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“EL LAMENTO DEL CHACAL”, UNA HISTORIA QUE VOLARÁ DEL CAJÓN A AMAZON


¡¡Hola de nuevo!!

Hace un tiempo os contaba que había comenzado a escribir una nueva novela y os dije que iría hablando de su evolución. Pues bien, tuve que dejarla aparcada un tiempo, aunque la he vuelto a retomar desde esta semana pasada, así que pronto os seguiré contando.

El motivo por el que la dejé un tiempo en pausa fue para reescribir una vieja novela que llevaba esperando en mi cajón mucho tiempo ya. Se trata de “El lamento del chacal”, la primera parte de la que será una trilogía llamada “Habitando la eternidad”.

Esta novela ha sufrido doscientos mil cambios desde su primer borrador; ha estado esperando escondida su oportunidad y de repente he considerado que su oportunidad es YA. La vida es muy corta para seguir esperando oportunidades.

Así que sí, amigos, como ya dije en mi Facebook hace tiempo, me lanzo a la autoedición, porque hay títulos que quiero sacar por mí misma y disfrutar de todo el proceso.

Tal vez estas historias no sean muy comerciales, sobre todo dentro del género romántico que es donde yo más me muevo, pero escribir fantasía y paranormal es un placer al que no estoy dispuesta a renunciar jamás, venda o no 🙂 Escribir siempre debe ser algo divertido y que disfrutes; las historias que tengas en la cabeza dando voces son las que se deben de plasmar, y si da la casualidad que esa historia solo te gusta a ti, pues aun así habrá merecido la pena, porque mientras la has estado escribiendo, habrás hecho algo que te gusta y disfrutas.

Así pues, en breve (muy breve) estará a vuestra disposición la que fue mi primera novela escrita. Se trata de una historia de amor entre una diosa y un soldado, en una época difícil en la que Egipto estaba siendo amenazado por un invasor muy poderoso: el pueblo hicso.

Fantasía y mitología entretejidas con realidad e historia. En el lamento del chacal se mezclan romance, sexo, guerra, batallas, misterios, traiciones, aventuras, mitos, leyendas, historia… Como veis una novela compleja que espero que os guste tanto como a mí 🙂

La preciosa portada corrió a cargo de mi marido, el mejor ayudante que una escritora podría tener. La dibujó él mismo, para el que se lo pregunte 😉 Eso sumado al trabajo de corrección, maquetación y la paciencia divina que tiene conmigo 😛

 

No tengo mucho más que contaros por ahora, solo que pronto os anunciaré cuándo estará a la venta y el link, por supuesto 😀

Esta es la sinopsis, espero picar vuestra curiosidad 😉

Ellos eran atlantes, los seres más evolucionados sobre la tierra, pero sus ansias de poder provocaron la destrucción de su gran imperio. No obstante, el hundimiento de la Atlántida no logró erradicar el orgullo y la soberbia.

Seth tiene sus miras puestas en Egipto, la tierra que los cobijó y los convirtió en dioses; pero no es la ambición lo que mueve al dios del desierto y el caos, sino el resentimiento y los deseos de venganza.

Iris, conocida por los hombres como Sejmet, diosa de la guerra, luchará para evitar que se repitan los errores del pasado. Sin embargo, su inmortal percepción de mundo cambiará al conocer a Khamuni, un astuto prófugo ansioso por demostrar su valía.

En un tiempo difícil para el amor o la amistad, el destino unirá a Iris y a Khamuni más allá de la guerra, la muerte e incluso la propia eternidad. 

 

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EL OJÁNCANU Y LA OJÁNCANA


Hoy os traigo una entrada sobre uno de mis personajes favoritos de la mitología: el Ojáncano. Es bueno que de vez en cuando echemos un vistazo a nuestros propios mitos, porque en España hay una gran riqueza al respecto. Espero que os guste 🙂

(Esta entrada fue publicada en el número 1 de la revista Ecos Digital, podéis echar un vistazo a todos los números de la revista pinchando en el enlace).

 

Ya sabéis que la mitología es algo que me apasiona, y hay un mundo entero, literalmente, donde elegir. Sin embargo, a veces tendemos a perdernos en las mitologías clásicas más famosas, como la griega, romana, egipcia; y nos olvidamos de que nuestro país es el gran cofre del tesoro de los mitos y las leyendas; nada extraño, si tenemos en cuenta la gran cantidad de culturas que lo han ido tiñendo con el devenir del tiempo.

Ilustración de Alberto Álvarez Peña

Ilustración de Alberto Álvarez Peña

Así pues, he escogido a estas criaturas típicas de la mitología cántabra, una zona con una mitología rica y fascinante, repleta de seres mágicos y legendarios, que por desgracia, no son demasiado conocidas en el resto de la península.

En primer lugar os presento al macho de la especie: el Ojáncanu; también llamado Juáncanu, Jáncano y Páncano. Es una de las criaturas más populares de la mitología cántabra, con paralelismos en el País Vasco (el Anxo o Alarbi) y en Asturias (el Gurmante, asociado en ocasiones al Nuberu).

Se trata de un gigante con un solo ojo y un rostro terrorífico picado de viruela. Con largas melenas y barbas rojizas que, dicen los dichos populares, unta con las grasas de los osos que caza. Su tamaño se asemeja al de una montaña, con un cuerpo desnudo cubierto de pelos. Posee una boca gigantesca con dos hileras de dientes afilados, y una voz grave que se asemeja a un trueno (quizás de ahí su paralelismo con el Nuberu en algunos lugares).

El Ojáncanu es invencible, o casi. Como suele ocurrir en estos casos, esta maléfica criatura también tiene su «talón de Aquiles». Se dice que en la barba tiene algunos pelos canosos que, si se le arrancan, provocan su debilidad y ceguera, e incluso, en ocasiones, su muerte.

