Archivo de etiquetas| Estefanía Jiménez

APLAZAR UNA NOVELA PARA ESCRIBIR OTRA. ¿DE VERDAD ES UN DELITO TAN GRAVE?


¡Hola de nuevo!

A los que me seguís desde hace tiempo os habrá chocado este título. Pero ¿qué le pasa a esta ahora? Porque, si algo he repetido hasta la saciedad como norma básica de mi trabajo, es que jamás, hasta que no haya terminado una historia, comenzaré a trabajar en otra nueva, por mucho que la idea intrusa presione y quiera hacerse un hueco en mi cabeza.

 

Y como norma está bien, hasta que te das cuenta de que pasan los días, las semanas, mientras tú te fuerzas a escribir la novela que crees que debes escribir ahora, pero en verdad la que te apetece es la invasora y no avanzas nada, porque no paras de procrastinar. Y así, mientras intentas escribir algo que te guste, te invaden las ideas de la otra y, claro, son buenas ideas, así que hay que parar para anotarlas para “cuando toque” y luego retomar el ritmo, ritmo que no es correcto porque es forzado.

Al final, después de dos horas sin que hayas logrado hacer nada en condiciones, te ves así, como Hannibal, pensando en lo que no deberías, es decir, la novela invasora 😛

Como soy más bien cabezona, me ha costado aceptar que la novela que toca escribir es aquella que quiere ser escrita (a menos que tengas un compromiso con la editorial o los lectores, claro).

Y, sí, desde que he aceptado el hecho de que dejar una novela para otra ocasión y empezar la que realmente te mueres por escribir no es un delito, ha comenzado a fluir el trabajo y ha regresado la inspiración que me empeñaba en atar.

 

Y esta es la conclusión de mi entrada de hoy. Hay que ser ordenados y responsables a la hora de escribir. No podemos pretender llevar diez proyectos a la vez y dedicarles el amor que cada uno se merece. Si te vas a comprometer con una novela hazlo hasta el final, no le seas infiel; pero, si por el motivo que sea, la historia se atasca y hay otra que te enamora… ¡la vida es corta, baby!

Recuerda que escribir es un placer y escribes porque te gusta (porque la recompensa económica la mayoría de las veces es ridícula). No estoy diciendo que vayas abandonando proyectos como norma, ojo. Quiero que quede claro que, para ser escritor, lo primero que hay que hacer es terminar proyectos; no vale eso de : soy escritor, estoy escribiendo…  Y así por los siglos de los siglos. No, señores. ¡Terminad proyectos! Pero si uno no sale ni a tiros y otro fluye como un río…

Pues eso, que una vez perdí un gran arrebato de inspiración con una historia (arrebato que aún no he vuelto a recuperar) por forzarme a escribir una novela que necesitaba sacar ya, y esta vez no quiero que me vuelva a ocurrir.

Y hasta aquí mi entrada de hoy. No sé si clasificarla de consejo de escritora, justificación, lavado de conciencia… Sea como sea, os aseguro que he vuelto a trabajar con ritmo, así que creo que ha merecido la pena, aunque no sea en la novela que en un principio tenía previsto 😉

Ahora, una preguntilla a mis seguidores escritores: ¿os ha pasado alguna vez esto? ¿Qué habéis hecho?

Ya me contareis 😉 ¡Hasta la próxima!

 

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“FINALE APPASSIONATO” YA ESTÁ A LA VENTA. LA ESPERADA ÚLTIMA PARTE DE LA SAGA SCHERZO.


¡¡¡Buenas tardes, curiosones!!!!

Hoy vengo toda feliz y nerviosa a anunciaros que al fin ha salido a la venta la tercera y última parte de la saga Scherzo. ¡¡¡Bieeeeennnn!!!!

¿Qué puedo yo decir de Finale Appassionato? Creo que a los seguidores de la saga os va a emocionar, enfadar, enamorar, volver a emocionar… Un reencuentro con los personajes de Scherzo y Preludio, pero también conoceréis a otros nuevos, algunos muy, pero que muy fuertes 😉

Aventuras, leyendas, misterios, mitología, historia y amor, claro que sí, el amor mueve el mundo 😉 Ángeles, demonios, brujas, hechizos, magia y runas. Muchas cosas para muchos gustos.

