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LOS GRANDES NO DAN LAS GRACIAS


¡¡Hola!!

Por aquí ando de nuevo, esta vez con una especie de reflexión que me ha venido y que necesitaba escribir porque hay algo preocupante que vengo notando desde hace un tiempo.

El título es contundente, ¿no? Y  probablemente el que no lea la entrada no captará el sentido sarcástico del mismo 😛

Ya comenté en mi Facebook un día que mucha gente me dice que “debo de creérmelo más porque soy buena escritora”. ¡Oye que yo me lo creo! Sé que soy buena escritora, como también sé que aún me queda un mundo por aprender, que nunca dejaré de hacerlo.

Entonces, ¿cuál es mi “problema”? Quizás que me niego rotundamente a llevar a cabo algunas prácticas que veo en otros escritores y que aborrezco. ¿Ellos venden más y tienen más seguidores? Perfecto, cada cual tiene sus medios, pero no tiene por qué tener la fórmula perfecta.

Así pues, ¿a qué viene esta entrada? A que veo que hay mucha gente que considera necesario poner una frontera entre los que pretendemos ser personajes públicos y los que consumen nuestros productos (en mi caso, mis libros). He leído muchos consejos de esos de marketing que dicen que separes tus dos “yos”, el profesional y el personal (en fin, tengo mucho que decir acerca de estos artículos sobre cómo conseguir el éxito y sobre cómo proceder, pero a eso le dedicaré otra entrada larga y extensa jejeje).

Pues lo siento, entonces, nop, no voy a comportarme como ese tipo de escritora, y espero no hacerlo nunca, aunque eso implique que la gente crea que no confío lo bastante en mi trabajo, o que no desprenda esa aura de “Ey, miradme, soy una peazo de escritora” que derrochan muchos. (Oye, muy bien por ellos, no los estoy criticando, eh? Lo que quiero decir es que a mí no me va, pero a muchos les funciona y eso es genial).

Quiero aclarar que SÍ CONFÍO EN MI TRABAJO muchísimo, de no ser así no lucharía por él y me esforzaría tanto, de eso podéis estar seguros. Pero hay algo que he tenido claro toda mi vida: el ser buen escritor, dibujante, abogado, médico, etc, no hace a nadie ni mejor ni peor persona; una cosa es tu profesión y otra tu condición de ser humano. En ese sentido, señores, todos somos iguales, ¡fíjate tú qué cosas!

Y una vez más se me va la olla y no os digo a qué viene esta entrada jajajaja Sencillo. Siempre voy a tener presente que primero soy un ser humano y después una escritora (buena, eh? que creo que lo soy, lo repito jajajaja).

Entonces, si un lector gasta parte de su tiempo (que el tiempo es igual de valioso para todos, señores, aunque cada uno lo consume como le place) en leer mis libros, o mis locuras del blog o Facebook y me deja un comentario o una reseña, yo voy a corresponderle el gesto respondiendo (hasta los que son negativos, desde luego), aunque sea con un gracias o un besito, porque todos somos importantes y todos merecemos atención.

Vale, sí, esto de las redes te hace gastar mucho tiempo, gastar, que no perderlo, tened presente que son conceptos diferentes. (Aclarar que a veces no veo todas las reseñas, si no me avisáis se me pueden escapar, eso no me hace desagradecida, sino humana, solo tengo dos ojos… de ver, que ya sé que el chiste es fácil :P).

A mí, personalmente, me molesta de una manera salvaje dejar un comentario a alguien y recibir a cambio un mísero “like”. Vale, puede pasar, una vez, dos, tres… Tal vez pilles mal a esa persona, ¡que la vida no es internet, oigan!, pero cuando esa es la forma de proceder habitual de esa persona… Nop, lo siento, eso es ofensivo.

Puedo entender que los escritores que reciben 1000 comentarios lo tengan difícil, pero tampoco creo que cueste mucho trabajo poner uno en el mismo hilo dando las gracias a los que han comentado, ¿no? ¡Llamadme loca!

Otra cosa que hago “mal” es que, cuando alguien me escribe un mensaje o un  privado, le respondo como toda persona se merece, con un mensaje o charlo un poco por chat, no me limito a poner un sticker y ya. Hay que hacer un inciso aquí, a veces hay que cortar porque hay cada espécimen por ahí… 😀 Pero no es lo normal (al menos en mi caso, aunque con algún zumbado sí que me he topado jajaja).

Por otro lado, a veces quedo a tomar algo con lectores, aunque confieso que en este caso solo lo hago cuando hay confianza (soy algo cagueta a la hora de relacionarme en persona con gente nueva 😛 ).

Cuando estoy en un evento, hablo con la gente, río, cuento cosas personales, y procuro comportarme como una más, porque eso es lo que soy, ¡eso es lo que todos somos!

Y, ahora viene lo que ha generado el título de esta entrada. Una moda “preciosa” (no sé si es moda, yo la llamaría gilipollez, si me permitís el taco 😛 ) es evitar dar las gracias cuando te hacen un cumplido por tu trabajo. ¡Eh, que los grandes no dan las gracias!, que se limitan a estar ahí en su pedestal y recibir las flores. Pues mira, NO. Eso me parece de una poca vergüenza brutal, y mucho más si todavía te estás abriendo paso en este mundo.

Esa es una norma básica de humanidad, humildad y educación: cuando te hacen un cumplido SE DA LAS GRACIAS.

Y si yo te hago un cumplido y tú te limitas a darle “like” a mi comentario, o, peor aún, lo ignoras, pues lo siento, artista, pero, por bueno que seas, conmigo has perdido puntos.

Así que, sí, por mi parte, tal vez no lo esté haciendo bien como “escritora de éxito” (lo del éxito es irónico, ¿vale?, pues no me queda na… jajajaja), pero espero estar haciéndolo bien como persona y como igual, como amiga en muchos casos, porque algo maravilloso que tiene no establecer esa frontera de la que hablaba antes, es que esos que comienzan como lectores, seguidores o curiosos, muchas veces acaban convirtiéndose en amigos, porque si te muestras tal y como eres, ellos tenderán a hacer lo mismo, y vas a descubrir un montón de gente interesante con la que trabar amistad.

Y hasta aquí mi entrada, reflexión… ¿consejo? de hoy. Espero que nadie se sienta atacado, ni mucho menos era esa mi intención, jamás hablo por nadie en concreto cuando suelto estos rollos, eso os lo puedo asegurar, yo no soy de las que van pegando tiros, ¡qué estrés!  😛

Ahora habrá quien crea que me ha pasado algo malo y que por eso escribo esta entrada, últimamente me pasa bastante, señal de que hay gente que me quiere y se preocupa por mí, lo cual es de agradecer 🙂

En fin, aclarar que no me pasa nada, que es una más de las paranoias que me vienen cuando no duermo bien por las noches jajajajaja

Para terminar este testamento moral, os dejo un gif de Mads Mikkelsen. ¿Por qué? Se preguntarán aquellos que no me conocen. La respuesta es sencilla: una imagen de Mads Mikkelsen siempre encaja, con todo, SIEMPRE ❤

¡¡¡Hasta la próxima!!!

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