Además, le aterran los sapos voladores y las lechuzas. Si uno de estos sapos toca a esta criatura, el Ojáncanu muere si no consigue arrancar una hoja verde de avellano untada en sangre de zorro.

Su alimentación es variada: bellotas, hojas de acebos, maíz y miel; truchas, anguilas, aves, murciélagos, ganado y, lo más inquietante, carne humana.

Es una criatura destructiva por naturaleza, de carácter fiero y vengativo. Arranca árboles, destroza cabañas y sus movimientos y rugidos provocan aludes. Ciega fuentes, destruye puentes, roba ganado, rapta a jóvenes pastoras y recién nacidos, entre otras lindezas.

Además de todo esto, el Ojáncanu tiene la capacidad de sembrar la discordia entre los lugareños; provocando disputas y hurtos entre vecinos, pues le atrae cualquier forma de maldad.

En definitiva, el Ojáncanu es la personificación del mal y de la brutalidad. Se dice que habita en los parajes más escondidos de las montañas, escondiendo sus escondrijos con rocas y maleza.

Esta criatura sería la responsable de la existencia de los desfiladeros y barrancos en la zona donde habita.

Existen, no obstante, algunas versiones en las que aparece la figura del Ojáncanu bondadoso. Al parecer, este ser nace cada cien años, se le puede incluso acariciar, y ellos, en agradecimiento por el cariño recibido, avisan a los vecinos de la llegada de los ojáncanos malvados.

La Ojáncana es presentada en ocasiones como la consorte del Ojáncanu.

Ignoro de quién es esta ilustración. Si alguien lo sabe le agradecería que me lo dijera.

Ignoro de quién es esta ilustración. Si alguien lo sabe le agradecería que me lo dijera.

Existen paralelismos con las lamias vascas, aunque la versión cántabra es sin duda más sanguinaria. Su apariencia es espantosa. A ella se la suele representar con dos ojos, cubierta de cerdas del color desteñido, con enormes colmillos curvados, como los de un jabalí, que sobresalen a los lados de la boca. Se dice de ella que es aún más salvaje y brutal que el macho.

Tiene unos pechos grandes y alargados, que echa hacia atrás, sobre sus hombros, para poder caminar con facilidad por el monte.

Sus hábitos alimenticios son parecidos a los del Ojáncanu, aunque ella prefiere con diferencia la carne humana sobre todas las cosas, en especial siente predilección por la de los niños; por ello se la solía hacer responsable de la desaparición de aquellos que se perdían por el bosque. Lo único que esta criatura detesta es la comadreja.

Los pastores solían colocar frente a las cuevas, donde se decía que habitaba esta criatura, cuencos con leche y sangre para apaciguarla.

Es muy curioso lo que dice la tradición acerca de la reproducción de estos monstruos; ya que no existe alumbramiento, sino que, cuando un Ojáncanu está viejo, los jóvenes lo matan, le abren el vientre para repartirse su interior y lo entierran bajo un roble. A los nueve meses, del cadáver salen unos gusanos viscosos amarillos, con olor a carne putrefacta.

Estos gusanos son amamantados por una Ojáncana, con la sangre que brota de sus enormes pechos, durante tres años; convirtiéndose entonces en nuevos ojáncanos u ojáncanas.

ESTEFANÍA J.A.

 

FUENTES:

“Mitología cántabra” Alberto Álvarez Peña. Editorial Picu Urriellu.

http://www.personales.mundivia.es

Wikipedia.

 

 

EL CUÉLEBRE


La última leyenda que contó mi hermana,LEYENDA DE LA TRAGANTÍA- ACUARELA CASTILLO DE CAZORLA, me recordó mucho a esta criatura de la mitología cántabra y asturiana, así que, ya que me encantan las coincidencias entre distintas mitologías, os voy a hablar de él.

Se le conoce como cuélebre en Asturias, cúlebre en Cantabria o incluso Herensugue en el País Vasco. Se trata de una serpiente gigante con alas, una especie de dragón que se alimenta de personas y ganado. En ocasiones se les describe con varias cabezas.

Es el macho de la culebra que no muere de viejo, sino que crece y se transforma hasta convertirse en cúlebre.

Esta creencia se debe al cambio de piel de las serpientes, motivo por el cual en muchas culturas se creía que las serpientes jamás morían de viejas, ya que al salir de la piel muerta el animal saldría renovado.

Tiene una gran boca por la que escupe azufre y fuego. Sus ojos son ascuas incandescentes, todo su cuerpo está recubierto de escamas y de su espalda crecen unas alas de murciélago. Vive en cuevas donde guarda tesoros como todo buen dragón que se precie.

El cuélebre emite silbidos terribles y tiene por costumbre alimentarse de seres humanos, tanto vivos como muertos. Para evitar que esto suceda se le suele entregar alimentos.

El punto débil del cuélebre es la garganta, ya que el resto del cuerpo está cubierto por unas duras escamas que lo vuelven prácticamente invulnerable. Al hacerse viejos, se cree que se refugian en el fondo del mar para cuidar sus tesoros y descansar. El Herensugue vasco se marcha a los mares de Poniente cuando le crece su séptima cabeza.

Esta cita que he sacado de wikipedia me ha gustado mucho:

El cuélebre; la serpiente con alas de murciélago, escama impenetrable y cola enorme, que se agazapa en el bosque, en la fuente, en la espelunca, y llena los espacios de su silbo y devora ganados y personas… La que custodia las xanas y protege los tesoros; la que sólo se rinde a la fatiga en la noche de San Juan, cuando los paladines de ventura quiebran los encantamientos y encuentran de una vez, y en grado sumo, la fortuna, el amor, y la belleza.