Espero que os guste, estoy ansiosa por conocer vuestras opiniones. Y, si aún no te habías aventurado en la saga porque esperabas el final… ¡Ahora es tu momento!!!

FINALE APPASSIONATO EN PAPEL

FINALE APPASSIONATO EN EBOOK

 

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LIBROS PUBLICADOS

 

EL GOLEM (EL DEL FOLCLORE Y EL DE “SCHERZO”).


¡¡Hola!!!

Comienza la cuenta atrás para la publicación de la última parte de la saga Scherzo, Finale Appassionato, y he pensado que estaría bien ponernos un poco en situación, siguiendo la línea de Ecos de la Distancia 😉

Ya sabéis que estos libros tienen un fuerte componente paranormal inspirado en la mitología hebrea, pero también hay mucho de leyendas de Praga e Irlanda en la trilogía; así que, ¿qué os parece si os cuento algunas de esas leyendas y mitos que salen en los libros? Pero además, os iré recordando partes de la saga en las que aparecen estas historias o personajes, y así vamos refrescando la memoria, ¿os parece bien?

Advierto de que estos mini resúmenes tal vez contengan algún spoiler, aunque procuraré que no sea nada muy devastador 😛

Comenzamos con la más famosa, la leyenda del golem. Este personaje salía en Scherzo. Cuando el rabino y líder de los cazadores, Absalom, perdió la razón y decidió crear un defensor de barro para proteger a su pueblo de las amenazas, como la que Václav Novotný portaba dentro de él, así como la de los dos niños néphilim que habían salido a la luz: Jules y Danica.

El problema fue que Absalom fue en verdad engañado por el astuto Belial, el cual se hizo pasar por Dios en sus sueños y le entregó su nombre para que el rabino lo introdujera en la boca del monstruo. El resultado: una enormidad de barro con una fuerza descomunal, pero desequilibrado mentalmente. Gracias a Aileen y su particular don para “encandilar” hasta a las bestias, el equipo pudo librarse de este mal de una manera un tanto dramática.

¡Y ahora, vayamos con la leyenda clásica del golem!

Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada (normalmente barro, arcilla o un material similar).

La leyenda más famosa sobre esta criatura involucra a un personaje que existió en la realidad y que también aparece mencionado en Scherzo: el rabino Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, personaje notorio del siglo XVI.

Loew había defendido muchas veces la Ciudad Judía, pero sabía que no podría vivir para siempre y no quería dejar a su pueblo desprotegido de los ataques antisemitas y las amenazas del mal. De ese modo, siguiendo antiguos volúmenes hebreos, comenzó a crear, junto a dos estudiantes, una figura gigantesca con barro extraído de las orillas del Moldava. Le pidió a uno de sus ayudantes que diera siete vueltas alrededor del coloso de barro para imbuirle del poder del fuego, y al otro ayudante le ordenó que hiciera lo mismo para otorgarle el poder del agua. Por último, él hizo lo mismo, pronunciando las fórmulas adecuadas y, tras la última vuelta, le introdujo un pergamino en la boca con el verdadero nombre de Dios escrito en él.

El golem se levantó y en todo se parecía a un hombre gigantesco, salvo que no podía hablar. A partir de ese día, la criatura se convirtió en obediente sirviente de Loew y en fiero guardián de la Ciudad Judía.

El golem no tenía maldad, pero en ocasiones le costaba controlar su fuerza y esto daba lugar a situaciones comprometidas.

Todos los viernes por la noche, antes de acostarse, el rabino sacaba el pergamino de su boca para que la criatura también descansara el sábado, no rompiera el equilibrio sagrado y su fuerza no quedara sin control.

Pero un día, la hija pequeña de Loew enfermó y él, demasiado preocupado por ello, salió a la sinagoga a rezar y olvidó sacar el pergamino de la boca del golem. Cuando pasaron las horas, la criatura comenzó a alterarse hasta que acabó enloqueciendo y destruyendo todo lo que se encontraba.

