello fuera obra del destino, así que partió cuanto antes hacia Granada.

No tardó en dar con la calle en cuestión, era imposible obviarla pues poseía un enorme arco que había sido en otro tiempo la puerta principal de la ciudad musulmana.

-Ya estoy aquí- Susurró al destino- Ahora tú decides.

Recorrió la calle un centenar de veces. Calle arriba…calle abajo… Lo devoró todo con los ojos ávidos, buscando cualquier indicio que lo guiara por el camino que su extraño sueño le había impuesto. Mas la noche comenzaba a caer y nada encontró.

Decidió permanecer allí algunos días. Una vez que se había decidido a actuar, le resultaba difícil abandonar. Pero cuando la semana tocaba a su fin, y su bolsa comenzaba a bajar, la desazón lo embargó.

-¿Qué estoy haciendo aquí? ¿En qué momento me invadió la estupidez?

-Disculpe, señor- dijo alguien a su espalda- Soy zapatero, trabajo en aquel portal de allí y lo he visto recorrer esta calle cientos de veces. Toda una semana si no me equivoco. ¿Busca usted algo? ¿Puedo ayudarle yo?

-No, verá, supongo que usted pensará que estoy loco…

-¡Adelante! –le animó el zapatero.

-Resulta que desde hace bastante tiempo ya, vengo teniendo el mismo sueño cada noche. Cierro los ojos y una voz me dice: “Si a la calle Elvira vas, algo bueno encontrarás”. Y aquí me tiene, dando vueltas como un tonto, persiguiendo un sueño.

-Sueños… -bufó el zapatero- No debe usted hacer caso a los sueños. Si yo le contara… Hace años que a mi me pasa algo parecido. Cuando duermo escucho una voz que me dice: “En el tejado de la calle el Toro nº 13, hay una planta, bajo ella se esconde una olla llena de monedas de oro”. Pero ya ve usted, yo prefiero ignorar el sueño, mire sino a qué le ha llevado a usted…

-¿Calle el Toro 13?

El jiennense se despidió del zapatero apresuradamente y corrió a hacer su equipaje. Regresó a Jaén tan pronto como pudo y buscó en el tejado de su casa. Allí, efectivamente, crecía una cambronera. La arrancó y al hacerlo descubrió una gran olla que refulgía de tantas monedas de oro como contenía en su interior.

Desde aquel momento, el hombre supo que jamás deben desestimarse los sueños.

 

Siempre me he preguntado si el jiennense repartiría el tesoro con el granadino… Me gusta pensar que sí  ;D

Esta quiero dedicársela con mucho cariño a mi sobrinilla Elvira (es evidente por qué), mi “Noble Guardiana”.

IGLESIA DE SANTA ANA-EL SOLDADO ENCANTADO


"Iglesia de Santa Ana (Granada)" - LUIS M. FUILLERAT

 

LEYENDA DEL SOLDADO ENCANTADO (GRANADA)

Cuenta la leyenda, que hace muchos, muchos años llegó a Granada un estudiante de Salamanca que se dedicaba a viajar durante el verano cantando al son de su guitarra.

Una noche de San Juan, mientras paseaba por la ciudad y se hacía con unas monedas para pagar sus estudios, encontró un soldado fantasmagórico, vestido de armadura y armado con una lanza.

El joven, sobrecogido, se acercó al soldado y le preguntó quién era, a lo que éste respondió con una fantástica historia.

Dijo que hacía trescientos años un alfaquí musulmán lo había hechizado para que guardara el tesoro de Boabdil eternamente y tan sólo podía salir una vez cada cien años.

El estudiante se preocupó por el pobre soldado y quiso saber la forma en la que podría ayudarle. El hombre, muy satisfecho, le prometió repartir con él el tesoro si lo ayudaba a romper el hechizo. Para ello se precisaba encontrar un sacerdote en ayunas y una joven cristiana.

Pronto encontraron a una joven dispuesta a ayudarlos, pero al único cura que localizaron era un hombre obeso y con exceso de gula. Adoraba la buena comida y no podía dejar su estómago descansar demasiado tiempo. En un principio se negó a ayudarlos, y hubieron de prometerle compartir el tesoro y una buena comilona al finalizar el trabajo para que accediera.

Por fin subieron hasta La Alhambra, donde se encontraba el escondite del tesoro, portando  una gran cesta llena de manjares para que el cura satisficiera su apetito al acabar. Al llegar a una de sus torres, la piedra se abrió a una orden del soldado. Estupefactos contemplaron el interior repleto de joyas, monedas, oro, sedas…

El soldado, entusiasmado, se apresuró a formular el contra-hechizo que al fin lo dejaría en libertad y les permitiría a todos gozar de sus riquezas de por vida.

Pero, para el estómago del cura, el soldado tardaba demasiado, así que éste se acercó con sigilo a la cesta y pensó: “nadie se dará cuenta si tomo un bocado mientras espero…” Tomó un capón y lo devoró entero de una sentada.

De repente el estudiante, la muchacha y el cura se encontraron en el exterior de la torre junto a la entrada sellada, contemplando atónitos cómo la luna incidía sobre ella y el viento apagaba los gritos desesperados del soldado atrapado en el interior.

Sin embargo algo si sacó el joven estudiante de toda aquella historia ya que la muchacha cristiana supo hallar consuelo en sus brazos.

 Redactado por Estefanía Jiménez