El cuélebre envejece con los siglos, y entonces las escamas se le crecen, y los ríos le rechazan, y se niega la tierra a soportarlo. No le queda otro remedio que sepultarse en su mar, que se nombra ‘mar tapada’ porque se desparrama bajo el suelo. En el fondo de este mar hay un vivero inmenso de diamantes…. Y los hombres, se cogen los diamantes con un trozo de carne y una cuerda; los diamantes se pegan a la carne cuando toca en el abismo y suben cuando ella sube, si consigue salvarse de los cuélebres.

(Constantino Cabal, RIDEA p.325, año ¿?, recogido en Covadonga Enciclopedia de la Asturias Popular, Depósito legal AS:330-94, Editado por “La Voz de Asturias” S.A.)

Como veis esta descripción difiere de la dela Tragantía, que justamente era fuerte en la noche de San Juan que era cuando salía de su escondite. El cuélebre se queda adormecido en esta noche mágica.

Sin embargo, en la noche de San Bartolomé, el cúlebre sale de su cueva con sus poderes acrecentados, provocando tempestades y desatando el terror.

Quizás la historia cántabra más conocida sea la de San Vicente dela Barquera(pueblo precioso y que recomiendo que visitéis). En una cueva del acantilado, por el antiguo camino de Santillán de Boria (al cual se le denomina aún camino del cúlebre) habitaba una bestia terrible que amenazaba con asolar los campos si no se le entregaba una doncella virgen al año. Así cada año los aldeanos entregaban con pesar a sus hijas para que fueran devoradas por el monstruo. Le tocó el turno a una doncella que era una fervorosa cristiana. Ella rezó con fe y cuando el monstruo iba a devorarla apareció el apóstol Santiago montado en un caballo blanco. Cuando el gigantesco reptil vio al santo, sus escamas comenzaron a desprendérsele del cuerpo. Santiago le hirió entonces en el pecho y acabó con su vida. Aunque otras versiones de la leyenda afirman que en realidad no murió, sino que huyó a su guarida.

Según la leyenda, las herraduras del caballo de Santiago quedaron marcadas en la roca, y de hecho existe una marca junto a la cueva de Cúlebre en forma de herradura.

En Asturias existe una leyenda muy parecida, la leyenda dela LlagunaLleitariegus.Se dice que una terrible noche de nieve un pobre peregrino pidió albergue a los vecinos de los alrededores, pero nadie lo acogió, dejándolo solo en la fría noche. Sin embargo, agitado por el remordimiento, un hombre acudió a buscarlo, arrepentido. Pero desgraciadamente era demasiado tarde, lo encontró agonizando sobre el frío suelo a los pies de la laguna.

Antes de morir le dijo que se vengaría de todos con su cayado. Entonces éste cobró vida y se convirtió en una enorme serpiente que se deslizó hasta la laguna. El monstruo saldría desde entonces cada noche de San Juan para devorar ganado y destrozar viviendas (como nuestra princesa mora de Cazorla). El monstruo sólo dejaría de destruir si se le ofrecía una doncella virgen una vez al año. Y de nuevo, cada año, una joven era sacrificada.

Así le llegó el turno a la doncella más creyente del pueblo que iba rezando el rosario para darse valor; cuando el monstruo apareció, ésta le lanzó el rosario al cuello, al instante se convirtió en una enorme y pesada cadena que hizo hundirse al monstruo en las aguas para siempre.

También San Lorenzo acabó con un cúlebre dándole a comer barras de hierro al rojo vivo escondidas entre unos tocinos. El propio santo edificó una pequeña ermita con los huesos del monstruo muerto. También su mula dejó siete marcas.

Hay muchas historias en las que se narra como los campesinos logran vencerlo mediante artimañas parecidas a la utilizada por San Lorenzo, y así se ven libres de tener que alimentarlo, como por ejemplo la que cuenta que unos monjes, cansados de tener que darle de comer, decidieron darle un pan con alfileres que le causó la muerte.

Es muy común también la historia del pastor que encuentra una culebra en el campo y decide adoptarla como mascota alimentándola con leche. Pero el pastor ha de marcharse por un tiempo a la guerra contra los moros. Al regresar, su pequeña mascota se ha convertido en un enorme cuélebre que lo mata, estrangulándolo entre sus anillos y devorándolo después.

Esto parte de otra creencia muy extendida: que las culebras se alimentaban mamando de las vacas o incluso de las mujeres.

Existen pues numerosas leyendas sobre sierpes y cúlebres, algunas mezclan a otras criaturas mitológicas como los nuberos, las anjanas o los ojáncanus. Y casi todas ellas están relacionadas con el cristianismo, la lucha del bien contra el mal, y como siempre vencen los creyentes. Para muchos autores, la imagen del dragón o cuélebre se identificaría con el paganismo.

Existen en Asturias y Cantabria muchos escudos de armas sobre antiguas residencias en los que aparecen representadas estas terribles criaturas, y la historia y blasones de muchos apellidos también están ligados a leyendas similares a las que os he contado.

Son además muchísimos los rincones, caminos, cuevas, etc que evocan en sus nombres a esta criatura monstruosa.

Os recomiendo que leáis alguna de las obras de Alberto Álvarez Peña y que admiréis sus ilustraciones, a mí me encantan. Os dejo un enlace de un blog que he encontrado que le dedica una entrada a este autor.

http://bajoelsignodelibra.blogspot.com/2010/09/alberto-alvarez-pena.html

 

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

LILITH, LA MUJER QUE DIOS CREÓ AL PRINCIPIO


Siento mucho no haber podido publicar nada sobre el día de los enamorados ayer, pero la verdad es que me fue imposible. espero poder compensaros un poco con esta entrada, que, dependiendo de como se mire, también tiene algo que ver con el amor, el desamor o el desengaño… bueno… como dije, depende de como se mire 😀

Ya me referí a esta figura en la entrada sobre vampiros y si no recuerdo mal os prometí dedicarle una a ella solita. Pues ahí va.