Cuando el rabino lo vio, le ordenó que se detuviera y el golem lo hizo, pero Loew sabía que había puesto en grave peligro a los suyos, así que, con la ayuda de los mismos estudiantes, llevó al golem a la terraza de la sinagoga Vieja-Nueva y le ordenó a la criatura que se acostara y cerrara los ojos. Los tres se situaron tras su cabeza y recitaron los salmos al revés hasta que la respiración del golem se detuvo. Entonces Loew sacó el pergamino de su boca y la criatura comenzó a resquebrajarse hasta quedar reducido a polvo. Lo taparon con lienzos y allí siguen todavía sus restos. 

Cuenta la leyenda que han sido muchos los que han intentado revivir al golem, pero ninguno ha obtenido el resultado previsto y algunos han llegado incluso a morir. Esa magia hebrea solo estaba reservada a los muy cercanos a Dios, como el rabino Loew.

Otras versiones dicen que Loew escribió la palabra Emet (verdad) en su frente y que para destruirlo borró la primera letra, convirtiendo la palabra en Met (muerte). Para mi propia versión del golem, me valí de ambas fórmulas y fue Aileen la que logró borrar la letra y liberar a sus amigos, con ayuda del talento musical de Václav; al menos, hasta que llegó una amenaza mucho, muchísimo peor y se ensañó con el músico. 😉 ¡Pobre Václav, cuánto le queda por pasar aún! 😛

 

Y hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado. Si queréis leer una bonita versión de esta leyenda os recomiendo la de este libro, que además tiene unas ilustraciones preciosas.

“77 Leyendas de Praga”, Alena Jezková, ed. PRÁH

Como siempre digo, si os ha gustado esta entrada, tal vez haya despertado vuestra curiosidad acerca de mis libros 😉 Podéis encontrar toda la información sobre ellos aquí:

LIBROS PUBLICADOS Y DÓNDE CONSEGUIRLOS

ERRATAS: ESE LUJO QUE SOLO SE LES CONCEDE A LAS EDITORIALES Y SE PROHIBE A LOS AUTOEDITADOS.


¡¡Hola, curiosos y creativos!!

Esta entrada me ha venido a la cabeza a raíz de varias conversaciones con algunos compañeros escritores que se han decantado por la autopublicación. Y es duro, señores, y frustrante en general.

Encontrar faltas de ortografía hace que los ojos escuezan en cualquier libro: autoeditado o con editorial. Pero no voy a entrar en el tema de la ortografía porque para mí es una responsabilidad del autor conocer las normas ortográficas de la lengua en la que pretende comunicarse, o, por lo menos, las más esenciales.

De lo que yo hablo aquí es de erratas. Erratas como olvidar una tilde o colocarla mal en un momento dado ( si el error se repite en todo el texto es ortografía, si solo aparece una vez, es una errata), olvidar una coma, escribir una palabra mal, olvidar una letra, artículo, preposición… En fin, que todos sabemos lo que es una errata, y, de hecho, también considero errata una falta de ortografía aislada si esta solo aparece una vez en un texto.

Es bastante común encontrar libros editados por editorial con decenas de erratas (e incluso faltas de ortografía) y leer comentarios como: “Y qué más da si la historia es lo que importa”. Muy bonito y profundo.

Y yo me pregunto… ¿por qué sí importa cuando eres autopublicado entonces? ¿Por qué si sacas un libro por tu cuenta, encargándote tú de hacer todo el trabajo con el esfuerzo que eso supone, los lectores te miran con lupa hasta el color de la tinta? ¿Por qué?

Tengo la suerte de contar con las dos experiencias para hablar con crédito acerca de este tema. Las dos han sido maravillosas porque he sido afortunada con mi editorial (y por supuesto que volveré a publicar con editorial cuando llegue el momento). Pero lo que vengo a explicar es que tengo tres libros con editorial y uno autopublicado. Todos tienen erratas, TODOS. ¿La diferencia?: la editorial tiene equipo de corrección, yo no, yo tengo los ojos achicharrados. ¿Otra diferencia? Nadie me escribió para hablarme de las erratas de los libros editados, pero sí que lo hicieron para comentarme las del autopublicado (creo que son 5 en un libro de 400 páginas).