 

Lilith o Lilit, es una figura de la mitología judía que al parecer fue tomada de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que Inanna, diosa sumeria del amor y la guerra, plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk. Se trataba de un ser que habitaba en el mundo de los sueños, un súcubo que visitaba a los hombres en sus sueños. De ella nacían monstruos sin cara.

Lilit es representada con el aspecto de una hermosa mujer pelirroja, con el pelo largo y rizado, y en ocasiones con alas. En la demonología cabalística se la considera una de los siete demonios tradicionales, la adversaria de Venus. Aquí, Lilit es representada con rostro humano, cuerpo desnudo y cola de serpiente.

Su origen parece hallarse en Lilitu y Ardat Lili, dos demonios femeninos mesopotámicos, relacionadas a su vez con el espíritu maligno Lilu. En los nombres de esta familia de demonios aparece la palabra lil, que significa ‘viento’, ‘aire’ o ‘espíritu’. Los judíos exiliados en Babilonia llevaron a su tierra de origen la creencia en esta criatura maligna, cuyo nombre, adaptado a la fonética del hebreo, se puso en relación con la palabra hebrea lil, ‘noche’; con lo que Lilit, vendría a significar algo así como “la nocturna”, de ahí que en ocasiones se la represente con una lechuza.

La Biblia la menciona en Isaías 34.14: “Y se encontrarán allí los gatos monteses y las hienas y gritarán unos contra otros los sátiros; allí descansará Lilit y encontrará su reposo.”.

Por ahí he leído que en la Vulgata latina Lilit se traduce como Lamía, cosa que tiene lógica ya que como vimos en la entrada sobre vampiros, esta figura pertenece a la mitología grecolatina (y es cierto que lo pone, lo he buscado en un foro católico para comprobarlo)

Según la leyenda, Lilit era la primera mujer de Adán y este hecho se deduce de esto:

Creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios le creó, los creó varón y hembra” Gen. 1.27.

“Y él, en respuesta les dijo: ¿No habéis leído que el Hacedor los hizo al principio varón y hembra?” Mateo 19.4.

“Pero al principio, cuando los crió Dios, formolos hombre y mujer.”

Y si Dios nos creó “al principio”, hombre y mujer, a su imagen y semejanza… ¿dónde queda la historia de la costilla?

En el Génesis 2. 22 dice: “Y de la costilla que había sacado de Adán formó el Señor Dios una mujer; la cual puso delante de Adán”.

Y aquí tenemos la gran pregunta; ¿qué fue de la mujer que fue creada “al principio”?

Pues según la leyenda esa era Lilit, la primera mujer de Adán, al que abandonó y después se marchó del Edén.

Adán quería aparearse con Lilit e insistía en ponerla bajo su cuerpo. Pero ella no quería, pues decía que Dios los había creado a los dos iguales y ella no tenía porque someterse a él por ser hombre.

Pero Adán no consintió pues decía que él era la imagen de Elohim y que no la consideraba su igual pues ella era una más de las criaturas y bestias que Dios había puesto en la tierra para ayudarle.

Pero Lilit era muy inteligente, y supo como hacer para que le fuera revelado el verdadero nombre de Dios. Lo pronunció y con ello logró salir del Edén y apartarse de Adán.

Así fue como llegó a las orillas del Mar Rojo, donde tenían su morada muchos demonios. Lilit los tomó como amantes.

También se dice que se convirtió en la esposa de Asmodeus, el rey de todos los demonios, (muy parecido a Satán) del que he estado leyendo algo y me parece muy interesante. Intentaré escribir algo sobre él en otra entrada.

Al parecer, Asmodeus, es uno de los nombres que se le da a Lucifer después de haber tentado a Eva en el Edén y que tras su caída se emparentó con Lilit.

Lilit engendró numerosos demonios y se convirtió en la Madre de los Demonios (una figura muy parecida a la Equidna griega a la que también se la identifica en algunos textos con Lamía. Como veis, a pesar de la diversidad de culturas, en realidad no son muy diferentes unas de otras).

Pero, parece ser que Adán comenzó a echar de menos a Lilit, y pidió a Dios que la trajera de vuelta. Tampoco Dios estaba conforme con esta vida de libertinaje que había decidido llevar Lilit; así que decidió enviarle tres ángeles para que fueran a buscarla. Sin embargo, obviamente, ella se negó. Dios la castigó entonces. A partir de aquel momento, cada día que transcurriera, cien de sus hijos morirían hasta que ella entrara en razón y decidiera regresar junto a Adán al Edén. Aún así ella dijo que prefería ese castigo mil veces antes que someterse a aquel hombre.

Pero cuando sus hijos comenzaron a perecer, el dolor y la rabia hicieron que también ella profiriera una terrible amenaza.

Como venganza por la muerte de su prole, ella mataría a los hijos de Adán. Juró que acabaría con la vida de los niños y también de las madres durante el alumbramiento. Su ira recaería en los niños recién nacidos de modo que los niños, hasta los ocho días de vida y las niñas hasta los veinte, estaban amenazados por esta criatura letal.

Para asegurar su estirpe por siempre, Lilit robaría el semen que los hombres derramaran en vano, es decir, todo aquel que no acabara dentro del vientre de sus esposas; bien por vicio o bien derramado en sus sueños, engendrando con él a nuevos demonios, los lilim, para suplir a los asesinados por la ira de Dios.

Se cuenta que los corazones de todos los hombres que caían víctimas de ella, se quedaban enredados en sus largos cabellos rizados.

Sin embargo, aquellos que buscaran la protección de los tres ángeles enviados por Dios para amonestar a Lilit, quedarían a salvo de su maldición.

De aquí viene la tradición judía de poner un amuleto en el cuello de los niños recién nacidos con el nombre de estos tres ángeles, Snvi, Snsvi y Smnglof.