Que quede clara una cosa, por favor: ¡no me estoy quejando de esos mensajes!  Los agradezco muchísimo porque me dan la oportunidad de arreglar los fallos. Lo que pretendo hacer notar es que somos mucho más exigentes con los autopublicados y que se les levanta más la mano a las editoriales. ¿Por qué? ¿No deberíamos ser exigentes con todos los productos que adquirimos? O, si nos ponemos a poner puestos, es de lógica pensar que se les exija más a la editorial, ya que el autor solo percibe un 10% de beneficios (con suerte) justo porque la editorial ha de invertir en todo un proceso de edición (correctores incluídos).

Entonces, ¿qué va mal aquí? ¿Es porque se da por sentado que un autor que publica con editorial es mejor que el autopublicado y por eso hay que perdonarle los fallitos? Fallitos que en ocasiones duelen los ojos hasta hacerlos reventar. (Por cierto, tengo pendiente escribir una entrada sobre los motivos reales que llevan a un autor a autopublicar y que la mayoría de lectores desconocen 😉 ).

Y vale, sí, la ortografía o las erratillas no afectan a la calidad de la historia en muchas ocasiones (ejemplo, acabo de terminar Seis de cuervos, ediciones Hidra. Es uno de mis libros favoritos y esta es la tercera vez que lo leo, ¡pero está lleno de erratas!, algunas tan graves que cambian el sentido de las frases. ¿Ha dejado de gustarme la historia por eso? Por supuesto que no, pero sí me ha molestado verlas, porque el libro costó 18 pavos).

Así que, lectores, ¿podéis darme una respuesta a este enigma que muchos autores, que hemos autopublicado, nos planteamos? Es cierto que con esto de las redes sociales todos nos conocemos y es fácil contactar con un autor, y, por supuesto, al menos en lo que a mí respecta, sé que cuando me han escrito para comunicarme algún error lo han hecho con la mejor de las intenciones y lo he agradecido muchísimo. ¡Por favor, repito, esa no es la cuestión y no quiero que dejéis de hacerlo! Lo necesito para seguir creciedo.

Lo que vengo a plantear, y solo porque siento especial curiosidad por ello, es: ¿escribís también a las editoriales para decirles que los libros tienen erratas?

Si os soy sincera, en verdad a ningún autor le molesta que se le diga que ha tenido un error (o eso espero, a mí al menos, no me molesta, repito, lo necesito para mejorar), lo que realmente nos frustra (y hunde, señores, también hunde) son los comentarios en plataformas públicas, esos que desgranan las erratas como si hubieran analizado el libro bajo miscroscopio y que, sin embargo, perdonan todos los errores de autores consagrados y publicados con editoriales, cuando deberían ser al revés.

Me reitero y me pongo ya pesadita, pero no quiero que haya malentendidos: ¡¡¡LOS MENSAJES COMUNICÁNDONOS LOS ERRORES EN NUESTROS LIBROS SON UNA BENDICIÓN!!!! Ningún autor se molesta por ellos, los agradecemos. Por favor, que esto quede claro. La frustración viene de esa discriminación injustificada entre autopublicados y publicados con editorial. 

Para finalizar, os propongo un reto: ¿podéis dejarme en los comentarios algún libro que hayáis encontrado que no tenga ni la más mínima errata?

Y una última reflexión: todos los humanos cometemos errores, por eso los lápices tiene goma de gorrar 😉

 

 

Si has llegado hasta el final, tal vez sea porque te gusta lo que tengo que contar 😉 ¿Te apetece echar un vistazo a mis libros? Pues pincha la foto y accede a mi página de autora de amazon o en este enlace de mi blog: LIBROS PUBLICADOS

MES INDIE EN AMAZON. ¡OFERTAS!



¡¡Buenos días!!

Ya queda poco para que acabe octubre, pero todavía podemos beneficiarnos de las ofertas que nos trae el mes indie de amazon. Yo he aumentado mi biblioteca Kindle bastante este mes, ¿y vosotros?