Es realmente sorprendente la cantidad de referencias que hay sobre ella en el cine, la literatura, los juegos de rol… yo os invito a tratar de encontrar esos personajes que existen por ahí con nombres y estética más o menos parecidos. En Wikipedia he leído algunos curiosos, me gustó el de Lili Monsters, o uno de los monstruos del Final Fantasy que aparece con cola de serpiente; pero yo creo que he encontrado otro (o tal vez sólo es coincidencia) una bruja muy poderosa, pelirroja y con ojos verdes, pero eso sí, una bruja buena: Lili Potter.

He leído por aquí, que también en astrología existe una posición lunar llamada Lilith o Luna Negra. Esto se da cuando la Luna se encuentra en el punto más alejado de la Tierra. Al parecer esto simboliza la represión que los humanos tenemos en nuestro interior.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

FUENTES:

– La Biblia

www.letrasocultas.galeon.com

www.ciudaddemujeres.com

www.mujeresdeempresa.com 

www.escalofrio.com

–  www.nueva-acropolis.es

– wikipedia

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LOS VAMPIROS EN EL FOLKLORE MUNDIAL


Puesto que dedicamos una entrada a las brujas y sus orígenes, me gustaría hablar hoy sobre esta otra criatura mítica muy de moda en el momento, y que con el tiempo  ha sufrido lo que a mi me parece una metamorfosis impresionante. ¿Dónde están esos vampiros que inspiraban terror? En fin, a pesar de las modas, tengo que reconocer que los vampiros aún me fascinan.

Para escribir esta entrada me he servido de nuevo de la red. Hay innumerables blogs y páginas sobre vampiros y su historia que me han parecido muy interesantes: www.territoriodelobos.com, multimania.es, la maravillosa wikipedia, y muchísimos más que me salieron al teclear unas palabras concretas en google. Vamos, lo que quiero decir con esto es que no soy yo una entendida en el tema ni mucho menos y que simplemente me he dedicado a recopilar información de la red, donde hay verdaderas maravillas ocultas.

Para empezar: ¿qué es un vampiro? Etimológicamente hablando, la palabra “vampiro” procede del húngaro o del serbocroata “vampir”.
En su origen se llamaba vampiros a los fallecidos que abandonaban sus tumbas para alimentarse de la sangre y la carne de los vivos. Hoy en día se emplea este calificativo para designar cualquier forma de existencia parasitaria o carroñera.

Y con respecto a la figura del vampiro… todo depende del folclore arraigado en cada país, pero en lo que sí parecen coincidir la mayoría es en que se tratan de criaturas que necesitan alimentarse de la sangre de otros seres vivos para sobrevivir.

Sin embargo, en algunas culturas orientales y americanas aborígenes, el vampiro es considerado una deidad demoníaca o un dios menor.

Pero la imagen más extendida entre nuestra cultura es la del vampiro de origen eslavo; ese monstruo con aspecto de hombre que necesita chupar la sangre a otras criaturas vivas.

Pero… ¿de dónde procede el mito? Parece ser una combinación de varios temores y creencias humanas. Además, la atribución a la sangre de ser fuente de poderío o vehículo del alma, hace que se cree un nuevo temor: el miedo a los depredadores que quieran hacerse con esa fuente de vida y poder que guardamos en nuestras venas. También el miedo a la enfermedad o a la muerte y a los cadáveres pudo contribuir a alimentar el mito, así como la fascinación temerosa por la inmortalidad.

Puede ser, y algunos estudiosos al parecer así lo estiman, que el mito del vampiro, se desarrollara en años sacudidos por las plagas y penurias, a causa  de la necesidad de explicar, en medio de una atmósfera de miedo y desconfianza, epidemias que asolaron Europa causadas por enfermedades reales, antes de que la ciencia lograra una explicación científica para ellas.

Pero toda historia tiene un principio y unos antecedentes, y toda criatura tiene sus antecesores; también son muchas las civilizaciones que tuvieron su propia versión del vampiro y son muchas las que aún conservan dicho mito. Hoy dedicaremos esta entrada a conocer algunas de ellas.

Los vampiros vienen de muy lejos en el tiempo, y, cómo no, también en este caso encontramos una referencia bien clara al vampirismo en el antiguo Egipto. Según el famoso mito de “la lejana” (que os contaré en otra entrada de Ecos de la Distancia), la diosa egipcia de la guerra, Sejmet, bebía sangre humana y para apaciguar su furia tuvieron que engañarla con cerveza roja parecida a sangre hasta que ella se emborrachó y se calmó.

Y Egipto influenció a muchas civilizaciones, y fueron muchas las culturas que se nutrieron de este gran imperio. Así, la figura del poderoso vampiro aparece una y otra vez en distintos puntos del mapa.

Los guls, por ejemplo, son unos demonios necrófagos propios del folclore árabe. Viven en lugares oscuros y desolados y suelen frecuentar los cementerios para buscar cadáveres con los que alimentarse. La versión femenina es la ghouleh o algola. Estos demonios pueden cambiar de forma, especialmente pueden adquirir el aspecto de una hiena o cualquier otro animal del desierto para que los incautos caigan en sus garras al cruzar estas inhóspitas tierras. Como nota curiosa deciros que el gul es una de las criaturas maléficas a las que debes enfrentarte en el juego de mesa “Dungeons and dragons” y que, efectivamente, aparece con forma de hiena que camina a dos patas.

El asanbosam es un vampiro africano que tienen ganchos en lugar de pies y muerden a sus víctimas en el dedo pulgar.

adze es un espíritu que mora en las tribus de hechiceros de la gente que habita parte del sudeste de Ghana y del Togo meridional en África. La adze vuela en forma de luciérnaga pero, si está cautiva, cambia y se convierte en un ser humano. Bebe sangre, el aceite de palma y el agua de coco y sus presas son niños, especialmente los que son hermosos.

Pero el vampiro no es sólo cosa de las civilizaciones perdidas o las tribus africanas, ni mucho menos. La primera mujer de Adán, Lilith, se alimentaba de la sangre de los niños no circuncidados. Sobre ella intentaré documentarme más y hablaros en extenso, porque parece que hay mucho que decir.

En la India están los vetala, demonios vampiros que forman parte de la corte de Siva. Son espíritus que habitan dentro de los cadáveres y se sirven de ellos para moverse. Sin embargo, también pueden salir al exterior en busca de presas. Rondan los lugares de cremación y los cementerios y se alimentan de sangre humana. Les encanta volver locas a las personas y asesinar niños. Están atrapados entre la vida y la muerte y pueden ver el presente el pasado y el futuro.

También en las mitologías hinduista, budista y janaista, existe el preta; se trata de un ser sobrenatural, un espíritu atormentado por el hambre y la sed. Un preta fue en vida una persona envidiosa o avara, por ello tras la muerte soporta un hambre insaciable de alguna sustancia, normalmente de algo repugnante y humillante (sangre, cadáveres, excrementos…).

El eretica es un vampiro ruso. Se creé que es un hereje muerto que ha vuelto a la vida. Por la noche, el grupo de ereticy se encuentra en un barranco y realizan una forma de sabbat.

El pueblo Mapuche, en América, cree en un ser vampírico llamado el Pihuychen que ataca a animales y personas. Al murciélago vampiro común también se le conoce con este nombre y hay quien lo asocia con el famoso chupacabras, al que me gustaría dedicar una entrada en Ecos.

También tenemos al wekufe, espíritu dañino que se dedica a destruir el equilibrio del mundo. La verdad es que sería muy interesante dedicarles una mención especial a todas estas criaturas y sus leyendas, pero sería una entrada eterna, así que espero poder hacerlo en otras futuras, o que tal vez alguno de vosotros pueda enviarnos algo sobre ellos. Las Cihuateteo aztecas; el Camazotz maya; o los Jencham de la selva amazónica.

En la mitología griega encontramos la leyenda de Lamia, a quien Hera convirtió en un monstruo después de asesinar a sus hijos como castigo por haber sostenido un romance con Zeus. Es una clara antecesora de la figura moderna del vampiro, devoradora de niños, despiadada y seductora. De ella se deriva el nombre de otro monstruo mítico; las lamias, también presentes en el folclore neohelénico, vasco y búlgaro.

A Lamia se la asocia a menudo con la empusa, otra figura monstruosa de la mitología griega. En algunos textos aparece como guardiana del Hades y también se la asocia con la diosa Hécate de los infiernos. La empusa cambiaba de forma pudiendo adoptar el aspecto de un animal doméstico o de una hermosa mujer a la que se la distinguía por tener un pie de bronce. Merodeaba por parajes desiertos, especialmente durante noches de luna llena, para buscar jóvenes, seducirlos y cebarse con su sangre.

Otra criatura griega eran los vrykolakas que atacaban a su familia después de muertos.

Los romanos, como no, también tenía a sus propias criaturas vampíricas. Las larvae o lemures (en singular lemur) eran los espectros de la muerte que salía por las noches y atormentaban a los vivos. Los lemures, primates de Madagascar, fueron bautizados así por sus hábitos nocturnos y por los sonidos que emiten por las noches. También el nombre de larva, con la definición que en la actualidad conocemos, procede de esta criatura mitológica.

También romanas es la estirge, criatura voladora con cuerpo de pájaro, alas de murciélago y ojos amarillos y crueles. Atrapa a sus víctimas con sus patas, de las que nadie puede escapar, y succiona su sangre con su enorme pico alargado hasta darles muerte.

Parecidas a las estirges son las strigoi, pertenecientes a la mitología rumana (de la que tanto se ha hablado en cuestión de vampiros). Eran almas de muertos que durante la noche salían de las tumbas para aterrorizar a la gente. Se trataba de monstruos deidades con rostro de mujer y cuerpo de pájaro, que absorbían la sangre de los humanos mientras estos dormían.

De igual modo, en la mitología rumana y albana, una striga es una bruja-vampiro que se cuela en los dormitorios de los niños para absorber su fuerza vital.

El alp es un vampiro alemán asociado con el incubus, normalmente ronda por las noches y en los sueños de las mujeres. Siempre relacionado con las pesadillas, el alp es masculino, algunas veces se transforma en el espíritu de un pariente recientemente difunto. En todas sus manifestaciones el alp se conoce por el uso de un sombrero (lo que me recuerda mucho a ese viejo escalofriante de la película Poltergeist 2). El espíritu puede volar como un pájaro y puede ser muy galante; al igual que el citado incubus, una de las formas más famosas de vampiros, que visita a mujeres por la noche y las convierte en sus amantes. El incubus posee todas las características del vampiro típico de la literatura y el cine.

En Escocia, tierra de leyendas, tenemos al baobhan-sith; normalmente se disfraza como una hermosa virgen engañando así a sus víctimas y dándoles muerte. El baobhan-sith aparece vestido de color verde, color más bien propio de la mitología irlandesa que también tiene sus propios vampiros, como el dearg-due.

El dearg-due data de la época céltica, y la única manera de contener sus depredaciones es apilar piedras sobre cualquier sepulcro sospechado y así contener a la bestia (con respecto a esto habría mucho de lo que hablar. No parece una casualidad la cuestión de utilizar piedras en las tumbas, ¿no era la piedra el monumento funerario por excelencia de los celtas? Dólmenes, menhires, modias, cromlech, petroglifos…la magia de las piedras, todo un tema para estudiar detenidamente).

En el vecino Portugal encontramos la bruxa, vampiro femenino que es transformado en su forma vampírica por medio de la brujería. Aparece como una hermosa mujer y lleva una vida normal por la mañana, usando a los niños como su alimento. También portugués es el lobishomen.