Por la parte que me toca, hay tres de mis novelas en oferta:

El lamento del chacal, por solo 1,19 e

Scherzo, 1,79

Hecho en el Cielo, 1,49

Ya sabes, si te haces con alguna de ella y la lees, hazme llegar tu opinión, porque los escritores nos alimentamos y crecemos gracias a eso. Y, si te ha gustado, ¡¡recomiéndala!! A veces no sois conscientes de lo importante que es recomendar los libros, en amazon, goodreads y otras páginas, en páginas sociales, en reseñas o, sencillamente, en vuestros círculos habituales: familia, amigos, trabajo, etc. Solo gracias a las recomendaciones se corre la voz y un libro o autor logra tener visibilidad entre este gran océano.

No olvides recomendar, porque al hacerlo le das alas a los libros y a los autores para seguir creándolos 😉

TERAPIA DE ESCRITORAS. LOS GÉNEROS


¡¡Hola, curiosos!!!

Hoy quería hablaros de la nueva iniciativa de mi compañera Verónica Cervilla en su web. Se trata de un espacio para mujeres escritoras, en el que algunas compañeras de letras hablamos sobre nuestras experiencias y opiniones en torno a un tema que seleccionamos previamente.

La primera entrega ha resultado una experiencia muy curiosa, porque, a pesar de las diferencias de cada una de las participantes, coincidimos todas 🙂

En esta ocasión hablamos de los géneros literarios, de ese engorro tan terrible que supone ponerle etiquetas a tus libros.

Podéis leer las dos entradas completas aquí ¿POR QUÉ TENGO QUE PONERLE ETIQUETA A LO QUE ESCRIBO?

Tengo que comentar una cosita o reviento. Hasta hace muy poco debo confesar que, aunque había escuchado mucho sobre el machismo en este trabajo, había sido afortunada y nunca me había topado de lleno con él. Lo he hecho ahora, a raíz de este proyecto. La idea de Verónica es que las mujeres hablen sobre algunas de las dificultades con las que se encuentran en su carrera, pero hubo alguien en Facebook que se ofendió terriblemente porque se hubiera creado un espacio solo para mujeres. Acabó resultando ser un energúmeno bastante misógino que daba por sentado, según algunos comentarios, que todas las mujeres escribimos lo mismo y que necesitamos consejos y guía de perros viejos y machos como él. En fin, señores, no le voy a dar más “fama” a este troll, solo quería hacer referencia a que sí, por desgracia, hay machismo en este mundo.

Sin más, os dejo por aquí mi participación en este proyecto, aunque os recomiendo que entréis a leer la entrada completa, pues los aportes de mis compañeras son muy interesantes 😉

 

¿POR QUÉ TENGO QUE PONERLE GÉNERO A LO QUE ESCRIBO?

¡Ay, los géneros! Esa manía que tenemos las personas de poner etiquetas a todo.
Para mí siempre han sido como separar la ropa de la colada. Lo negro, lo blanco, ¿y lo gris? ¡Horror, una camiseta blanca y negra! Por fortuna se inventó el detergente de color, ¿no?
En el caso de la literatura, tratamos de solucionar el problema de la etiquetas creando subgéneros (creo que pronto habrá más subgéneros que libros). Yo escribo romántica, pero también fantasía, histórica, misterio, thriller… ¿Imagináis el dilema cuando alguien me pregunta sobre lo que escribo?
La respuesta parece sencilla: ESCRIBO LIBROS. Puede que hoy me apetezca escribir una historia de amor y mañana una de crímenes o de fantasía… ¿Y si me da por escribir todo junto? ¿Cómo lo clasifico?
Los géneros pueden ayudar en bibliotecas y librerías —no puedo decir que no sea necesario poner una etiqueta a un libro—, pero la parte negativa de la cuestión es la forma en la que nos condiciona a los escritores y limita nuestro público.
Según mi modo de verlo, es esa ofuscación por clasificar todo por géneros lo que provoca la falta de originalidad y que un libro sea predecible desde la primera página, cosa que cada vez pasa con más frecuencia, por desgracia. Los géneros van ligados a unas pautas a seguir con respecto a la trama, el desenlace, el final… Es como recitar la tabla de multiplicar. Si seguimos esas «normas» al pie de la letra, cada vez habrá menos lugar para las sorpresas y los finales inesperados
Los géneros pueden llegar a ser un gran bache en el camino del escritor. Meter un libro dentro de una etiqueta concreta puede limitar su público. «Tal vez podría gustarme, pero como es romántico y yo solo leo fantasía…». (Por poner un ejemplo de lo que quiero decir).
Podría parecer que lo ideal es eliminar las etiquetas y pasar a ser, sencillamente, escritores, no «escritores de…», solo escritores. La realidad es que todo es difícil en este mundo, amigos. Sin géneros, nuestros libros estarían abiertos a un público más amplio, sí, pero conseguir lectores es complicado incluso poniendo límites. ¡Imaginad cómo sería tratar de llegar a todo el mundo en general!
Entonces, ¿existe solución? Por supuesto: obtener una marca personal fuerte, que lo que realmente nos clasifique sea nuestro nombre; es decir, que el lector confíe tanto en nuestro trabajo que esté dispuesto a escogerlo sin necesidad de saber «su género». Esa debería de ser la meta de todo autor: no solo conseguir lectores, sino dejar huella en ellos para que vuelvan a elegirnos a nosotros de entre todo el mar de escritores.
Por supuesto, esto es algo que se consigue con constancia, mucho trabajo y paciencia; al final, tu marca personal será tu «detergente de color» para resolver el problema de los géneros 😉