Una de las figuras vampíricas que más me gusta es la del  jiang shi, el vampiro chino. Son personas que han sufrido una muerte violenta o bien su alma no ha conseguido encontrar reposo. Su piel es muy pálida y no soportan el sol, sus cuerpos continúan incorruptos y su uñas no cesan de crecer, al igual que su cabello, blanco y largo. Sus extremidades son rígidas lo que dificultan sus movimientos, que son lentos, caminan dando pequeños saltos y extendiendo los brazos. Son ciegos y se guían por el olor y la respiración de los vivos. Cuando muerden a una persona, la convierten en otro jiang shi, y éstos sólo pueden ser detenidos por los hechizos de los monjes taoístas.

En Japón se encuentra el kasha, que se alimenta de cadáveres.

Han  sido tantísimos los vampiro que he encontrado que podría estar enumerándolos durante días y días; lo que sí es seguro es que, en todos los puntos de la geografía y en cada cultura, existe una de estas increíbles criaturas que tanta fascinación nos causan.

Una lista enorme en la que, para finalizar, no podía dejar de mencionar a los nuestros: los vampiros “made in Spain”.

En Asturias, esa maravillosa tierra tan hermosa y llena de historia, de magia y misterio; podemos encontrar en las noches a las terroríficas guaxas; esas viejas arrugadas y horribles, de ojos encendidos, que se dedican a chupar la sangre de los inocentes niños con su único diente.

En la vecina Cantabria, tierra de increíbles paisajes y de gente magnífica, viven las guajonas (a las que también se las llamó antaño lamias como a la criatura griega). Son viejas y feas, con verrugas y pelos en sus rostros amarillentos, se pasean de noche vestidas con un manto negro que las oculta de la cabeza a los pies, mostrando tan sólo sus sucias manos y pies, que son patas de pájaro. Sus ojos son brillantes y en su boca sólo tienen un diente podrido pero largo y afilado que les llega hasta la barbilla. Sólo salen de noche y durante el día se ocultan bajo tierra. Entran en las casas ocultándose en las sombras y la oscuridad y beben la sangre de los jóvenes y niños sanos.

Y por supuesto Galicia también tiene su propia versión de esta vieja siniestra y terrible: las meigas chuchonas. Se trata de un tipo de meiga considerada la más peligrosa de todas. Puede adquirir diferentes formas, siendo sus preferidas la forma de vampiro e insectos. Chupan la sangre a los niños y les roban los untos (su grasa corporal) para utilizarlos en la fabricación de ungüentos y pociones mágicas.

Y hasta aquí dejamos por hoy a los vampiros, esos seres terroríficos y fascinantes que, como habéis comprobado, tienen un gran protagonismo en la historia, mitología y folclore de innumerables lugares.

Queda en el aire mucho por decir, espero poder tratarlo todo en próximas entradas, porque realmente he encontrado cosas muy interesantes que contaros. Me gustaría hablaros del fenómeno del vampiro en la Edad Media, esa época de supersticiones y persecuciones; de las enfermedades asociadas con el vampirísmo, como por ejemplo la porfiria y la catalepsia; el vampiro en el cine y la literatura; y esos misteriosos y siniestros personajes históricos como el archiconocido Vlad Tepes o la terrorífica Elizabeth Báthory.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

LEYENDA DE GEB Y NUT (MITOLOGÍA EGIPCIA)


Antes de que el mundo existiera, todo estaba fundido en un océano caótico, denominado Nun.  Allí se encontraba Atum (el Sol) diluido, que al tomar conciencia de sí mismo gritó, surgiendo se este grito Ra.

Ra crea el aire, Shu, y la humedad, Tefnut, (el principio masculino y femenino que es el símbolo de la creación y la generación para los egipcios), antepasados del resto de los dioses.

De esta pareja, nacen Nut “la bóveda celeste”, representada como una mujer desnuda, con el cuerpo arqueado a modo de bóveda celeste, revestida de estrellas, algunas veces se la representa también como una vaca; y Geb “la Tierra”, representado como un hombre verde oscuro coronado, con una oca en la cabeza.

Ra había prohibido la unión de Nut y Geb, pero ellos se casaron si su consentimiento. Enojado, Ra los castigó condenándolos a no estar juntos jamás. Para ello ordenó al padre de estos, Shu, que los separara.

De este modo, Geb, la tierra, permaneció separado de Nut, el cielo; y entre ellos se extendía Shu, el aire. Así se representa a Geb tumbado, Nut arqueada sobre él y Shu entre ambos; de este modo se creó el espacio necesario para la aparición del mundo que conocemos, con todos los seres vivientes, incluida la humanidad que nace de las lágrimas de Atum.

Además de este terrible castigo, Ra le prohibió a Nut tener descendencia de Geb en ningún mes del año.

Pero el dios Thoth se compadeció de ellos y decidió ayudarlos. Era sobradamente conocida su inteligencia, así que logró convencer a la Luna para que  jugara un juego con él. El premio sería la luz de la misma Luna.

Thoth ganó tanta luz que la Luna tuvo que agregar cinco días más al calendario oficial, los llamados días epagómenos, que en realidad no pertenecían a ningún mes en concreto.

De este modo, en estos días, pudieron por fin nacer los cinco dioses: Osíris, Rey del Más Allá; Isis, Trono de Egipto; su hijo Horus, Rey de Egipto; Seth, El caos, el desierto; y Neftis, la noche, la muerte.

Seth y Neftis no tuvieron hijos, pero ella concibió con Osiris a Anubis, encargado de acompañar a los muertos al más allá.

Osiris, Isis, Seth y Neftis tenían numerosos templos y se celebraban sus fiestas durante los cinco días epagómenos, al finalizar el año.

Geb es una de las deidades más antiguas. Príncipe de los Dioses, hereda el trono de su padre Shu, luego legó la autoridad sobre la Tierra a Osiris, después pasó a Horus y finalmente al faraón, denominado heredero de Geb.

Nut, “La Grande que parió a los dioses”, es la diosa del cielo, creadora del universo y los astros. Sus extremidades simbolizaban los cuatro pilares sobre los que se apoya el cielo. Nut, diariamente paría al Sol que viajando sobre su cuerpo llegaba hasta su boca, desapareciendo en el interior (o en la Duat), renaciendo al día siguiente.

Protectora de los muertos, que acudían a ella para obtener alimento y protección, daba a los difuntos la facultad de renacer. Su morada era un sicómoro (higuera) en Heliópolis y sus ramas eran refugio de las almas cansadas.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ

FUENTES: “La enciclopedia del Antiguo Egipto” Ed. EDIMAT; Wikipedia; Egiptologia.org

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PENDER DE UN HILO. EL HILO DEL DESTINO


Esta frase, que tanto hemos escuchado, procede de la mitología clásica. Creo que todos hemos oído hablar de las hilanderas del destino, por ello, y para dar una explicación más extensa de esta expresión, hoy me gustaría hablaros de estos personajes que tanto me han inspirado en muchos de mis relatos.

 

EL HILO DEL DESTINO

Según la mitología griega, las Moiras eran diosas de la Vida y de la Muerte. La palabra griega moira significa ‘parte’ o ‘porción’, relacionándose con la porción de vida o destino de cada persona.

 Se trataba de tres hermanas, hijas de Nix (la Noche). Estas tres hermanas controlaban y ejecutaban el destino de la humanidad representado en forma de hilo. Eran Clotho, Láquesis y Átropos.

Utilizaban hilo de lana blanca para hilar la felicidad y negro para la desgracia y la muerte, alternando los dos colores durante toda la existencia de un ser humano, tornándose más frecuente el color negro cuando ésta se acercaba a su fin, allí cuando Átropos, la implacable, cortaría el hilo.  

La mitología romana también tenía sus equivalentes diosas del destino: las Fata (de fatum, destino) o Parcas; nombre mucho más conocido y temido, sin duda. Eran: Nona, que hilaba el hilo desde su rueca hasta su huso (Clotho), invocada en el noveno mes de la gestación; Décima, que medía el hilo con su vara (Láquesis); y Morta,  que cortaba el hilo, eligiendo el final de la existencia de cada persona (Átropos).

Las Moiras o Parcas se aparecían tres noches después del nacimiento de un niño para determinar su destino y el curso de su vida.

Es inevitable relacionarlas con otras deidades como las bálticas Laima, diosa del destino y la felicidad; o Verpeja, diosa encargada de poner fin a las vidas de las personas.

Pero no son las únicas diosas del destino. La mitología nórdica también tiene las suyas propias, no demasiado diferentes.

Las Nornas hilaban sus hilos del destino al pie del árbol Yggdrasil, árbol de la vida o fresno del universo, cuyas raíces y ramas mantenían unidos los diferentes mundos. La última de sus tres raíces se dirigía directa a la Casa de las Nornas.

Sus nombres son: Urðr; “lo que ha ocurrido”, el destino; Verðandi, “lo que ocurre”; y Skuld,  “lo que debería suceder o es necesario que ocurra”. Esta última era además una de las Valkirias (deidades encargadas de elegir a los mejores guerreros caídos en la batalla y llevarlos al Valhalla para servir a Odín).

Dado que la mitología griega y la egipcia han compartido algunas deidades a lo largo de su periodo histórico, quise buscar algún equivalente a estas diosas del destino en Egipto.

Son varios los dioses del destino en el panteón egipcio, tan complejo y extenso. Sin embargo haré mención sólo a Renenutet (que a su vez era Hermutis en Grecia).

Se trata de una mujer con cabeza de cobra con una corona con dos plumas y un disco solar y un par de cuernos de vaca. Es una diosa celeste, también diosa de los graneros, las cosechas y de los víveres. Estuvo muy unida a las mujeres y se la vinculaba con los nacimientos y la lactancia de los niños. En su papel funerario es la encargada de dar de mamar a las almas de los difuntos.

Pero además de todo ello, Renenutet es una diosa del destino que controla el sino de cada individuo. Será ella quien determine la fortuna de cada persona.

Lo que realmente me ha llamado la atención, es que a esta diosa egipcia se la relaciona además con el tejido, se la denominaba “Señora del Vestido” asociándosela con el lino, tan típico de Egipto. Ella otorgaba de poder mágico el hilo con el que se fabricaban las vendas destinadas a la momificación.

Esto me ha llevado a preguntarme: ¿será Renenutet, la causa por la que culturas posteriores asociaran el hilo con el destino y la muerte y lo adoptaran de esa manera a su mitología propia? La coincidencia es realmente curiosa.

Para finalizar os comentaré que existe otra cultura, en apariencia completamente distinta a las mencionadas, que también cuenta con su propio hilo del destino, aunque con un significado bastante diferente y mucho más romántico.

Se trata del llamado “Hilo rojo del Destino” de la cultura japonesa.  Todos los seres humanos nacemos con un hilo rojo atado al dedo meñique. A la otra punta del hilo rojo está la persona destinada a ser nuestra pareja.

En China no es un hilo rojo sino una soga roja atada al tobillo. En ambos casos, se trata de algo que nadie puede ver ya que es invisible al ojo humano.

En ocasiones se dice que el hilo es tan largo que morimos sin llegar a dar con la persona destinada. Otras veces, el hilo se rompe, y por más que busquemos jamás llegamos a dar con nuestra pareja.

He encontrado una leyenda muy bonita sobre este Hilo Rojo del Destino que os contaré en otra entrada de “Ecos de la Distancia”; además os hablaré de un dorama japonés que trata sobre el tema en cuestión.

ESTEFANÍA JIMÉNEZ