vcervilla.com (¿Por qué tengo que ponerle etiqueta a lo que escribo? Primera parte).

SER ESCRITOR TAMBIÉN IMPLICA TOMAR DECISIONES


¡Hola de nuevo!

Voy a tomar esta entrada como una especie de desahogo personal, así que no esperéis encontrar contenido muy interesante 😛

Y es que esto de ser escritor, aparte de difícil y lento, como ya dije en LA CARRERA DE ESCRITOR ES COMO UNA ESCALADA AL EVEREST, implica tener que tomar decisiones que en ocasiones pueden suponerte todo un dilema y quitarte el sueño.

No, no me han ofrecido idear el crimen perfecto ni nada por el estilo 😛 Mi dilema actual es mucho más sencillo, pero de igual modo me tiene comiéndome el tarro dos días.

La cuestión es que hay momentos en los que estás tan segura de lo que vas a hacer con tu novela, ya sea mandarla a concursos, editoriales, autopublicarla… Y, de repente, ocurre algo que te hace replantearte todo esto. En mi caso, me ha pasado con la misma novela tantas veces que ya no podría ni decir el número. Cada vez que me decidía a publicarla en amazon me surgía una propuesta editorial por ella, pero, después de esperar, jamás cuajaba, bien porque las condiciones que ofrecía el contrato no me interesaban o bien porque la editorial al final se arrepentía. Tenían sus motivos y ahí no voy a entrar, yo siempre he sido defensora de las editoriales legales, siempre os digo que no son Las Hermanitas de los Pobres, son negocios que arriesgan mucho dinero y deben estar seguros de que lo que publican va a venderse. Pero, me estoy yendo por las ramas 😛 ¡Tomar decisiones!

Supongo que si me planteo mis planes será porque no lo tenía tan claro después de todo, ¿no? O será que, en el fondo, me da miedo meter la pata y perder una oportunidad, porque si sigo adelante con mi plan de autopublicar y rechazo la última oferta que me han hecho, tal vez me esté cerrando una puerta que jamás se vuelva a abrir y quizás me arrepienta toda mi vida. (Por supuesto, no hablo de coger lo primero que me ofrezcan sea esto como sea, ¿eh? Esa es una cuestión delicada de la que os hablaré algún día, hay que tener mucho cuidadito con algunas ofertas editoriales).

En fin, ya veis que el carácter de mi entrada hoy es un poco caótico y algo deprimente, pero la verdad es que no me gustan los dilemas ni tener que tomar decisiones. Podéis reíros de mí, pero, en ocasiones como esta, me gustaría que alguien me dijera “¡haz esto!”, para así poder hacer justo lo contrario jajajaja Sí, soy rebelde, qué le vamos a hacer 😛

Y hasta aquí mi deshago de hoy. Si has llegado hasta el final, ¡muchas gracias por leer mis desvaríos!!